Una mirada distinta a lo cotidiano

El convento de Franciscanos de Olite acogió la entrega del premio a Carlos Cánovas, "maestro de la fotografía y maestro de fotográfos"

20.09.2020 | 00:51
Carlos Cánovas, con el Premio Príncipe de Viana.

en breve

Aforo reducido. Debido a las medidas sanitarias por la covid-19, el acto contó con un aforo limitado. A pesar de ello, entre los asistentes se encontraban representantes del mundo de la cultura, algunos de los consejeros del Gobierno Foral, parlamentarios, el delegado del Gobierno en Navarra,José Luis Arasti; la alcaldesa de Olite, Maite Garbayo,o la presidenta de la Cámara de Comptos, Asun Olaechea .

Anteriores galardonados. En las últimas ediciones ha sido entregado a Faustino Menéndez (historiador), Antonio López (pintor y escultor), Daniel Innerarity (filósofo), Tarsicio de Azcona (historiador), Ramón Andrés González-Cobo (musicólogo), Ignacio Aranguren Gallués (profesor y director teatral), José Lainez y Concha Martínez (bailarines y coreógrafos), la Coral de Cámara de Pamplona y Tomás Yerro (escritor y profesor).xxxxxx

El convento de los Franciscanos de Olite, situado en las inmediaciones del Palacio Real, fue la sede de la 31ª edición del Premio Principio de Viana. Un premio que pese a tener un recorrido, según subrayó la presidenta de Navarra, María Chivite "no es un premio ni aristocrático ni del pasado. Es un premio a la vida, a nuestra actual sociedad". El galardonado esta vez fue el fotógrafo Carlos Cánovas Ciáurriz (Hellín, 1951), que según los discursos pronunciados destaca por una fotografía "reflexiva, pensada, con un mensaje que va más allá de lo evidente" y por extraer "una belleza que nunca hubiéramos alcanzado a ver sin su mirada". También, por ser un profesional que ha desarrollado "casi todas las facetas de este arte" y por tratarse de "un hombre trabajador, constante y tenaz, que, con la inestimable ayuda de Juana Arlegui, su mujer, supo desarrollar una visión de la fotografía como arte", y siempre con una meta, la perfección, que "él dice que resulta inalcanzable pero que los demás creemos que, a menudo, lo consigue".

El acto institucional estuvo presidido por María Chivite; acompañada del presidente del Parlamento foral, Unai Hualde; la alcaldesa de Olite, Maite Garbayo; la consejera de Cultura, Deporte y Juventud, Rebeca Esnaola, y Javier Torrens, presidente del Ateneo Navarro, entidad impulsora de la candidatura de Cánovas al premio. También estuvo acompañado y arropado por su familia. Entre el público se encontraban su mujer, su hija, sus tres hermanos y su yerno, y también sus compañeros de profesión, algunos acompañandole en un día tan señalado para él y otros cubriendo el acto. También fue respaldado por varios representantes del mundo de la cultura.

con distancia y mascarillas En un año marcado por las restricciones y medidas de la pandemia de la covid-19, el acto fue celebrado con aforo reducido. Entre esa asistencia reducida se encontraban algunos de los consejeros del Gobierno foral; varios parlamentarios; el delegado del Gobierno en Navarra, José Luis Arasti y la presidenta de la Cámara de Comptos, Asun Olaechea.

La iglesia ya desacralizada del convento fue testigo de la entrega del galardón a un Carlos Cánovas notablemente emocionado que en su intervención tuvo muy presente a su familia y también a sus compañeros de profesión, porque reconoció saber como ellos "lo que es luchar todos los días en este mundo tan complejo y tan apasionante, tan duro y tan maravilloso, tan mezquino en ocasiones y tan generoso en otras, de la imagen fotográfica". Por su parte, Javier Torrens se refirió al galardonado como el "maestro de la fotografía, maestro de fotógrafos".

La presidenta Chivite por su parte, defendió la importancia de la obra del galardonado en "tiempos líquidos, convulsos, en los que el consumismo se impone en demasiados ámbitos de la sociedad", ya que frente al "momento decisivo, el aquí y el ahora, lo inmediato y noticioso, Carlos nos descubre el lugar perfecto, el momento decidido".

El acto contó con el acompañamiento musical del quinteto de metales de la Orquesta Sinfónica de Navarra, que interpretaron la Fanfarria para el ballet La Péri, de Paul Dukas, la canción amorosa Aritz adarrean, de Koldo Pastor, y la danza renacentista Basse Danse Bergeret, de Tylman Susato.