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¡‘Edredoning’, ya!

¡‘Edredoning’, ya!

la andadura televisiva de Gran Hermano sigue su proceloso día a día con más desfallecimientos aburridos que momentos de calentura emocional, mostrándonos desoladas vidas de un puñado de concursantes que buscan desesperados los 300.000 euros del premio final, tras el descuento preceptivo del ministro Montoro y sus vampiros. El éxito de realities como el presente, con gala, debate, reposiciones y resúmenes varios en las cadenas temáticas del grupo Mediaset, se basa en el singular perfil de cada concursante y las peripecias vitales que son capaces de armar con el manejo de nominaciones y grupos para acorralar a los más débiles y echarlos a la mayor brevedad posible. La presente edición prometía sensaciones y situaciones tensas, calientes y entretenidas, pero la prematura marcha de Maite, la fractura de la relación Sofía/Suso y el rollito mañanero de Suso/Raquel han laminado el interés del programa que se agarra desesperadamente a la relación punto morbosa de Han y Haritz, que conforman pareja poco habitual en la tele. La llegada del musculitos canario prometía emociones fuertes pero no acaban de surgir escenas tórridas de edredoning que calienten al personal, cansado de historietas tontas de una supuesta casada infiel, un soseras de medicucho y una circense que no acaba de definir rol para desesperación de productores, guionistas y jerifaltes del invento catódico. El sexo en sus variedades de telerrealidad tiene que estar presente en el concurso, y en algunos casos son el motor de la participación y la base de la narración con momentos de calor, emoción amorosa y enamoramiento. Muchas de las estrategias para mantenerse a flote en el encierro televisivo se basan en la creación de parejas que se traen, rechazan y maquinan ante las cámaras. Y este componente debe de agitar la vida de los concursante que de momento, tienen poca carne narrativa para arrastrar a los seguidores de un producto que nació como supuesto experimento sociológico y ahora es seguro elemento en la parrilla de programación de Tele 5. ¡Caña al mono, que es de plástico!