Mikel Erentxun: "Disfruto con la música lo mismo en un estadio de 50.000 personas que en un teatro con aforo limitado; por eso soy feliz"

26.02.2021 | 18:24
Mikel Erentxun, en una imagen promocional de archivo.

El Teatro Gaztambide de Tudela acoge este sábado, 27 de febrero, dos conciertos consecutivos del cantante donostiarra en los que desgranará los temas de 'Amigos de Guardia', una mirada a 35 años en la música

Casi cada día, Mikel Erentxun, habitual de la Behobia-San Sebastián, se enfrenta a más de 12 kilómetros de carrera a pie, una experiencia y una constancia que se refleja en su dilatada vida musical. Con 56 años cumplidos y 35 desde que salió Por tierras escocesas, disfruta de los escenarios como el primer día. Este sábado, 27 de febrero, por la tarde  ofrecerá dos conciertos seguidos en el Teatro Gaztambide de Tudela. Es la primera vez que se enfrenta a ese reto que le recuerda a las actuaciones de Elvis en su época de Las Vegas. Este donostiarra de Amara conoce de sobra Tudela, un lugar donde descubrió su amor por la verdura, "la odiaba, no comía hasta que a finales de los 80 me dijeron que fuera al Pichorradicas. Ahora es lo que más me gusta del mundo y voy muchas veces a comer a Tudela".

Dos actuaciones seguidas esta tarde, ¿es una nueva fórmula o es como consecuencia de la situación de pandemia?

–Es por la situación actual, así me contrataron y así se va a hacer. Es la primera vez que lo hago. La verdad, estoy un poco nervioso porque nunca he hecho dos conciertos seguidos. Me gusta la idea porque me recuerda a Elvis en las Vegas, salvando las distancias. Soy muy fan suyo y en la época dorada de los primeros 70, Elvis hacía siempre dos pases en Las Vegas. Ahora me toca a mi la oportunidad de hacerlo (ríe). Es un reto muy interesante.

¿Como se mantiene la concentración en actuaciones así? ¿Y el gasto físico?

–El físico no me preocupa, estoy muy en forma y dos conciertos de hora y media vienen a ser un concierto de tres horas. Es más el rollo emocional y no bajar la intensidad emotiva y eso tampoco me preocupa. Soy carne de escenario. No voy a hacer dos repertorios iguales, cambiaré canciones y me parece una idea muy atractiva. A ver como se da, si sale bien igual repetimos, pero a día de hoy es el único concierto con dos pases seguidos.

Viene a presentar 'Amigos de Guardia', ¿cómo nace este nuevo hijo?

–Nació antes de que empezara todo el tema del confinamiento. A principios de 2020 decido que es un buen momento para hacer un alto en el camino, mirar hacia atrás. Ya que se cumplen 35 años de mi primer disco, Por tierras escocesas, pienso ¿por qué no hacer una fiesta para conmemorar esta efemérides? Y pensé en un disco con invitados (hay 24 en 20 canciones) que recogiera la canciones de estos 35 años. La idea era para el verano y cagar pilas de cara a este año. Surgió el tema del confinamiento y el proyecto se fue retrasando, cambió de forma y al final se hizo en directo pero sin público y en estudio de grabación y no en teatro, que era la idea original. Se grabó en septiembre, para Navidad, pero como no mejoraba la situación se decidió pasarlo a primavera y como seguía sin mejorar, el disco sale en septiembre, ultimo aplazamiento. Vamos a ir adelantando una canción al mes, el primer jueves de cada mes, hasta 8. El primero ha sido Intacto con Quique González. El de Tudela es el primer concierto del año y voy a repasar mis 35 años de carrera. Es un concierto centrado en mis éxitos, tanto con Duncan Dhu, como en solitario.

El nombre de 'Amigos de Guardia' hace referencia a los que están cuando se les necesita. ¿Esos amigos se eligen o se encuentran?

–Es una canción mía de 2007, que hace referencia a los que cuidan de uno. En la vida no se eligen, la vida te los va poniendo. A mis 56 años, los amigos de guardia los cuentas con los dedos de una mano. Los amigos van y vienen y los de verdad se quedan, los demás se quedan en conocidos. Los de guardia son pocos, alguno del colegio, otro de la carrera, alguno del trabajo. No son muchos. No se puede tener muchos amigos de verdad, por definición.

Dice Quique González que quien lleva 35 años en la música es un héroe, ¿es Mikel un héroe?

–Cuando empecé en 1985, admiraba las carreras de largo recorrido, jamás pensé que iba a durar tanto. Más importante que un éxito o dos es mantenerse en el tiempo con un nivel creativo. Me considero una rara avis, porque no hay mucha gente en España con largas carreras, un país tan poco dado a cuidar de sus estrellas del pop o del rock, no como pasa en Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos. Me considero un privilegiado.

