“Hacer un festival de cine sube mucho la adrenalina”Unai Beroiz
Ilusionado y nervioso, seguro de que lo va a disfrutar, así se siente el nuevo director artístico del Festival Punto de VistaMiquel Martí Freixas (Barcelona, 1978), ante la intensa semana que tiene por delante. Seis días vibrantes de proyecciones, encuentros, reflexión y muchas preguntas que activarán emociones, conexiones y, seguro, futuros proyectos. Ya está todo listo para que el cine documental despliegue todo su potencial y nos invite a mirar desde Pamplona al mundo.
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¿Cómo vive estos días previos a su primera edición al frente de Punto de Vista?
Con intensidad, con emoción. Hacer un festival de cine sube mucho la adrenalina y eso siempre es muy atractivo. Lo vamos a disfrutar.
Imagino que hasta ahora había vivido el festival como espectador. ¿Cómo lo ha visto desde el lado del público?
Sí, lo he seguido desde sus etapas iniciales y me fascinó ya desde el principio. Ha sido un sitio transformador para muchas generaciones del audiovisual en este país porque es un festival que propone películas innovadoras, cineastas bastante desconocidos que aquí puedes descubrir, grandes publicaciones que después son referencia... Es un festival que a mí me transformó como espectador, como profesor de cine, como programador. Así que es muy especial para mí.
Se incorpora en una fecha señalada, el 20º aniversario. ¿Cómo ha encontrado el festival?
Muy bien, con un equipo muy dinámico y muy atento a todo. Y ya con mucho rodaje, con lo cual el acople ha sido muy sencillo.
¿Cómo ve la conexión del festival con la ciudad? Este año se quiere reforzar ese vínculo para atraer a todo tipo de públicos.
Claro, el festival, y eso es complejo, tiene tres niveles: local y regional, estatal, porque es muy famoso en España, e internacional porque es de prestigio a ese nivel, desde fuera se mira lo que se hace en Punto de Vista. Y hay que mantener activos los tres niveles a la vez. A mí me interesa hacer un festival abierto, plural, que sea atractivo para la gente que vive en Navarra y que sea seductor, que no se quede como un nicho encerrado en una alta cinefilia inaccesible para determinados tipos de personas. Que pueda ser atractivo para cualquier persona que tenga un interés cultural, una inquietud, y pueda descubrir aquí cosas nuevas o películas que no había ni imaginado, sin renunciar a los otros niveles de exigencia y excelencia.
“Es un lujo parar el mundo una semana y reflexionar a partir de imágenes, pensar lo que nos rodea a partir de películas”
¿En qué se va a notar en esta edición esa accesibilidad o mayor cercanía con el público?
Bueno, en esta edición trabajaré lenguajes contemporáneos que nacen de la cultura popular, como Internet. Son películas innovadoras muy accesibles y muy corrientes y familiares para nosotros, porque todos estamos rodeados de imágenes de Internet y las creamos nosotros mismos. En esa línea va el libro que hemos publicado Permanencia de lo efímero, que está relacionado con un lenguaje muy común y muy popular; es un ejemplo entre bastantes otros de esta edición.
Fotograma de ‘BENITA', la película de Alan Berliner que inaugurará Punto de Vista este lunes 20 de abril; la cita será en Baluarte y contará con la presencia del director neoyorquino.
¿Qué encuentran en el material de Internet los cineastas documentalistas? Será una mina interesante...
Claro, es muy curioso porque, de entrada, las imágenes que empezamos a subir hace veinte años a las redes sociales no tienen una vocación cinematográfica. Cuando subes un vídeo a YouTube o te haces un TikTok no estás pensando que estás haciendo una película, no eres un cineasta. Pero hay cineastas y artistas que se dan cuenta, desde una perspectiva social, filosófica, etnográfica, de que ahí hay un material en bruto que, depende de cómo sea capturado, remontado o reflexionado, da pie a una película que es un retrato de las memorias de nuestro presente. Entonces es el cineasta que se descarga las pelis y las monta, es un cineasta montador, no sale a la calle a preguntar a la gente cómo le va la vida, sino que mira en Internet qué dice la gente, y esto es un cambio de perspectiva total. El cineasta que no sale de su habitación para descubrir cómo son los demás..., parece una contradicción. Y creo que es un camino muy atractivo y muy potente para el futuro.
