Tan real como la vida

La contradicción, el absurdo, el azar y la ironía son las fuentes que articulan la fotografía de Jordi Bernadó, que ahora se exhibe en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela bajo el nombre de ‘Suite Iberia’.

09.02.2020 | 10:33
El fotógrafo Jordi Bernadó, junto con algunas de sus imágenes que se exponen ahora en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela.

No, las imágenes de Jordi Bernadó no son fruto de ninguna combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables, pero tampoco lo son de una manipulación ni del engaño. Son el resultado de una mirada educada, entrenada en la búsqueda de determinadas imágenes que forman parte de esa otra imagen del mundo que tanto obsesiona al fotógrafo, una imagen construida por simulacros y mistificaciones, excéntrica en todos los sentidos, rara, extravagante y, al fin y al cabo, diferente. Pero una imagen que, más allá de lo que pueda parecer, es tan real como la vida, como el propio mundo que la construye y la proyecta, y que ahora se muestra en una exposición en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela.

Bajo el nombre de Suite Iberia, la muestra, que estará hasta el 30 de junio, presenta un total de 42 fotografías en las que "todo lo que se ve es verdad, existe", según aclara el propio Bernadó (Lleida, 1966). Sus imágenes son el mejor ejemplo de que estamos rodeados de una realidad que está ahí para ser observada y que, aunque parezca un imposible, está al alcance de todos. "No es difícil encontrar este tipo de situaciones, solo hay que estar un poco atento", sostiene, para agregar que él, en el recorrido que conecta el Hotel Yoldi -donde se ha alojado- hasta la Ciudadela, ya ha visto en Pamplona un par de lugares que le han suscitado curiosidad.

Según el fotógrafo, "las palabras pueden decir lo que dicen y muchas cosas más, y lo mismo ocurre con la fotografía", que puede suscitar una idea concreta y, al mismo tiempo, muchas otras diversas. Por ello, en este sentido manifiesta su deseo de que su obra se considere como el inicio de algo y no como el final. "En muchas ocasiones, consideramos una exposición como el final, como una conclusión de una acción, pero para mí es un inicio porque es en este punto cuando entra en juego el discurso del espectador", destaca.

Aunque la exposición no verse sobre un tema en concreto, quizás el nexo de unión sea que todas las imágenes están tomadas en diferentes puntos de España. Es, por este motivo, un reflejo de lo absurdo, del amor, una crítica, una ironía y una reflexión sobre este país. Las imágenes cómicas se mezclan con las que denuncian la sociedad machista aún vigente y con aquellas otras que parecen escenas imposibles. "Pero sobre todo lo que hay es mucha vida", dice Bernadó, para quien "la realidad es mucho más divertida de lo que creemos. Solo es cuestión de mirar", repite.

cualquier lugar Las fotografías carecen de letreros identificativos por una clara razón: evitar mostrar en qué lugares están tomadas estas escenas porque podrían pertenecer, precisamente, a cualquier lugar. Por ello, Bernadó explica que también quiere incidir en la idea de que todos somos más iguales de lo que creemos. "Siempre existen críticas entre nosotros, que si unos son más listos que los otros, que si los otros son más creativos que los unos... Pero es que si te paras a mirar realmente lo que hay en cada lugar te das cuenta de que en todos los sitios existen situaciones absurdas, acciones criticables y escenario irreales", apunta.

Por otro lado, el artista señala que en ninguna fotografía existe un posado ni tampoco un robado. "Son situaciones con las que me encuentro y que observo, y cuando considero que tienen eso que estaba buscando las fotografío", dice, para añadir que no encontraría "ninguna satisfacción en crear situaciones imposibles", ya que no le gusta recrear, sino "la realidad. El fotógrafo no manipula la escena pero sí miente con ella desde el momento en que solo enseña una parte de la imagen", subraya, y añade que es inevitable que él ponga su mirada particular en cada fotografía que ahora se muestra.