La enigmática moneda de “IACCA” que Navarra rescata del olvido
La pieza, acuñada en el siglo XI y vinculada al auge de Jaca, será expuesta en el Museo de Navarra tras su compra en subasta por 6.300 euros, consolidando una colección numismática clave para entender el origen de la economía urbana medieval.
La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana ha sumado a su patrimonio una pieza diminuta pero cargada de historia: una moneda del rey Sancho V Ramírez con la leyenda “IACCA”, de la que solo existen otros dos ejemplares en el mundo. La compra se cerró el pasado 9 de abril en una subasta online por 5.250 euros (6.300 con gastos), ejerciendo el derecho de tanteo a través del Ministerio de Cultura. No es solo una adquisición más: es una cápsula del tiempo de finales del siglo XI.
De aldea a ciudad
Acuñada probablemente entre 1077 y 1078, la moneda está estrechamente ligada a la concesión de fueros a Jaca, un momento clave en el que el tablero medieval empieza a cambiar. Lo que hasta entonces era una sociedad rural comienza a girar hacia lo urbano y lo mercantil: llegan pobladores, crecen los intercambios y aparece una burguesía incipiente que necesita algo básico para funcionar: moneda. En la pieza, el mensaje es claro: en el anverso, el busto del rey con “SANCIVS REX”; en el reverso, una cruz con motivos vegetales y “IACCA”, señalando el nuevo centro de gravedad del reino.
Una rareza con historia propia
No es exagerado decir que se trata de una de las monedas más raras de la numismática española. Así lo señalan los estudios de Miguel Ibáñez Artica y ya lo intuía en 1960 el historiador Antonio Ubieto Arteta, que vinculaba estas emisiones con la reorganización tras la unión de Pamplona y Aragón en 1076, después de la muerte de Sancho IV de Peñalén. Aquellos primeros dineros imitaban a los modelos carolingios franceses, aunque con sello propio: busto real y un árbol crucífero heredado de tradiciones bizantinas. Eso sí, esta pieza concreta tiene un aire más rudo, casi artesanal, que apunta a un grabador local lejos de la finura de los maestros franceses.
Estos dineros, conocidos como “dineros jaqueses”, marcaron un antes y un después. Hasta entonces, lo que circulaba eran sobre todo dirhemes musulmanes que se fundieron para dar paso a una nueva moneda adaptada a una economía en expansión. Con el tiempo, el sistema se organizó siguiendo el modelo francés —libra, sueldo y dinero—, aunque en la práctica el verdadero protagonista era ese pequeño disco de vellón que hacía posible el comercio diario.
La moneda adquirida pasará a engrosar la colección del Museo de Navarra, que prevé mostrarla al público en 2027 dentro de una exposición sobre sus últimas incorporaciones. Una pieza mínima, sí, pero capaz de contar cómo empezó a latir una economía nueva en el norte peninsular.
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