Destrucción y vida a través del arte

'Salsola Kali: Una deriva vegetal', de la artista Estitxu Arroyo, propone en el Horno de la Ciudadela un canto y una celebración al ciclo de la vida

21.12.2020 | 19:58
Destrucción y vida a través del arte

La Sala del Horno de la Ciudadela acoge Salsola Kali: Una deriva vegetal, una propuesta de la artista Estitxu Arroyo que realiza a través de su performance un canto y una celebración a la destrucción y a la vida. La instalación se podrá visitar en los horarios habituales en los que se encuentran abiertas las salas expositivas de la Ciudadela (de martes a sábados por las mañanas, en horario de 11.30 a 13.30. y de 18:00 a 20:30 horas por la tarde, y los domingos y festivos en horario de de 11.30 a 13.30 horas) y la performance se llevará a cabo, con aforo limitado de hasta 12 personas, todos los sábados por la tarde hasta el 9 de enero.

La artista basa la obra a partir de los materiales de su proyecto de investigación escénica Cuerpo-Documento/La memoria de la carne, que en esta ocasión toman la forma de deriva instalativa. Con ella, la artista pretende reflejar el mundo vegetal como altar y memoria, con referencias a los movimientos circulares, la destrucción y la creación. Pero también defiende la idea del renacimiento, con la presencia de la vida y la muerte, o la 'semilla del amor' presente siempre en cada acontecimiento.
Una propuesta de belleza
Arroyo busca con esta propuesta la belleza de lo más minúsculo e interno que mueve al ser humano, a través de marañas vegetales como movimiento de galaxias gravitando y dibujos de conexiones neuronales. "Yo trato de reflejar lo más bello de la vida y de la muerte utilizando movimientos del yoga y del Kalaripayatu (arte marcial originario del sur de la India). Además, durante la performance invoco a la diosa de la destrucción, Kali. Es una diosa hindú asociada a la muerte y a la destrucción. Se la representa de forma oscura y violenta, pero para mi también refleja la parte positiva de la destrucción, y es que siempre hay algo bueno o un nuevo comienzo después de la muerte", afirmó la artista. Esta instalación quiere ser un canto y una celebración a la destrucción y a la vida, un espacio y un tiempo que representan un estado atemporal y sagrado. "Con todo esto pretendo generar un espacio de belleza, silencio y meditación porque en estos momentos vivimos en una sociedad que no se para a descansar y pensar sobre la vida. Yo invito a que la gente se pase a disfrutar de la performance ya que todos necesitamos volver a casa, a los orígenes", comentó Arroyo.
El ciclo de la vida
El nombre que da título a esta propuesta, Salsola Kali, es el de una planta rodante. Con ella la artista quiere transmitir al público la idea de una parte estructural de la anatomía de una serie de especies de plantas, que una vez maduran y crecen, se desprenden de su raíz o tallo y ruedan debido a la fuerza del viento. De esta manera, esas especies se abren para liberar sus semillas en una suerte de diáspora de plantas rodadoras. "Los materiales que uso son muy primarios, como lo es la vida. A través de la salsola kali, reflejo ese movimiento o ciclo que la vida y la naturaleza comparten. Todos nacemos, vivimos y morimos, eso es algo que no cambia y lo mismo pasa con la naturaleza. Las semillas que desprende esta planta antes de morir darán comienzo a otras vidas, y con ello se completa el ciclo de la vida y de la muerte", comentó la artista.

La propuesta de la instalación de Salsola Kali: Una deriva vegetal se completa con una performance que la propia Estitxu Arroyo llevará a cabo todos los sábados por la tarde hasta el 9 de enero. Cada día se realizarán tres sesiones (a las 18.30, 19.00 y 19.30 horas) con aforo limitado para respetar las medidas de contención de la pandemia.

La artista comenzó en el año 2011 el proyecto Cuerpo-Documento, que comprende propuestas en diferentes formatos, y que continúa desarrollando hasta la actualidad. Su obra se construye a partir de procesos orgánicos, en los que el cuerpo es el espacio central de la investigación y la práctica, y que se despliegan en diferentes formatos, que van desde lo escénico, a lo coreográfico, instalativo, audiovisual y plástico. La artista acompaña y nutre su trabajo con la pedagogía y la docencia, siempre en relación a las artes vivas, la investigación del trabajo corporal y del movimiento.