Poesía a ritmo vital

07.11.2020 | 23:53
Beatriz Chivite Ezkieta, retratada en el parque Uranga de Burlada, localidad donde pasó su infancia.

La joven escritora navarra Beatriz Chivite publica la antología 'En las ciudades', con poemas de sus cuatro libros que ahora pueden disfrutarse en tres lenguas peninsulares: euskera, castellano y gallego. Versos para la vida contemporánea.

Título.En las ciudades / Nas cidades / Hirietan.

Autora. Beatriz Chivite.

Edición. Chan da pólvora & Papeles mínimos.

Páginas. 184.

Precio. 15 euros.

No ha cumplido los 30 y ya tiene una antología poética publicada, además, en tres lenguas peninsulares: euskera –el idioma en el que siempre se ha expresado escribiendo–, castellano y gallego. Una clara apuesta por lo propio en un mundo globalizado. Beatriz Chivite (Pamplona, 1991) está feliz de que su poesía, originalmente en lengua vasca, amplíe fronteras y audiencia y pueda ser disfrutada y descubierta por un público más diverso.

En las ciudades. Nas cidades. Hirietan reúne poemas de los cuatro libros anteriores de la joven autora: Pekineko kea (Pamiela, 2017), Metro (Arabako Foru Aldundia, 2014), Biennale (Erein, 2017) y Mugi/atu (Pamiela, 2019). Poesía creada a ritmo vital por una escritora de espíritu nómada, a la que le gusta perderse anónimamente en las ciudades para captar sus encantos y desencantos.

Como ella misma ha dicho en alguna ocasión, escribe de lo que le enamora y lo que le duele. De lo que le inspira, muchas veces a partir de imágenes fugaces que, con los sentidos alerta, percibe en cualquier sitio; sentada, por ejemplo, en el metro de Londres, donde lleva afincada desde hace año y medio. Sus poemas son instantáneas de vida que fotografían o esbozan momentos, sentimientos o personas. "Me encanta condensar una escena, o dibujar una vida detrás de una frase que escucho en el autobús", dice Beatriz Chivite.

Desde siempre ha escrito en euskera, la lengua en la que estudió. "Me fui a los 16 años de casa a vivir y estudiar en inglés, y sentía que estaba perdiendo esa relación con la casa y el idioma. Escribir en euskera me daba una intimidad y al mismo tiempo una distancia necesaria para mi poesía. Era una especie de reivindicación personal. Siempre digo que si me hubiese quedado aquí (dice por Navarra) no habría escrito en euskera", asegura esta joven que ha vivido en China, Nepal, Indonesia, Hong Kong, Italia, Reino Unido o Taiwan. Las ciudades y sus soledades cosmopolitas son su materia. "Cuando escribo, escribo sola, y me encanta andar sola por las ciudades, como una reivindicación de ser mujer y caminar sola por las calles con pleno derecho y seguridad, y me gusta sentirme anónima, una más entre todos. Por eso quizá prefiero las ciudades a los pueblos pequeños, donde todo el mundo te conoce. Yo prefiero caminar y que nadie sepa de mi y mirar sin problema y conocer a gente nueva y fijarme siempre en nuevos detalles", dice de una soledad en la que se siente "cómoda".

Luego hay, dice, "otras soledades muy negativas" en las ciudades, "de gente que está completamente desamparada, triste", y ella lo observa y se apropia de ello en pequeñas dosis de historias en las que hay mucha influencia de la literatura asiática y el haiku en particular, una herencia de sus años de estudiante de filología china que ha seguido cultivando y que es especialmente patente en los poemas de Pekineko kea / Smog de Pekín.

"Pekín representa la soledad del yo poético que busca un poco de armonía en un territorio que le resulta hostil, en una lucha que está manchada por la contaminación y cuya limpieza resulta imposible", destacan en el prólogo de la antología En las ciudades Jon Kortazar y Aiora Sampedro, quienes destacan la mirada de Beatriz Chivite que "se fija en lo que queda de incomprensible, de inasible en los otros que están cerca del ojo que ve y del sujeto que escribe".

tránsito natural

De lo íntimo, a lo universal

Metro, poemario que está en vías de publicarse en inglés, se lo dedicó la poeta a Londres, a las entrañas de las condiciones suburbanas de la ciudad. Biennale, por su parte, escrito en Venecia, representa el esteticismo de su poesía, y la comunicación entre arte y literatura continúa en el libro Mugi /atu (Móvil / limitación), sobre las fronteras, la vida nómada, en tránsito.

La poesía de Beatriz Chivite nace de la intimidad y, desde el momento en que emerge, se vuelve universal. "Lo personal es político, que se dice. Creo que lo autobiográfico conlleva también tu visión del mundo y todas las decisiones tanto políticas como sociales y económicas que nos afectan a todos", dice la poeta, que reconoce no haber sufrido especialmente invisibilidad como escritora por el hecho de ser mujer.

"Pero es verdad que hasta ahora se ha estado visibilizando mucho más a los hombres y a las literaturas hegemónicas, como la del castellano versus una literatura no hegemónica como la vasca. El otro día justamente estaba leyendo un artículo sobre mujeres escritoras, poetas gallegas, y como se están llevando todos los premios nacionales, el editor de una gran casa, Jesús Munárriz, de Hiperión, decía que no le gustan estos premios nacionales porque parece que se están premiando a mujeres y lenguas minoritarias del Estado por amistades entre partes del jurado. Y a mí me chocó y me enfadó, porque hasta ahora es que no habíamos sido escuchadas, porque escribíamos en otras lenguas, porque éramos mujeres, estábamos ahí pero no nos veían, y ahora que se nos ve, hay hombres que se enfadan porque temen perder su poder, porque está llegando una diversidad fuerte que debería haber llegado hace años, hace siglos", denuncia Chivite.

La escritora navarra, que trabaja actualmente en una universidad de arquitectura en Londres coordinando proyectos internacionales, está puliendo en este momento poemas de una obra que empezó a crear hace año y medio en Yakarta, en el tiempo en que fue gestora cultural en la Embajada de España. Tarea que compagina con una afición "terapéutica": "Hago collages, principalmente con revistas, también con cerámica y tejido. Es una actividad que, en estos tiempos raros, me ofrece el surrealismo que necesito", reconoce.

el libro