Fotos del concierto de Celtas Cortos en el Navarra Arena (28 de febrero de 2026)Iñaki Porto
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Cuarenta años, quién lo diría. Ese es el tiempo que llevan los Celtas Cortos en la música. Los pucelanos han decidido celebrar este aniversario con una gira especial y conmemorativa que les hará subirse a diez escenarios de otras tantas ciudades, entre las que no podía faltar Pamplona.
A las nueve en punto de la noche, con unas cuatro mil personas aguardándoles, los Celtas salieron a escena. Tras un vídeo en el que diversas figuras de la música nacional les felicitaban por su trayectoria (entre ellos, El Drogas o los Marea), abrieron fuego con un instrumental, El túnel de las delicias. Buena metáfora de su carrera; recordemos que comenzaron como grupo orientado al folk, entre otros estilos… y sin cantante. Su parte más combativa no tardó en aparecer, ni en aquellos lejanos años ochenta ni en el concierto del sábado, pues la segunda en sonar fue ¿Qué puedo hacer yo?, (la de la insumisión, de cuando la mili era obligatoria).
Concierto de Celtas Cortos
Jesús Cifuentes (guitarra y voz), Alberto García (violín), Goyo Yeves (saxo), José Sendino (guitarra), Chuchi Marcos (bajo), Diego Martín (batería), Antón Dávila (gaita y flauta), Jesús Bravo (acordeón y teclado), Álvaro Zarzuela (trompeta y tro’mbón), Carlos Soto (saxo y flauta).
Fecha: 28/02/2026.
Lugar: Navarra Arena.
Incidencias: Unas cuatro mil personas.
Dos horas de actuación.
La pista estaba llena y el público aprovechaba para bailar al son del folk rock de los vallisoletanos. El ritmo del mar, gestada a principios de los noventa, fue muy celebrada. La sección de metales que traían marcó el ritmo hacia el reggae en Trágame, tierra. Un reggae mestizo y bastardo, mezclado con mil esencias; como ha sido siempre su música. Y mencionamos su sección de metales, tenemos que hablar de la banda que trajeron, numerosa, aguerrida y experimentada. Diez músicos (guitarra, bajo, batería, violín, acordeón, flauta, saxo, gaita…), a los que, al menos desde atrás, a veces no se les escuchó tan bien como se debería. Música alegre y festiva para envolver canciones de mensaje amargo y, por desgracia, todavía vigente; Cifu y compañía dispararon, nunca mejor dicho, su Haz turismo, mientras la III Guerra Mundial amenazaba con estallar en Oriente Medio.
Aunque se trataba de un concierto conmemorativo y el repertorio estuvo plagado de éxitos, también se sacaron de la chistera alguna perla que nunca habían interpretado el directo, como Cálida trinchera, uno de esos medios tiempos melancólicos que tan bien han manejado siempre. Por cierto, habrán pasado cuarenta años para todos, menos para la garganta de Cifu, que sigue alcanzado sin aparente dificultad esos agudos y falsetes tan característicos. Y continuaron transitando por lo que fue el valle del concierto, combinando cortes más movidos (Legión de mudos), instrumentales (Adiós, presidente), éxitos comedidos (Retales de una vida; bastante conocida, aunque si se hubiese publicado en los noventa hubiese reventado todos los registros), y algún macroéxito global (Tranquilo, majete).
Cuéntame un cuento dio inicio a la gloriosa recta final, en la que los clásicos se sucedieron. El emigrante (con los miembros de La Regadera), Ska del paro (con Joxemi de Ska-P, del disco que sacó Cifu en solitario a mediados de los noventa), la instrumental Pelotazo y, atención: 20 de abril, La senda del tiempo y No nos podrán parar. Imagínense el delirio… y la ovación.