Mi querida Olivetti

Jorge Amado y el pueblo bahiano

01.08.2021 | 01:43

El primer día de agosto del año 1821, fallecía la novelista, actriz y dramaturga inglesa Elizabeth Inchbald, autora que no contaría con la atención debida al valor real de una obra traducida a otras lenguas pero influiría en escritoras de renombre, como el de Jane Austen. Y el sexto día de ese mes, exactamente el de 2001, desaparecía definitivamente Jorge Amado, escritor ligado al izquierdismo político y al Partido Comunista brasileño, en especial durante su juventud, cuando creó y formó parte de grupos literarios como la llamada `Academia de los Rebeldes´.

El bahiano Jorge Leal Amado de Farias, colaborador y responsable máximo en distintas revistas y en periódicos como Diario de Bahia, es autor de novelas realistas como El país del carnaval (1931), escrita cuando todavía había cumplido la veintena, Los subterráneos de la libertad (1952) o Teresa Batista cansada de guerra, ya de 1972. Pero su nombre representa igualmente al autor de otro tipo de novelas, más líricas y menos comprometidas que las anteriores, pues Gabriela, clavo y canela (1958), quizá su mayor éxito, y Doña Flor y sus dos maridos (1966) son otras de sus populares obras.

Amado, premiado en diversos países y miembro de la Academia Brasileña de las Letras, visitó la cárcel y conoció el exilio pero pudo disfrutar del reconocimiento de su obra, poblada de personajes femeninos, de pobres y marginados del pueblo llano al que nunca olvidó. Del pueblo al que tampoco olvidaría el periodista estadounidense Pete Hamill, considerado en muchas ocasiones como el último reportero del `Nuevo Periodismo´, fallecido hace un año, el 5 de agosto de 2020. El interés de quien fuera pieza esencial de New York Post y New York Daily reside en su reconocido valor como reportero en célebres conflictos internacionales para esos y otros medios. E igualmente reside, dicho interés, en poder contar sin lugar a dudas lo sucedido el día del asesinato de Robert F. Kennedy, pues Hamill se hallaba a muy poca distancia del suceso, el que acabaría con la vida de su célebre amigo.

¡Toma ya! Y tal curiosidad acompaña a la que despierta en el lector la obra de Marcel Proust, el autor parisino de cuyo nacimiento acaba de conmemorarse el 150 aniversario, exactamente el pasado 10 de julio. Proust, a quien debemos Los placeres y los días (conjunto de relatos y ensayos de 1871) y la colección de novelas reunidas En busca del tiempo perdido y publicadas entre 1913 (Por el camino de Swann) y 1927 (El tiempo recobrado), cuenta, además, con varias novedades en los estantes preferentes de las librerías supervivientes. Una de ellas es El remitente misterioso y otros relatos inéditos, presentado en enero por Lumen; otra es Proust y los signos, reedición de otra importante cita con su creatividad y su inteligencia a cargo de Anagrama, sello que ha revitalizado este libro de Gilles Deleuze presentado en castellano el año 1972.

Finalmente, de nuevo puede disfrutarse de la lectura de las novelas escritas por Erle Stanley Gardner y protagonizadas por Perry Mason, pues el sello Espasa acaba de reeditar, con motivo de la nueva temporada de la serie televisiva para HBO, algunas de esas entretenidas historias policíacas, como El caso de las garras de terciopelo (1933), El caso del ojo de cristal (1935) o El caso de la viuda peligrosa (1937).

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