Joxe Ulibarrena muere a los 96 años y deja una densa labor escultórica y etnográfica

Falleció el lunes en Uterga, rodeado de su familia, que sopesa realizar su despedida en Estella

21.04.2020 | 01:44
Ulibarrena, tras recibir el Premio Mariscal Pedro de Nabarra, otorgado por Orreaga Fundazioa.

pamplona – El escultor Joxe Ulibarrena falleció ayer a los 96 años en el domicilio de una de sus hijas en Uterga a causa de una neumonía que, según fuentes de la familia, no era debida al coronavirus. Aun está por determinar dónde y cuándo podrá ser llevada a cabo su incineración, dada la situación de lista de espera en los servicios funerarios de Navarra. La familia valora hacerlo en Estella, pero ayer aun no lo había decidido.

Ulibarrena nació en Peralta el 25 de enero de 1924. Se inició en la escultura en Pamplona con el tudelano Miguel Pérez Torres, uno de sus mejores maestros, según confesó. A los 20 años recibió una beca para estudiar Bellas Artes en París. En la capital francesa mantuvo contactos con Marcel Gimode, Picasso, Juan Gris, Kandisky o Jean Paul Sartre. Posteriormente se trasladó a Venezuela, donde residió durante siete años. A su vuelta a Navarra creó la Fundación Mariscal don Pedro de Navarra, promotora del Museo Etnográfico navarro en 1964, primero en Berrioplano y luego en Arteta.


 Escultura de los Padres Felipe de Murieta, Gurmesindo de Estella e Hilario Olzarán

con la familia El artista pasó el último mes en casa de su hija pequeña en la localidad de Uterga, adonde la familia había decidido trasladarle desde la residencia de Beloso Alto, en Pamplona, donde llevaba un tiempo interno y a la que fueron a recogerle el pasado 20 de marzo. La situación generada en las residencias de la tercera edad a causa de la tremenda incidencia que el COVID-19 estaba teniendo en las personas que viven en ellas y el miedo a que su padre se contagiara y que no les dejaran verle ni pasar sus últimos momentos a su lado, motivó a su mujer y a sus cinco hijos a llevárselo de allí un día que no dejó buen sabor de boca en quienes fueron a recogerle, ya que, según indican, "lo dejaron en la calle como un perro". Los hijos afirman que fue "la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida", satisfechos de haber podido pasar estas últimas semanas arropando al aita y despidiéndose de él "en condiciones".

Asimismo, están convencidos de que no tenía coronavirus. Cuentan que llevaba desde Navidad con neumonía, un mal que le atacaba recurrentemente y del que también fallecieron su hermana y su padre. "Llegó a casa de mi hermana con unas décimas de fiebre, vino la doctora, le dio antibióticos y se ha encontrado fenomenal durante tres semanas y media. Además, hemos estado un mes en casa todos junto a él y ninguno hemos tenido nada", agrega su hija Elur. Además, la hija con la que ha residido es enfermera y cumplía escrupulosamente con todos los protocolos de higiene y seguridad, apunta, y no oculta que les disgusta que su padre vaya a engrosar las listad de los muertos por coronavirus "sin ninguna prueba", e imaginan que habrá pasado lo mismo en casos similares.

Con todo, las hijas y los hijos de Joxe Ulibarrena le despiden sabiendo que tuvo una vida larga, "con 96 años en los que no desperdició ni un minuto". "Ha vivido como ha querido y me siento afortunado de haberle podido disfrutar durante tanto tiempo y de haber podido compartir tantas conversaciones y tantas reflexiones con él", dice Elur Ulibarrena de su padre. Un hombre único.

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