"El arte es una buena manera de cuestionarnos el modo en que nos quieren vender la imagen del mundo", una herramienta "para volver a pisar la tierra, a sentir el frío de la nieve..." Sobre todo hoy, cuando la realidad se está construyendo en el entorno digital", al margen de lo que podemos ver, tocar, oler, saborear... Esta afirmación de Jesús Mari Lazkano está en la base de Natura Fugit, el proyecto que ha trabajado durante los últimos cinco años dentro del programa Tender puentes del Museo Universidad de Navarra y que el artista guipuzcoano ha materializado en un cortometraje de animación y en una exposición con 150 dibujos, que, a su vez, contienen, capa sobre capa, los cerca de 3.000 que realizó durante este tiempo sobre el glaciar Mer de Glace, en Chamonix (Alpes). Muchos de ellos, in situ.
Como un mosaico. O como un puzle. Así concibe Lazkano (Bergara, 1960) esta monumental propuesta que, a juicio de su comisario, Valentín Vallhonrat, se puede ver de dos maneras. Una, centrándose en la película, de título homónimo y estrenada en el pasado Festival de Cine de Donostia, realizada a partir de los miles de bosquejos realizados por el pintor en todo este tiempo. Y la segunda, contemplando los propios dibujos, la mayoría de 90 X 150 cm (y algunos de 90 X 3 metros), antes de ser animados, que, desplegados en la sala la Caixa del MUN, componen un relato "con múltiples posibilidades". Y un paisaje que cambia y no para bien. Y es que, lo que late en el corazón de Natura Fugit es un toque de atención, un deseo de "hacer preguntas" y de "revolver las tripas del público" ante lo que está sucediendo con el deshielo provocado por una acción humana que parece que aun no ha tomado la suficiente conciencia de los estragos del cambio climático para las generaciones futuras.
Una transformación dramática
Así, hasta el próximo 16 de agosto, el MUN presenta el proceso de acercamiento de Jesús Mari Lazkano a la transformación que sufre y sufrirá el glaciar Mer de Glace en Chamonix, Alpes, desde el origen de los tiempos, hasta un futuro catastrófico y próximo durante los años venideros. Eso sí, "yo soy una persona positiva", y, como queda de manifiesto en la película, tras tanto desastre, la naturaleza impone su fuerza y activa "un nuevo comienzo".
De manera personal, el artista tiene una gran relación con el entorno de Mer de Glace, lugar que ha visitado en diversas ocasiones desde que tenía 25 años. Por su interés ante el entorno, comienza un proceso de investigación sobre este lugar, descubriendo diferentes imágenes y pinturas de épocas anteriores, como son la pintura de Caspar David Friedrich, Región de alta montaña (1824), o la copia que se cree que realizó uno de sus discípulos, Carl Gustav Carus. Estas imágenes le presentan una realidad trágica: sus recuerdos del lugar, en comparación al estado que Mer de Glace presenta ahora, es preocupante.
La comparativa de imágenes muestran el claro retroceso que este glaciar está sufriendo. Queda patente un descenso de nivel que avanza de manera rápida y continua.
Esta situación lleva al artista a tomar acción. “Descubro que el glaciar ha descendido de manera dramática y todo eso me remueve la conciencia y me plantea un acercamiento a ello desde el arte. Ciertamente, estamos muy alejados de la naturaleza. Pensamos que la naturaleza tiene poco que ver con nosotros, pero en realidad, nosotros somos naturaleza y estamos profundamente relacionados con ella. Esa relación que se establece con la naturaleza que deriva casi en utilitarista, es mucho más problemática de lo que creemos. Creo que el arte, y en este caso Natura Fugit, intenta recuperar esa relación intrínseca y cercana. Hasta hace poco hemos pensado que la naturaleza está controlada, pero los últimos estudios sobre el cambio climático nos han demostrado que no es así”, indica Lazkano.
"Heredero" de Friedrich, Thompson, Braun...
Con esa idea en mente, apunta que es durante su residencia artística Tender Puentes en el MUN cuando descubre nuevas imágenes de Mer de Glace, concretamente un woodburytipo de S. Thompson, Mer de Glace, de 1875, que representa la vista hacia las Grandes Jorasses desde el refugio de Montenvers de Chamonix, además de una fotografía estereoscópica, Mer de Glace, de Adolphe Braun. Tras ese descubrimiento, se decide por dar la forma que actualmente tiene Natura Fugit.
El artista realiza cerca de 3.000 dibujos al pastel, de gran formato, la mayoría de 90 X 150 cm, si bien también hay algunas de 90 X casi 3 metros, donde dibuja tratando de reproducir los cambios que Mer de Glace ha tenido a lo largo de los años; desde la última glaciación cuaternaria, hasta su ideación de un paisaje final, catastrófico, una vez el ser humano ha destruido el medio natural. Estos dibujos, que realiza, borra y modifica uno sobre el otro, son fotografiados uno a uno. Estas fotografías le ofrecen la posibilidad de generar un stop motion que da a su vez origen a una película de 22 minutos, donde, en movimiento, se muestran los efectos que el cambio climático ha tenido y tiene sobre el glaciar Mer de Glace.
Llegar a las emociones
La muestra, indica el artista, tiene un objetivo claro: “El uso de diferentes herramientas plásticas nos coloca en un contexto determinado, intenta enganchar al espectador de manera emocional y plantea un debate que considero es necesario".
El arte intenta "involucrar al espectador" y hacerle "partícipe" de un diálogo. Lazkano cree que los artistas deben plantear preguntas. "El artista tiene un punto de vista de observación privilegiado y desde esa posición privilegiada creo que debe atender a las inquietudes, al debate contemporáneo y desde las herramientas artísticas, dar una respuesta".
En ese sentido, Natura Fugit busca plantear preguntas y que el propio visitante de la exposición pueda, o no, dar respuestas a esas preguntas. "Por lo menos, busca que nos planteemos qué estamos haciendo ante este fenómeno, de qué forma somos partícipes de este y qué podemos hacer para que las cosas no vayan como van. Es una llamada a un cierto grado de responsabilidad personal, individual, para que las cosas deriven de otra manera. Creo que el arte puede servir de puente”, concluye.
Junto a ese filme de 22 minutos y a los dibujos, Lazkano presenta también la documentación relativa a su experiencia y desarrollo procesual. Así el visitante podrá familiarizarse con su método de trabajo, ofreciéndole la posibilidad de conocer imágenes, postales, documentación… tanto de épocas pretéritas como los materiales elaborados por el propio artista en la actualidad. La muestra permanecerá en el MUN hasta el 16 de agosto.