El exdirector del CNI Alberto Saiz habla hoy en Salvados de muchos secretos de Estado y de cómo se gestaron algunos en los años que él estuvo en el cargo. Los asuntos del emérito, los chantajes de Bárbara Rey, el 11-M... Una hora para escuchar a uno de los jefes de los espías españoles.

¿Qué tiene de especial la entrevista con Alberto Saiz?

-Es una entrevista distinta. Una hora sentado con un director del CNI creo que no se ha visto en televisión en este país. Es especial porque fue director de una institución que por costumbre lo que hace es mantener silencio y guardar secretos. Son espías.

¿Por qué cree usted que se sienta Alberto Saiz en el sofá de Salvados?

-Habrá una parte personal que es inescrutable, suele ser siempre así. Pero creo que la gente que pasa por el CNI, que ha pasado, ha empezado a darse cuenta que la falta de transparencia por su parte o su falta de presencia en la opinión pública, permite que haya otros elementos que puedan difamar o contar solo lo que les interesa sobre lo que pasa en el CNI.

Se supone que los espías tienen como virtud, o deben tenerla, mantener la boca cerrada.

-Sí. Pero creo que Villarejo ha hecho mucho daño, ha dicho muchas cosas que han hecho o dicho directores del CNI. Y, en ese sentido, es lo que ha llevado a algunos a contar qué es el Centro Nacional de Inteligencia para que la gente pueda valorar si lo que dicen tipos como Villarejo tiene visos de ser verdad o no.

Una persona que ha tenido mucha relación con lo que sucedió el 11-M.

-Él llega justo con Zapatero, después del 11-M, pero con todo el petate sobre qué paso en España con ese atentado. Es muy interesante lo que cuenta en el programa. No nos olvidemos que Aznar a día de hoy cuando se le pregunta por esa fecha sigue diciendo: “Yo me aferré a un informe de los Servicios de Inteligencia”.

Durante el mandato de Alberto Saiz supongo que hubo investigaciones a muchas personas...

-A muchos con nombres y apellidos y dice durante el programa quiénes son algunos...

Algunos muy relacionados con Euskal Herria.

-El principio del final de ETA llega precisamente durante esos años y el CNI tuvo un papel muy importante por lo que nos ha contado él. Nombra al líder político de la Izquierda Abertzale.

Arnaldo Otegi.

-Sí. Por moverse en ese entorno era una de las personas que fue investigada. Hablará de más nombres y de personas muy conocidas.

Entre ellas el rey emérito, Juan Carlos I.

-Sí. Va a hablar del emérito y de sus cosillas...

Dejando de lado las intrigas de palacio y las investigaciones del CNI, su tercera temporada en Salvados. ¿Pensaba que iba durar tanto en el programa?

-Nunca hubiera venido a este programa si me hubiera planteado esta duda. Valoro mucho la estabilidad, tanto la emocional como la laboral. Yo estaba en El intermedio y estaba en él de forma estable. Si me vine a Salvados, fue porque contaba con estar por lo menos tres años.

Los espectadores nos planteamos qué es lo que ha pasado con el periodismo en televisión. Hay muy poco que se pueda considerar como tal y se hace mucho espectáculo

-Sí. Quizá sea el medio de comunicación convencional que a día de hoy menos espacio tiene para la reflexión, para profundizar en los temas. Cada vez ves menos programas de televisión que puedas decir: ¡Hostias! Esto es un ejercicio de periodismo; es un reportaje, es una entrevista.

Los más pesimistas dicen que el periodismo atraviesa uno de sus peores momentos.

-Estamos en un momento en el que hay un ataque consciente y meditado contra el periodismo. Hay muchos agentes en la sociedad interesados en que se puedan colar otras verdades; verdades alternativas. Estamos en la época de las fake news y de la posverdad y para conseguirlo hay que crear desconcierto en la gente sobre la realidad en la que vives.