El Lago de los Cisnes
Música de P. I. Tcahaikovsky / Coreografía de Petipa. Compañía Théatre Classique. Baluarte. 18 de enero de 2026. Casi lleno, (32 a 43 euros)
En cuestión de dos días han pasado por nuestra ciudad dos compañías de ballet clásico con dos de las cumbres del repertorio: El Lago de los cisnes y La Bella Durmiente. A juzgar por el gran éxito de público, nadie diría que la disciplina de las exigentes “puntas” y la estética de los tutús este en crisis; y, sin embargo cada vez es más difícil asistir, incluso en los teatros de primera fila, a una representación con orquesta en el foso y las grandes estrellas. Lo que nos llega aquí no es desdeñable, hay protagonistas más que correctos (sobre todo en féminas) y se suele salvar ese aire tradicional y académico. La compañía “Théatre Classique” trajo a Baluarte un Lago bien vestido, sobre telones eficaces –con ese matiz vintage-, un cuerpo de baile nutrido (bueno en las mujeres y muy bisoño en hombres), unas “demisolistas” más que correctas, un primer bailarín correcto y una excelente primer bailarina –(no se facilitan los nombres de los artistas)-. Lo bueno que tiene El Lago es que hay coreografías que siguen vigentes desde que Petipa las creara, y las hemos visto bailar a lo largo de muchos años a grandes bailarinas, así que podemos establecer comparaciones fidedignas sobre su calidad; esto ocurre, por ejemplo, con las 32 “fouettés en tournant” que la protagonista hace como culmen de su “pas de deux” de Cisne Negro, en el tercer acto; y la intérprete las bordó, con un eje perfecto, y sin recargarlas con dobles giros, (ahora muy en voga), que a mí me resultan un tanto circenses. Lo mismo ocurre con el famoso paso a cuatro: aquí fue impecable. Y también el alarde de sincronía en dúos, tríos y cuerpo de baile. El bailarín primero, algo rasante en el vuelo, sirvió, sin embargo, a su partenaire un paso a dos muy compenetrado, con lucimiento de los dos. Grandísima ovación de un público entregado y que supo, también, aplaudir los finales de sección.
El Lago de los Cisnes
Música de P. I. Tcahaikovsky / Coreografía de Petipa. Compañía Théatre Classique. Baluarte. 18 de enero de 2026. Casi lleno, (32 a 43 euros)
La Bella Durmiente. Tchaikovsky / Petipa. Ballet de Kiev, con Elena Germanovich, Yevhen Svyetlistsa, Veranika Auchynnikava y Eugen Lagunov al frente del reparto. Teatro Gayarre. 20 de enero de 2026. Lleno de no hay billetes. (33 euros).
En La Bella Durmiente nos reencontramos, también, con todos esos pasos que se nos quedan como inolvidables: el vals, el pas de six de las hadas, los solos de su reina, el adagio de la rosa, el pas de deux sentimental-afectivo de los primeros bailarines, y esos fragmentos “de entretenimiento”, muy coloristas y un tanto autónomos, que adornan la obra. Precisamente en uno de estos fragmentos, el “pas de deux” de la Cenicienta, se lució la pamplonesa Amaia Erice. Su aportación, además de asentarse en unas seguras e impecables puntas, despide una gracia y luminosidad en la expresión que enaltecen la variación, bien compenetrada con su partenaire. El famoso vals del primer acto siempre se me ha quedado algo corto por la coreografía, al mantener ocupadas las manos con las cestas. La primera bailarina (¿Germanovich?, no se especifican los roles en el programa) hace un emocionante plante sobre la punta en el famoso “pasamanos” de los pretendientes. La Reina de las Hadas: a la altura de la “premier”; en su maravilloso paso a dos con Aurora. El primer bailarín, más que correcto, con sus giros dobles; todavía al servicio de la bailarina, como mandan los cánones. Muy buenos los “demisolistas” de las variaciones, tanto mujeres como hombres: el paso a dos del Pájaro Azul, espectacular. El de los gatos, bien-humorado… todos en su estilo. El cuerpo de baile es otra baza de la compañía. Aun estando constreñido por el espacio, soluciona la parcelación, la enmarcación a los solistas, y las propias evoluciones, siempre en buena sincronía y disciplinada simetría. Además, sus poses estáticas son cambiantes y variadas. Un vestuario suntuoso, la generosa iluminación y una buena grabación, ayudaron. Se nota que es una compañía estable con tradición. Una gran noche de ballet.