Ibarrola abstracto

El Museo Gustavo de Maeztu de Estella abrió 2022 con una producción que muestra quince de las obras de Agustín Ibarrola más emblemáticas de su periodo de abstracción.

07.03.2022 | 00:04
Gonzalo Goñi y Camino Paredes, en la presentación de la exposición.

El Museo Gustavo de Maeztu abrió su temporada de 2022 con Abstracciones. El fondo liberado, la gran apuesta del periodo abstracto de Agustín Ibarrola. Una exposición que estará en Estella-Lizarra el 29 de mayo de 2022, en la sala de exposiciones temporales. Este artista referente en la pintura de los siglos XX y XXI, reunió su ámbito local y su vinculación social con su interés por la experimentación artística, algo que le llevó a formar pare del Equipo 57, un grupo pionero en la búsqueda artística de siglo pasado.

Para el comisario de la muestra Gonzalo Goñi, Ibarrola es uno de los artistas "más relevantes" pero en el que se muestran dos ámbitos diferentes: por un lado el creador comprometido que se preocupa porque en sus obras la representación social tenga repercusión. Y, segundo, por estar en la vanguardia contemporánea. Así, por ejemplo: "consiguió introducir el movimiento en sus obras sacando la figura del eje central".

Una andadura en la que sus convicciones políticas y sus dos encarcelamientos produjeron una evolución por la que pasó del realismo socialista hacia una tendencia "cada vez más despojada y geométrica en la construcción de las figuras", aseguró Camino Paredes, directora del Gustavo de Maeztu, quien destacó que la muestra ha sido producida por el Museo, la Galería José de la Mano y la familia de Agustín Ibarrola. "Está dominada por un dinamismo logrado por el empleo de diagonales o el corte cruce y trenzado de los elementos lineales", aseguró.

Las obras expuestas están realizadas con la llegada de la democracia, un momento en el que Ibarrola comenzó su experimentación plástica frente a la social. El especialista Mikel Lertxundi aseguró que representan "la interactividad del espacio plástico en esta producción abstracta y donde se desarrolla el efecto de las oposiciones": de arriba/abajo, positivo/negativo, lleno/vacío, cóncavo/convexo; con la reducción al blanco y negro de los colores apenas interrumpido por el azul.

Una propuesta que se enmarcó en la de otros creadores vascos, como las investigaciones sobre el cubo que compartió con Jorge Oteiza, o de Néstor Basterretxea a propósito de los círculos atravesados por otras formas, que también plasmó en esta experiencia abstracta.

Para Goñi, parte de esta obra nació en la exposición que en 1977 realizó para el mural Guernica, un gran friso narrativo de diez metros de largo como homenaje al Guernica (1937) de Pablo Picasso y al intento de que esta obra se instalara definitivamente en: "Guernica, Gernikara".

Trayectoria En los años 80 Agustín Ibarrola fue profesor en la Facultad de Bellas de la Universidad del País Vasco. En 1987 el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Madrid, organizaron una exposición que posteriormente viajó a Zaragoza y Bilbao. Concluida esta etapa expositiva y retirado en su caserío de Kortezubi, comenzó a experimentar con el uso de diversos materiales variados como traviesas de ferrocarril, cartones, palos secos o hierro colado. Inició la etapa que le llevó a realizar una larga serie de intervenciones artísticas en la naturaleza. Entre ellas, Los troncos del bosque de Oma, cercano a las cuevas prehistóricas de Santimamiñe y a su residencia, "una de las aventuras estéticas más atrevidas y conocidas de su creación (1983-1987)".

A partir de 1997, expuso sus famosas series escultóricas con traviesas, mientras siguió participando en diferentes exposiciones con obra gráfica y pictórica. Realizó experimentos paisajísticos como; Piedras y árboles en Allariz (Ourense, 1999), Los cubos de la memoria en Llanes, el escenario del auditorio al aire libre que, con 130 traviesas proyectó para la cuenca minera del Ruhr, en Bottrop (Alemania) en 2002; o las Piedras Ibarrola pintadas en la dehesa Garoza de Bracamonte en Muñogalindo (Ávila).

Durante la primera década del siglo XXI destacó por su militancia antiterrorista y donó numerosas esculturas en homenaje a las víctimas del terrorismo que se exponen en lugares como Santander, Andoain, Ermua, Vitoria, Logroño, Alicante o Murcia.

Actualmente, Ibarrola continúa manteniendo su impulso creativo y su disciplina de trabajo en su retiro del Valle de Oma en la localidad vizcaína de Kortezubi, en el caserío donde se instaló con su familia en los años ochenta.

La entrada a la exposición es gratuita y puede realizarse en el horario de martes a sábado, de 9:30 a 13:30 horas y los domingos y festivos, de 11:00 a 14:00 horas.

"Agustín Ibarrola es uno de los artistas más relevantes de los siglos XX y XXI"

Gonzalo Goñi

Comisario de la exposición

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