Manuel Asín, a quien toma el relevo, dijo que el nuevo director se encontraría un espacio que le permitiría atreverse a muchas cosas. ¿A qué le apetece atreverse?
Está claro que Punto de Vista es un festival muy especial que te permite lanzarte como programador. Hay otros festivales muy cercanos a la industria y que tienen con ella unos vínculos y compromisos que condicionan... No es el caso de Punto de Vista, este festival es muy libre, con lo cual como programador es un lujo porque puedes experimentar y arriesgar mucho. Yo intentaré llevarlo por caminos menos transitados los últimos años, que están más relacionados con lenguajes modernos y que miran hacia el futuro. Pero también miraré hacia el pasado en ese trabajo de cinefilia de recuperar obras olvidadas o cineastas que no han sido suficientemente valorados. Así que intentaré jugar desde el pasado hacia el futuro.
“Punto de Vista es un festival muy especial, me transformó desde sus inicios como espectador, como profesor y como programador”
¿Qué valor aporta el cine documental en esta sociedad mercantilista y de un consumo audiovisual rápido y muchas veces superficial? Porque este festival nos invita a posar la mirada con otro ritmo, ¿no?
Sí, un festival de este tipo te permite de alguna manera parar el mundo una semana y reflexionar a partir de imágenes. Es un lujo, un privilegio. Pensar el mundo a partir de películas, escuchar a las cineastas, conocerles, preguntarles... Es un festival que por su tamaño permite esta cercanía. Frente a este mundo mercantilista, nosotros también proponemos un buen número de películas, no nos quedamos cortos, pero sí que intentamos cuidarlas mucho, que cada película tenga un coloquio, un espacio de acompañamiento.
Casi mil películas se han presentado a esta edición, será todo un desafío elegir 19 para la sección oficial.
Sí, se inscriben muchas. En una sociedad que crea tantas imágenes, también se crean muchas películas, hay un poco de overbooking en general. Y forma parte de nuestro trabajo discernir, saber qué puede interesar más en este festival concretamente y en este año, por temáticas, por formas innovadoras, etcétera, y siempre sabe mal porque se te quedan en el cajón varias que podrías haber programado, pero hay que saber ser selectivo.
¿Y qué cuestiones son las que quiere abordar el festival este año a través de las miradas que han seleccionado? ¿Qué preocupa hoy a los y las creadoras de cine documental?
Es curioso porque los cineastas viven en partes del mundo completamente distintas, pero hay varias temáticas que se hilvanan entre ellas sin que estos cineastas se hablen los unos a los otros. Los cuerpos y el género es una temática que está presente en todo el mundo, literalmente. Qué son nuestros cuerpos, esos cuerpos que son rechazados históricamente por qué lo son y cómo podemos sanarlos y reconvertirlos; la identidad sexual, el género, son temas muy presentes en sociedades occidentales, africanas y asiáticas. También preocupa mucho a los cineastas el tema medioambiental, ¿qué pasará con el futuro del planeta? Y hay aproximaciones muy diversas, desde un cineasta que mantiene una especie de paralelismo de su vida con un árbol hasta la película Krakatoa de Carlos Casas que va de la explosión de un volcán y de la separación de todo un territorio. O sea, pueden ser aproximaciones al tema muy poéticas también. Y hay otro tema bastante más peliagudo y que cuesta mucho programar, pero es necesario hacerlo, que trata de guerras, de conflictos enquistados en nuestra sociedad, de desigualdades y crisis humanitarias, que también aparecen por varios rincones en este festival.
MIQUEL RECOMIENDA...
- Un libro: Stupor Mundi de Néjib.
- Una película: Tie Xi Qu /Al oeste de los raíles de Wang Bing.
