Música

25 años de un gran movimiento coral

10.02.2020 | 10:38

Coro de la Ikastola Paz de Ziganda Directora: Ainhoa Sarriguren Morondo. Obras del cancionero vasco y Elberdin, Cohen, espirituales negros. Glier Institute of Music Vocal Group de Ucrania. Directora: Galina Gorbatenko. Obras de Viktor Stepurko, Croce, Swider, etc. Programación: Federación de Coros de Navarra. Lugar: iglesia de San Fco. Javier de Pamplona. Fecha: 25 de octubre de 2019. Público: Lleno (entrada libre). Incidencias: presentaciones del alcalde de Pamplona; representantes forales, Tomás Yerro -premio Príncipe de Viana de la Cultura- y Carlos Gorricho, presidente de la Federación.

La apertura del Ciclo Coral Internacional que, desde Tolosa, nos llega ya desde hace cinco lustros, estuvo llena de felicitaciones para todos: para su presidente, Carlos Gorricho, muy ligado a la música coral desde la organización y desde la dirección; al querido Tomás Yerro, por apoyar la iniciativa cuando estaba en la Administración; a los representantes institucionales que la siguen manteniendo; a la nutrida nómina de coralistas que han pasado por los numerosos escenarios; y al público que, la verdad sea dicha, doy fe de que ha llenado, casi siempre, los eventos. Eso sí, gratis, lo cual es más discutible. Gratis no hay nada, alguien lo paga; muchas veces lo gratuito no se valora suficientemente; y, además, se corre el riesgo de estar al albur de las ventoleras económico-políticas, al no tener base de sostenimiento propio; lejos, claro, de lo que recomiendan los gestores culturales: un tercio taquilla, un tercio dinero público, un tercio patrocinios. Ojalá todo el mundo siga pensando que el movimiento coral es uno de los elementos que más cohesión da a nuestra sociedad -Tomás Yerro, dixit-, y se siga apoyando, aunque otros estamentos culturales -teatro, danza?- se quejen del predominio musical. En cualquier caso, estos conciertos de otoño que se expanden por toda nuestra geografía han sido y son un éxito, y nos han servido para conocer las voces y pedagogías musicales de otros países -muchos del Este de Europa y transatlánticos-. Repasando, un poco, las críticas de ediciones anteriores, me doy cuenta de que, al principio, algunos grupos nos deslumbraron, sobre todo por la disciplina -musical y visual-, y por las primeras coreografías -ocupación de espacios, palmeos?-; pero, quitando algunos grupos excepcionales, también nos hemos dado cuenta de que nuestros grupos de cámara, de voces femeninas, incluso el coro de la propia Federación -de aluvión-, saben jugar en la primera división, cuando se lo proponen; y, en algunos casos, con partituras más arriesgadas -(Victoria u Ondarra, por poner dos extremos)-. En fin, es una apreciación a vuelapluma, muy personal y cuya historia de 25 años necesitaría mucho espacio.

Ciñéndonos al primer concierto del ciclo: vino un poco lastrado por el retraso del vuelo de las protagonistas ucranianas. Se solucionó el retraso gracias a la muy bien preparada escolanía de la ikastola Paz de Ziganda, que dirige Ainhoa Sarriguren, y que, con apenas unas horas de antelación, desarrolló un repertorio de música vasca que conoce bien, impecable en afinación y equilibrio entre las voces.

El Grupo Vocal del Glier Institute de Kiev presenta 12 voces femeninas muy buenas: excepcionales en las cuerdas de contraltos y mezzos. Estas voces más graves van a dar un empaque al conjunto, fundamental. Sobre ellas surgen oleadas de glissandi en la Vocalise, Pax, por ejemplo. Acortaron el programa, pero pudimos apreciar que se mueven en lo que tanto se lleva en estos coros: ese minimalismo místico en las canciones religiosas, y esos choques armónicos, más o menos leves; que nos proporcionan una cómoda modernidad de audición. Demostraron delicadeza, y dominan muy bien el fraseo. Para mí, en estos grupos, lo mejor es cuando cantan obras que se basan en las liturgias ortodoxas; adquieren una plenitud y hermosura compacta y profunda. Destacó la obra con solista soprano y boca cerrada, acompañada por una coreografía, más bien operística, que, seguramente, hacía referencia a la letra. Extraordinario equilibrio entre las voces, y empaste y soltura, según las obras.