Fernando Sánchez-Aranaz: "Noáin supuso el principio del fin de la resistencia navarra"

17.06.2021 | 00:14
Fernando Sánchez-Aranaz: "Noáin supuso el principio del fin de la resistencia navarra"

1 – La historiografía oficial, la que todavía se imparte en universidades e institutos, nos dice que Fernando el Católico se hizo con el Reino de Navarra en 1512, poco menos que a petición de los navarros, quienes ya no podrían soportar el estado de anarquía en el que les habrían sumido sus monarcas legítimos desde la época de Carlos de Viana, hijo y heredero aceptado por las Cortes de la reina Blanca I. Casualmente el príncipe Carlos y Fernando el Católico eran hijos del mismo padre, el infame Juan de Trastámara, permítaseme el epíteto. Nada más lejos de la realidad. La resistencia fue firme y constante. Su último capítulo fue el de la reconquista del reino en mayo de 1521. Para entonces no había agramonteses y beamonteses más que entre la nobleza. El pueblo estaba a favor de su rey, Enrique II, pero al parecer, salvo efímeras excepciones, los navarros valemos mucho más para la paz que para la guerra, lo que unido a la nefasta dirección de las operaciones por parte del señor de Asparrost, André de Foix, cuyo principal mérito militar era el de ser hermano de la amante del rey de Francia, llevó un mes después a la derrota de Noain. Cinco mil muertos en combate dejaron, esta vez sí, a los navarros "muy baxos de fantasía", como dijera en 1516 el coronel Villalba al cardenal Cisneros, regente de Castilla, tras desmochar torres y castillos de los navarros. Después vinieron las derrotas de Amaiur y Hondarribia. La resistencia más o menos activa perduró hasta 1530, cuando las tropas de Carlos I de España se vieron obligadas a abandonar la Baja Navarra, y de manera soterrada hasta principios del siglo XVII. Existía una amenaza de deportación de los navarros que nadie tomó muy en serio hasta que en 1608 Felipe III decretó la expulsión de los moriscos de sus reinos. Ahí se impuso la triste realidad. En definitiva, la derrota de Noain supuso el principio del fin de la resistencia de los navarros frente al entonces todopoderoso reino de España.

2 – Volvemos a los destrozos de la historiografía oficial, según la cual los españoles en Noain y en Hondarribia derrotaron a los franceses. La realidad es que resultaron vencidos los esfuerzos de los navarros por recuperar su independencia, pero no sus esperanzas, puesto que todavía en 1894 el carlista de Tulebras José Jarauta reconocía la independencia como "prenda de inmenso valor". El vencedor fue el imperialismo castellano, que llevaba siglos persiguiendo esta victoria y anexión, devenido luego en el nacionalismo español oligárquico y centralista que todavía padecemos.

3 – Resultados bélicos al margen, en Noain fue derrotada una manera de concebir nuestro país, Vasconia, enraizada en el derecho pirenaico, lo que que William Shakespeare intuyó cuando escribió en Trabajos de Amor Perdidos aquello de "Navarre shall be the wonder of the world", que podemos traducir como "Navarra será el asombro del mundo". Claro que en esa misma obra dejo escrito: "¿Promover loca risa en la garganta de la muerte? No puede ser, es imposible: el regocijo no puede mover un alma en agonía".

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