festival punto de vista 2019

Una jornada de cortos experimentales cerró la competición

El certamen anunciará este sábado el palmarés de su 13ª edición, en cuya Sección Oficial han confluido creadores veteranos y realizadores emergentes

09.02.2020 | 00:49
Jorge Jácome, Francisco Rodríguez, Eduardo Williams, Malena Szlam, Beatrice Gibson y Deborah Stratman, ayer en Baluarte.

pamplona - Realizadores relevantes en la historia reciente del cine de no ficción han convivido durante los últimos cinco días en la Sección Oficial de Punto de Vista con estudiantes o cineastas emergentes que firman sus primeros proyectos. Ahora queda ver qué decidirá el jurado, formado por Erika Balsom, Eva Sangiorgi y Dennis Lim, cuyo fallo se dará a conocer esta tarde, a partir de las 20.30 horas en Baluarte. La entrega de premios precederá a la proyección de las dos últimas películas de la 13ª edición del certamen, Activísimo Pamplona!, fruto del taller infantil impartido ayer por Iván Argote, y Enceindre, filme de clausura en el que Luke Fowler plantea un estudio de cine y sonido de dos ciudades fortificadas del siglo XVI: Berwick, en el noroeste de Inglaterra, y Pamplona. La película considera las resonancias psicológicas y sociales de lo que significa vivir dentro de una ciudad definida por su sistema histórico de muros y bastiones defensivos.

En la deliberación del jurado oficial entrarán, por supuesto, los cortometrajes exhibidos ayer en la última jornada a concurso, de marcado carácter experimental. Como Lisa, segunda propuesta de Ute Aurand este año. Se trata de un retrato de una amiga japonesa de la realizadora alemana, filmado en Berlín y en Yokohama. Es la sexta película de una serie de breves piezas sobre amigas íntimas. Este tipo de obra "me permite enfatizar gestos y momentos privados más allá de la narración y de la documentación", explica la realizadora. La sesión contó también con Mum's Cards, cinta de Luke Fowler en torno al sistema de trabajo de su madre, socióloga jubilada, y a las ideas que esta ha ido desarrollando en su carrera a través de sus lecturas y de la influencia de algunos profesores. Por su parte, la prestigiosa Deborah Stratman, autora de películas y piezas artísticas en las que investiga el poder, el control y la creencia, mostró Vever (for Barbara), corto en el que confluyen tres realizadoras: Barbara Hammer, Maya Deren y ella misma. Y usa imágenes grabadas por las dos primeras para sendos proyectos que finalmente abandonaron, para reflexionar sobre el momento en el que, como creadoras/es, "el material nos domina en lugar de al revés", centrándose "en el acto político de la escucha". Stratman continúa trabajando en torno al papel y la incidencia del arte y del artista en las estructuras de poder, en este caso en comunidades indígenas de Guatemala. La manera en que las dos cineastas citadas quisieron abordar estas historias, "de una forma fallida y poco adecuada para estas comunidades", y la visión "foránea" que aportan muchas veces los realizadores cuando se acercan a realidades que les son ajenas, tienen también un peso específico en esta película.

instrucciones... La primera sesión de la mañana se completó con Instructions on how to make a film, puro sarcasmo y provocación de la mano de Nazil Dinçel, y I hope I'm loud when I'm dead, en la que Beatrice Gibson traza un retrato "sobre la maternidad y la intimidad en contraste con imágenes de terror y colapso en un mundo que se desmorona". Una propuesta "optimista" pese a todo, que usa poemas de autoras como C.A. Conrad y Eileen Myles y que, en última instancia, "es una carta de amor a mis hijas".

La segunda sesión exhibió Altiplano, para el que su directora, Malena Szlam, recorrió un trayecto por la cordillera de los Andes, desde Chile hasta Argentina, hasta los valles de los Calchaquíes, "de donde proceden mis ancestros", reflejando las acciones geotérmicas que se realizan en el lugar, con columnas que alcanzan los cien metros de altura. "Es un intento de comprender y preservar este paisaje, habitado por pueblos ancestrales, milenarios", en un territorio "que se ha ido transformando y adaptando" a demanda de las grandes compañías mineras. La película fue editada en cámara en su mayor parte, "de una manera intuitiva, a través de las reacciones a la altitud y también a la magia del espacio". Para la banda sonora, Szlam trató sonidos de ballenas azules y de volcanes que "no son perceptibles para el oído humano".

En Una luna de hierro, el chileno Francisco Rodríguez se interesó por la cantidad de pescadores que al cabo de los años se han suicidado arrojándose al mar en el Estrecho de Magallanes. Tragedias que han generado mitos y leyendas en los pueblos de la zona. "La película intenta recoger estas ficciones para, de alguna forma, dar una sepultura a estas historias", indicó el director. Jorge Jácome, por su parte, plantea en Past perfect "una investigación sobre el pasado para averiguar el origen de nuestro presente melancólico". Y en Parsi, Eduardo Williams lleva a imágenes el poema No es, de Mariano Blatt, uniendo los versos de este autor, "que va a estar toda la vida escribiendo este poema sobre lo que parece ser, pero no es", con imágenes grabadas en Guinea-Bissau.

focos contemporáneos

losier y la belleza de ser diferente

Política poética. En la jornada de ayer finalizó también el foco contemporáneo dedicado a Marie Losier, que mostró varios de sus retratos poéticos en 16 mm de músicos y cineastas de vanguardia que trascienden las convenciones del documental, revelando tanto información sobre sus temas como sobre la persona que los ha creado. Muchas de ellas son celebraciones de la vida y todas defienden la opción de sus protagonistas de crear y ser al margen de las convenciones establecidas por la sociedad. "Ser diferente es una cosa muy hermosa", señaló ayer la realizadora, para quien estas piezas son "totalmente políticas" de una manera "poética". Losier también presentó el jueves una de sus últimas películas, Cassandro The Exótico, retrato de una estrella de la lucha mexicana filmado durante siete años. Una historia sobre un personaje en la frontera física, ya que Cassandro vive en El Paso (Texas), y en la frontera de género.