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Festival Punto de Vista: que 20 años sí es mucho

En la primera jornada del Festival Punto de Vista, que nació en 2006, tres exdirectores artísticos debatieron sobre “el porvenir de lo cinematográfico”

Festival Punto de Vista: que 20 años sí es muchoUnai Beroiz

Se trataba de echar la vista atrás desde los 20 años que cumple Punto de Vista, y barruntar un futuro siempre incierto, también por supuesto en el campo cinematográfico. La cuestión, como asumen los propios organizadores del Festival, es que “en las dos décadas de vida de Punto de Vista el cine ha vivido un vuelco histórico descomunal. Una mutación, a lomos de una revolución tecnológica sin precedentes”, ahora además pendiente de los efectos de la irrupción de la IA.

De la mano de tres de los directores artísticos de Punto de Vista, el tudelano Josetxo Cerdán —2010-2013—, el pamplonés Oskar Alegría —2015-2017— y el zaragozano Manuel Asín —2022-2025—, el debate conducido por Elsa Fernández-Santos (moderadora) y presentado por Miquel Martí Freixas (el director de la presente edición), abordó el porvenir del cine en la era de la abundancia audiovisual, y los caminos que puede recorrer “un arte en plena encrucijada”.

Lo que puede mutar (o ya está haciéndolo) y lo que persistirá en los próximos años. ¿A qué retos se enfrenta el cine documental cuando este presente genera tal material documental y toneladas y toneladas de imágenes? Como indicó Elsa Fernández-Santos hoy “todo el mundo graba, filma, registra, y no está muy claro qué va a pasar con esa nube gigantesca que estamos generando”.

“Espigar”

Para Josetxo Cerdán, en 2006 “todavía había cierta posibilidad de imaginar mundos”, imaginación cada vez es “más estrecha por la sobreabundancia de imágenes”. “El Oskar Alegría de 2026 lo tiene peor es que el Oskar Alegría de 2006, esa es mi impresión”. El debate desde ya es “cómo espigar” entre todo el material que se va acumulando.

El propio Alegría recogió el guante e incidió en la sobreabundancia gráfica como elemento clave de nuestra vida cotidiana, comparando, por ejemplo, el banco fotográfico de miles de imágenes de un adolescente comparado con la memoria gráfica de la generación de sus bisabuelos. Sobreabundancia de imágenes, pero también de películas y hasta de festivales, incidió.

Hace dos décadas, asumió “Punto de Vista fue un gran faro” y ahora hay más festivales del estilo. Por su parte Manuel Asín se preguntó si esa “sobreabundancia gigantesca de imágenes no significa también uniformización”, o si son más diversas hasta qué punto esa heterogeneidad se hace visible. Algo en lo que estuvo de acuerdo Cerdán, que constató una serie de condicionantes a la hora de rodar.

Modas

¿Se puede detectar una tendencia a la historias individuales y un mayor acento político en los últimos tiempos preguntó la moderadora. Según Asín la importancia de lo individual, tan marcada en la sociedad actual, también trae problemáticas como el “narcisismo” y “egotismo”. Sobre la vuelta de la ideología, dijo que “nunca se fue pero aquí la tenemos”. Para Oskar Alegría esas dos tendencia existen, al compás del desarrollo de las escuelas de cine.

“A veces me congratula que en las nuevas generaciones abundan las películas sobre los abuelos, porque la gente joven ve que el arma que tienen en la mano es para registrar un mundo que se va”. Según Josetxo Cerdán, mucha gente hace películas “como si fuesen selfies de Instagram”, en “una idea de la autoficción” que en los últimos años “se ha movido y no para bien” según su impresión, que sin embargo no se mostró preocupado por las consecuencias de la IA en el cine documental. En todo caso, constató como en este mundo están “desapareciendo referentes” culturales antaño poderosos como vehículos de conocimiento, y que toda esa transformación influye social y cinematográficamente.

Los tres exdirectores coincidieron en señalar el valor de Punto de Vista, que ha influido en otros festivales similares, en un ámbito muy escarpado a la hora de conectar con el público. “Hay mucho cine que no se ve”, lamentó Asín, incluido en los circuitos más comerciales, por ejemplo, a causa de la nacionalidad. “Cuántas películas búlgaras o nigerianas veremos este año en España”, se preguntó. “Una o ninguna, y si vemos una será seguramente porque ha pasado por una alfombra roja, no por un festival como Punto de Vista”.

“Muy estimulante”

“Este sistema legitimador de los festivales hace que haya películas y cineastas que tarden mucho tiempo en llegar o que incluso a lo mejor no lleguen o tiren la toalla antes”, sostuvo, por lo que Punto de Vista, tienen en ese sentido, una “función muy estimulante”, prosiguió Asín. “Cuantos más festivales mejor”, dijo Cerdán, pero siempre que no sean miméticos y se copien unos a otros. “Replicar un mismo modelo hace daño”.

Alegría se preguntó sobre el éxito acumulado de Punto de Encuentro, más allá incluso de ratios aparentemente objetivos como entradas vendidas, difusión mediática o efecto económico para la ciudad en pernoctaciones y demás, olvidando o difuminando tal vez el bagaje acumulado y el conocimiento y prestigio acumulados en el sector. Llegar a un festival, continuó, “no solo es el pase de una película”, sino también “el encuentro” como tal, con su debate de ideas. “Vivan esos márgenes”, concluyó.

Preguntado por la cantidad de películas que se producen pero que carecen de distribución o no pasa de circuitos cerrados, Josetxo Cerdán asumió la existencia de una cierta endogamia. “Habrá que ensanchar esas fronteras”, reconoció, pero sabiendo que el cine tiene diferentes “caminos”. También hubo tiempo para hablar de la proliferación de los Labs. Oskar Alegría, que venía de intervenir en uno, dijo que su condición para participar es si le “dejan hablar de lo accidental”. “Punto de Vista ha tenido mucho de eso, intentar no ser ni un Lab ni un mentory”, sino dar más valor al “azar”, como “cuando se cae una probeta y surge que no es algo que no buscabas”, pues ve en estos Labs “un gran peligro de estandarización”.