Isabel Muñoz nos invita a bucear hasta encontrarnos y conectarnos con el otro, el mar en este caso, y a través de él, con nosotros mismos en El agua / Ura.

Una propuesta expositiva de una belleza rotunda y necesaria en estos tiempos que reúne por primera vez obras de series fruto de diez años de trabajo, pasión y constancia en torno a la vulnerabilidad y el poder creador de vida de mares y océanos.

'Ura': Ir al origen

La galardonada fotógrafa catalana, Premio Nacional, Medalla al Mérito en Bellas Artes y dos veces World Press Photo, nos da la oportunidad de transitar por una exposición tan delicada como potente, en la que el arte habla, nada, baila y se adentra en el visitante dejándole un poso y activando muchas emociones y sentimientos.

El amor, “una palabra tan manida”, dice Isabel Muñoz (Barcelona, 1951), está en el fondo y en la forma de esta exposición. Y, también, en la llamada que hace la creadora al público, en especial a los jóvenes, “que son los que van a luchar para que haya un cambio”.

Estamos viviendo un momento muy peligroso, muy duro, y no nos podemos olvidar de ese amor, que es respeto al otro. Si no somos capaces de respetar al otro, en este caso el mar, no vamos por buen camino”, ha reflexionado la fotógrafa catalana en Pamplona la presentación de El agua / Ura que ha tenido lugar este miércoles 18 de marzo por la mañana.

“He querido acercarme al lenguaje de los jóvenes, ellos son los que van a luchar para que haya un cambio”

Isabel Muñoz Villalonga - Fotógrafa

Ella ha querido acercarse al lenguaje de los jóvenes, y de ahí las instalaciones inmersivas, los vídeos y las proyecciones que ha trasladado a las salas de la Ciudadela, “un espacio mágico” en el que, ha dicho, se siente “feliz”.

“Me encanta la palabra ura. Y cuando suena vas al origen. Es precioso”, ha dicho Isabel Muñoz al finalizar el acto, en el que ha estado acompañada de la concejala delegada de Cultura, Fiestas y Deporte, Maider Beloki Unzu, y de la comisaria de la exposición, Gertrud Gómez Martínez.

Una historia a través del amor y el cuerpo

“Cuando te metes en el agua, ese sonido que se genera y la sensación de ingravidez son algo místico, es como conectar como una vuelta al útero materno; somos agua”, comentaba la autora de la muestra mientras transitaba por algunas de sus piezas.

La fotógrafa Isabel Muñoz nos invita a sentir la conexión con el mar y con todos los seres en la exposición ‘El agua / Ura’, que habita las dos plantas de Mixtos. Unai Beroiz

Ella, que tiene claro que “no se puede defender lo que no se conoce y lo que no se ama”, y, de la misma manera, “no puedes transmitir lo que no sientes”, quiso conocer a fondo el mar y aprendió a bucear para poder hacer este proyecto. Para contarnos esta historia –y contársela a sus nietos– a través de la fotografía, que, como dice, “hoy no es solo una imagen quieta, sino muchas más cosas; es un objeto, una instalación, también; y es una historia”, reflexiona la artista, que define la propuesta con la que habita hasta el 24 de mayo las dos plantas de Mixtos como “una forma de hablar del mar a través del amor, de la mitología, de la danza y el cuerpo”, muy presentes en su obra y en su mirada.

Y de la denuncia. En este caso, del imperio de los plásticos en el mar y el enorme riesgo de la contaminación.

Movimiento, belleza, fragilidad y potencia en una sola imagen. Isabel Muñoz

“Cuando estás debajo del agua, ves montañas a las que parece que vuelas y, de repente, ves un plástico que acaba siendo como una anémona, o una red que parece que es parte del paisaje...; y te acercas y eres capaz de distinguirlo, pero esos plásticos acaban siendo trampas mortales para los peces”, dice Isabel Muñoz, apuntando que “hay ya una autopista de plásticos que recorre el Mediterráneo, pasa por Cádiz, sube por Galicia y va hasta el Ártico”.

Mitología japonesa, luz y esperanza

En la exposición hay instantáneas de series elaboradas desde el año 2017 de sus colecciones Bajo el agua, Japón, Oceanografic y Somos agua. Imágenes que han visto la luz con distintas técnicas de revelado y en distintos soportes, desde la coralotipia al platino, pasando por la cianotipia o el baritado.