- Un/a cineasta: Kelly Reichardt.
- Un tema musical: Las Ricercatas de Diego Ortiz.
- Una ciudad para vivir: Hong Kong.
- Un destino al que escapar: La república de Ragusa en el siglo XV.
- Una comida: Pan con tomate y jamón.
Punto de Vista demuestra cada año que de la intimidad se llega muy fácil a la universalidad.
Sí, sí, así es, porque son películas muy pequeñas, de producción normalmente muy independiente, y es frecuente que a partir una narración que nace de la experiencia personal se acabe generando algo que interesa escuchar a todos.
“Me interesa hacer un festival abierto, plural, que sea atractivo, seductor y accesible para la gente que vive en Navarra”
‘Una película de miedo’ del realizador brasileño Sergio Oksman clausurará la 20ª edición de Punto de Vista.
Se ha optado por dos referentes del festival, Alan Berliner y Sergio Oksman, para la apertura y la clausura.
Son dos personas históricas del festival y se han alineado los astros para traerlos. BENITA, que inaugura esta edición, es la última película de Alan Berliner y su estreno en España es en nuestro festival. Berliner es una figura muy querida en Punto de Vista. Su cine ensayístico, fundamentado en el material de archivo, reluce de nuevo en BENITA, que es un proyecto muy delicado. Benita Raphan fue una cineasta y alumna de Berliner. Durante la pandemia, se suicidó. La familia sugirió al cineasta terminar un corto inacabado de ella, pero Berliner propuso hacer un film biográfico de ella a partir de un ingente archivo que dejó. Así, se aproxima a su relato de vida, sus vivencias, para reflexionar sobre algo tan hondo y frágil como es vivir y morir. Es el bello retrato de un cineasta sobre otro cineasta, a partir de sus materiales y su legado.
Y Sergio Oksman clausurará el festival con Una película de miedo.
Sí, es un cineasta también conocido en Punto de Vista, recordado por su maravilloso corto sobre las posibles verdades y mentiras de Hemingway en Pamplona, Notes on the other. En Una película de miedo quiere conectar con su hijo Nuno después de divorciarse. Con los miedos de que las historias se repitan, viaja con él a Lisboa, a pasar unas vacaciones en un hotel abandonado, idóneo para la imaginación del chico, amante de las películas de miedo. Oksman escribe un relato diarístico, como pieza central de la triada abuelo - padre - hijo, y como un cineasta que sabe conjugar la reflexión con ingeniosos y divertidos juegos narrativos.
También se abordará en un encuentro el porvenir del cine. Hablando de ello, como curiosidad, ¿ha entrado la IA en el cine documental?
Sí, sí, en las partes más experimentales hay un pequeño nicho que empieza a trabajar con inteligencia artificial, pero sobre todo para reflexionar sobre ella, no tanto para hacer una película canónica con la IA, sino para cuestionarla y trabajarla y a ver qué se puede sacar de esas nuevas expresiones audiovisuales. Los cineastas experimentales y buscadores siempre intentan jugar con cualquier cosa nueva que aparece.
En un momento en que la tecnología lo invade casi todo y está muy al alcance, ¿la mirada y la idea se vuelven más valiosas que nunca?
Sí, sí, totalmente. Si no tienes nada que decir realmente hondo, no hagas una película, porque no es tan difícil hacer una película convencional de documental, en cambio, tu mirada única nadie te la puede copiar.
Sobre el protagonista
- Miquel Martí Freixas (Barcelona, 1978) es programador de cine, docente, gestor cultural y crítico cinematográfico.
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Ha colaborado en el Festival Internacional de Cine de Róterdam, y es cofundador de la muestra de cine La Inesperada.
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Ha ejercido como programador en festivales y entidades como DocumentaMadrid o la Filmoteca de Catalunya, ha formado parte del jurado en festivales como RID Montreal, DocLisboa, Play-Doc Tui o el festival de Málaga, y fue confudador de la cooperativa Zumzeig Cinema.