Mirando atrás se podría decir que su carrera es coherente y equilibrada, en estilos y en trabajo, ¿está orgulloso de ella?

–Eso es un cumplido precioso. Es lo que más valoro. Una carrera coherente, sin altibajos. Nunca he vivido de rentas, no me gusta la nostalgia, por eso tengo 28 hijos (discos). No se me puede acusar de vivir del pasado y eso que mi pasado es glorioso. Tengo una mochila cargada de éxitos desde edad muy temprana y a veces eso es un riesgo. Conozco compañeros que viven de aquellos éxitos que tuvieron hace muchos años.

¿Hay algún objetivo por delante que aún no haya cumplido?

–En este disco he cumplido con muchos objetivos. Hay gente con la que no había colaborado como Quique González, con más de la mitad de los colaboradores no había trabajado. Ver a artistas que admiras, cantando tus canciones y compartiendo directos ha sido algo muy especial. Me quedan canciones por escribir y conciertos que dar, como en Tudela ¡nunca había dado dos conciertos en el mismo día! Ir a un país en el que no habías estado, pueblos que no has visitado€ Tengo muchas ideas. Este disco me permite crear con tranquilidad lo que será mi nuevo disco. Me gustaría no morirme nunca para seguir haciendo discos toda la vida.

¿Es difícil asimilar la fama cuando legar nada mas comenzar?

–No fue un éxito instantáneo. Nuestro primer disco, Por tierras escocesas, no tuvo gran éxito. El éxito vino con el segundo, Canciones, donde estaba Cien gaviotas, Ojos negros o Jardín de rosas, pero sí, fue relativamente rápido y éramos muy jóvenes. Fue un reto que no se nos fuese la cabeza. En mi caso y en el de Diego nos vino muy bien vivir en una ciudad como San Sebastián, que es mucho más pueblo que si fuéramos de Madrid, donde había más sexo, drogas y rock and roll y todo eso. Vivíamos en una ciudad más pequeña, con menos glamour, con padres muy normales y seguir estudiando arquitectura mientras estaba con Duncan Dhu me ayudaba a tener los pies en el suelo. Ni mi perfil ni el de Diego era de estrellas de rock and roll como Loquillo o Bunbury que sí tenían esa figura más de estrella del rock. Teníamos un perfil más bajo, de gente normal y de la calle.

Que la amistad con Diego Vasallo continúe evidencia la normalidad. No es algo normal que un grupo se disuelva y se siga siendo amigo...

–No es normal. Yo a Diego lo considero mi hermano, un hermano que no tengo, tengo tres hermanas. Siempre nos hemos querido mucho y llevado muy bien. No recuerdo haber discutido nunca con él y cuando nos hemos separado siempre ha sido por motivos musicales, no personales, y cuando nos hemos vuelto a ver bien, nos hemos vuelto a juntar. Ahora mismo nuestra relación es buenísima. Cenamos todas las semanas juntos, para mí es muy importante que escuche mis discos y le consulto cosas y viceversa. Era fundamental que Diego estuviera en este disco.

'Amigos de guardia' es una transición, ¿hacia dónde?

–No sé, espero que sea algo distinto. Vengo de tres discos que son una trilogía grabados en Puerto de Santamaría, dos de ellos nominados a los Grammy, con buenas críticas, y ha sido un desgaste creativo importante. Ahora me viene bien no estar creando. Tengo el futuro abierto y quiero hacer cosas nuevas.

¿Como saldrá la música de esta situación de pandemia?

–Espero que bien, pero no sé. La pandemia ha matado el sector y hay gente que lo está pasando muy mal. Hay toda una estructura con un futuro muy incierto. Está siendo muy duro, aunque yo no me puedo quejar. Estoy tratando de sobrevivir esperando a que la vacuna arregle todo o casi todo.

¿La clave de Mikel Erentxun es que disfruta con lo que hace?

–Sí. Disfruto con la música como un enano. Eso no ha decaído en estos 35 años. Disfruto igual en Tudela con un teatro con aforo limitado y yo con mi guitarra, que en un estadio de 50.000 personas y la banda completa. Sé amoldarme a todos los escenarios y disfruto en todos, por eso soy feliz. Es parte del éxito de aguantar tantos años, siempre me ha gustado subir al escenario, no me ha cansado, no dejo de descubrir cosas. En el confinamiento aproveché para estudiar algunas lagunas que tenía como Elton John, los 70 de los Rolling, la carrera de Led Zeppelin. Oigo de todo, pero me gusta la música de los 50, 60 y 70 y descubrir cosas que no escuché por edad me parece apasionante.