La mitología japonesa, como la danza, ha activado mucha belleza y poesía en estas creaciones. “Cuando estaba en Japón quería contar la historia a través de la mitología. No se puede defender lo que no se conoce y lo que no se ama. En la mitología japonesa hay una diosa, Amaterasu, que es la diosa de la luz, y me hablaron de una persona, Ai Futaki, que tiene dos récords guinness de apnea y es embajadora de Medio Ambiente de Japón. Y no es que a mí me interese la apnea, porque yo creo que la fotografía habla de sentimientos, y no puedes transmitir lo que no sientes. Pero Ai Futaki me dijo algo que me iluminó, me dijo: mira, Isabel, yo hice los dos récords guinness porque necesitaba voz. Y desde entonces hubo una magia y una relación muy especial con ella. Porque los fotógrafos contamos historias, y creo en el poder de la palabra, y en el poder de cambio”, cuenta Muñoz.

“Vivimos un momento muy peligroso, muy duro, y no nos podemos olvidar del amor, que es respeto al otro”

Isabel Muñoz Villalonga - Fotógrafa

Esa esperanza late en El agua / Ura. En las algas que, como el mar, bailan. En el maravilloso caballo negro que avanza bajo el agua de Menorca. “Lo que he visto trabajando en reservas marinas como la de Tabarca, cerca de Alicante, me hace pensar que todavía estamos a tiempo de devolver, en mi caso a mis nietos, un mar como el que recibimos nosotros. Te das cuenta de que cuando dejas a la naturaleza tranquila, ocurren cosas como que la posidonia, que es el pulmón del Mediterráneo y nos lo estamos cargando, tiene más de dos metros, es verde esmeralda y se mueve. Y ves los meros de 4 metros... Ocurrió en la pandemia, dejamos a la naturaleza tranquila y veías que había hasta facocheros en las ciudades”, dice esta fotógrafa a la que le habría encantado ser bailarina, convencida de que “el ser humano necesita luz, vivimos un momento muy peligroso, muy duro, y el ser humano necesita esponjar, hidratar su corazón a través del arte y de la belleza”.

El caballo es un ser "muy especial" y con el que conecta la fotógrafa Isabel Muñoz. Isabel Muñoz

Contar la historia para que "la termine el otro"

Ella, que ha retratado con su cámara situaciones “duras que te dejan desecha”, que se ha enfrentado muchas veces al dolor ajeno, encuentra en la danza, y en el amor, “la manera de poder vivir con ello”.

Quizá por eso, de entre las imágenes que habitan las salas de Mixtos, se decanta especialmente por “la de Los amantes, una historia preciosa de dos personas que se conocieron en Murcia de una forma bellísima; y cuando les hacía las fotos bajo el agua, se notaba ese amor...”, cuenta.

Detrás de cada imagen ante la que nos invita a colocarnos Isabel Muñoz hay una historia, y detrás de cada tema “hay un trabajo de saber cómo vas a contar esa historia para que la termine el otro”, apunta la creadora.

Con “esta muestra, este objeto”, lo que quiere es “transmitir a los habitantes de Pamplona y Navarra ese amor, no solo por el agua sino por los seres humanos. Eso es lo que me gustaría que se llevasen de aquí. Y que cada uno y cada una ponga de su imaginación esa parte para terminar la historia, esa luz”.

'EL AGUA / URA'

  • Horario: la muestra estará abierta al público en el Pabellón de Mixtos hasta el 24 de mayo en horario de martes a sábados, de 11.30 a 13.30 horas y de 18 a 20.30 horas; domingos y festivos de 11.30 a 13.30 horas.

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LA AUTORA

  • Retratando sentimientos. Isabel Muñoz ha recorrido el mundo como fotógrafa y como fotorreportera retratado la dignidad de las tribus primitivas y la violencia en las cárceles; la sensualidad de la danza y la denuncia de la opresión; el éxtasis que acompaña al sufrimiento extremo y el dolor que es imposible de superar; o las emociones de los primates.
  • Arte rupestre. Su proyecto más reciente es un trabajo en proceso sobre el arte rupestre paleolítico de las cuevas de Cantabria.
  • Premios. En 2016 fue reconocida con el Premio Nacional de Fotografía. Tiene el World Press Photo de 1999 y 2004, los premios Bartolomé Ross, UNICEF o de la Comunidad de Madrid, y la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.