Jaso Ikastola pone el foco en la salud mental con el musical 'Taupaka'
52 estudiantes han participado en la gestación de este espectáculo cuyo estreno tendrá lugar este viernes, 8 de mayo, en el Auditorio Barañáin
No estás sola/o. Tienes gente con la que hablar. Una tribu de familiares, profesionales y amistades que te escuchará y con la que podrás desahogarte. La presión social no engendra más que estrés y tristeza. Nada bueno. Estos son algunos de los mensajes que quiere trasladar Taupaka, el nuevo espectáculo musical de Jaso Ikastolacuyo estreno está previsto para este viernes, 8 de mayo, con doble función en el Auditorio Barañáin: a las 11.00 (público escolar) y a las 19.00 horas (público general).
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La primera de las sesiones será “muy especial”, ya que con ella alcanzarán las 100 representaciones llevadas a cabo en el marco de este proyecto pedagógico que este año llega a su 14ª edición. Y, como acostumbra, dirige la mirada a una temática de carácter social, en este caso, la salud mental de jóvenes y adolescentes; de ahí que el proyecto cuente con la colaboración de Anasaps (Asociación Navarra para la Salud Mental).
“Con ilusión, responsabilidad y creatividad” afrontan las y los estudiantes de Jaso esta nueva experiencia. Así lo afirmaUnai Arellano, director de la ikastola. “El resultado que verá el público es fruto de un gigantesco trabajo colectivo”, agrega, y recuerda que esta propuesta pedagógica “incide en el uso del euskera fuera de las cuatro paredes del aula”. “Estamos convencidos de que el euskera necesita más espacios para desarrollarse adecuadamente, y las ikastolas nacimos para eso, para llevarlo hasta la plaza”, subraya Arellano, para quien es importante insistir en esta idea, y más ahora, “cuando parece que se quieren poner trabas al euskera y a las ikastolas”.
Siguiendo con ese concepto, la consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, reconoce que la situación actual “no es fácil”, y pone el ejemplo de Carlos Garaikoetxea, fallecido este lunes, como “euskaldun y euskaltzale” y como “persona dialogante” que pertenecía a una generación que “luchó para construir las ikastolas”.
En cuanto al respaldo de su departamento a este proyecto musical, Ollo destaca la cantidad de habilidades que adquieren quienes participan en él. Desde un enfoque multidisciplinar “orientado hacia el colectivo”, hasta un “proceso pedagógico” en el que se trabaja la música, el teatro, la imagen; pasando por las temáticas sociales y la normalización del euskera en el ámbito social, todo son “buenas razones” para prestarle apoyo, defiende.
52 alumnas/os
Imanol Janices, coordinador del proyecto y director del espectáculo, se muestra orgulloso por la enorme participación registrada este año, con 52 estudiantes, igualando la cifra de 2014. “Viene a ser un tercio de nuestro alumnado”, al que hay que sumar los 18 miembros de la orquesta de padres, madres, profesorado y otras/os colaboradoras/es que acompañarán al elenco. “Sin olvidar este trabajo de cada día que igual no se ve tanto, pero que es imprescindible”, como la escenografía, las coreografías, el vestuario, las luces... “Estamos muy satisfechos; han sabido generar grupos y unas dinámicas de trabajo muy buenas”, incide Janices. Y es que, “el proceso, el valor pedagógico, es la parte más importante de este proyecto”.
Una apuesta por llevar a escena cuestiones que preocupan a los jóvenes, que están muy presentes en la realidad que les rodea y que, gracias a esta actividad, pueden comprender mejor e incluso experimentar “transformaciones personales” o “cambios en sus sentimientos” hacia un tema u otro.
En primera persona
Lo atestiguan los propios protagonistas. Como Oihan Mendaza, un “veterano” de los musicales de Jaso Ikastola al que le ha “encantado” echar una mano a las/os más jóvenes. “El musical es un espacio seguro, somos escuchados y nos apoyamos”, comparte. Por su parte, Laia Martija ejerce de actriz y cantante en esta propuesta en la que “he intentado afrontar” y poner sobre las tablas la presión y los miedos que sufre la protagonista.
Ane Goñi es bailarina en el espectáculo y Unax Dia hace acrobacias y canta, además de interpretar a dos personajes. “Lo que he aprendido trabajando en el musical es que la presión de los demás es mala, que no hay que hacer caso a las críticas y que tienes que estar orgulloso de ti mismo”, dice. Oihan Mendaza interviene para avisar al público de que la escenografía que se va a encontrar este año es “una sorpresa increíble”.