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'Kintsugi', la belleza de las cicatrices y las heridas de la vida

La comedia, dirigida por Ramón Vidal, se estrena el 28 de mayo en la Escuela Navarra de Teatro

'Kintsugi', la belleza de las cicatrices y las heridas de la vida

Kintsugi es el arte japonés de reparar piezas de cerámica rellenando las grietas con resina y polvo de oro. De esa idea parte la obra de teatro Kintsugi, dirigida por Ramón Vidal y presentada por la Escuela Navarra de Teatro (ENT-NAE) que se estrenará el 28 de mayo y se podrá ver en la Escuela los días 29 de mayo y 2, 3, 4 y 5 de junio a las 19.00 horas.

“Es una comedia que habla sobre juventud y precariedad; intentamos pegar fragmentos que retratan a una generación excesivamente formada en lo académico y muy poco en lo emocional”, describió el director, Ramón Vidal, en la rueda de prensa en la que le acompañaron Iban Algea, Saioa González, Irati Muñoz y María del Amor ZB, los actores.

“Hablamos de las heridas de la vida y nos reímos”, afirmó Vidal, “y utilizamos la risa como el polvo de oro del kintsugi para no ocultar las fracturas, para que se vean hermosas, porque todos somos un cántaro roto y pegado mil veces, un cuenco lleno de cicatrices doradas”. Con esta descripción presentaron el espectáculo, de hora y 20 minutos de duración, que han estado preparando desde febrero.

La pieza bebe de Desde los escombros, un texto de María Prado que habla de juventud y precariedad, y de Por la boca, una obra de José Padilla sobre la anorexia en la adolescencia. La obra fusiona algunos fragmentos de ambas con los textos que Vidal propuso escribir a los actores.

En su conjunto, la pieza habla de la juventud, pero también de algo más “universal” que pueda interesar a todo tipo de públicos. Retrata las fracturas y heridas que todos los jóvenes sufren durante la adolescencia a través de personajes rotos que siguen el mismo principio del kintsugi: no ocultar las heridas, sino mostrar su belleza.

En palabras del director, la obra es “más que una comedia”, porque “a los espectadores hay que intentar seducirlos por caminos diversos” y por ello han querido mezclar el humor con la poética, las emociones, la sensibilidad y el mundo visceral.

Por su parte, María del Amor, autora de uno de los textos y actriz, afirmó que “en cada personaje hay heridas y es muy fácil identificarse de una manera o de otra”.

En la obra, los cuatro actores permanecen en escena en todo momento y cuentan con cuatro módulos blancos sobre los que van pintando en negro las heridas y fracturas que sufren a lo largo de las escenas independientes. Se rige por una dramaturgia moderna en la que “el público tiene que rellenar los huecos que no se cuentan, son escenas que aparentemente no tienen nada que ver pero que a lo largo de la obra se van hilando”, afirmó Vidal, y añadió que será el público el que tenga que hacer “el trabajo del kintsugi” con el propio espectáculo para ir uniendo las piezas y acabar con el cántaro montado. l

“Todos somos un cántaro roto y pegado mil veces, un cuenco lleno de cicatrices doradas”

Director de ‘Kintsugi’

“En cada personaje

hay heridas y es muy fácil identificarse

de una manera o de otra”

Actriz y coautora de ‘Kintsugi’