La ironía del amor (Mile End Kicks)
Dirección y guion: Chandler Levack Intérpretes: Barbie Ferreira, Brent Skagford, Jay Baruchel y Devon Bostik País: Canadá. 2025 Duración: 111minutos
Entre Toronto y Montreal no solo se levanta un muro idiomático. No se trata únicamente -que también-, de hablar en francés o en inglés, sino que, conceptualmente, en ese enfrentamiento dialéctico sobrevive el último escenario del conflicto europeo. El que representan las respectivas historias de Francia y Gran Bretaña: señores de la cocina y devotos de Juana de Arco unos, amantes de la cerveza y forofos de la reina, los otros. Toronto representa un futuro de cristal, acero y prosperidad; Montreal conserva las calles adoquinadas y los más antiguos edificios de su «Mile End» que todavía no han desaparecido ante la especulación neocapitalista proyectada desde EE.UU. Ese telón de fondo alimenta el proceso iniciático que vive Grace Pine (Barbie Ferreira), una jovencísima crítica musical que se muda de Toronto a Montreal para escribir un libro sobre el «Jagged Little Pill» de Alanis Morissette.
Con tambores lejanos vividos (y/o oídos) por la propia directora, Chandler Levack, todo en «La ironía del amor» sabe a adolescencia, a exaltación juvenil, a ese ser o no ser transcendental de acné, descubrimientos sexuales y desengaños amorosos.
La ironía del amor (Mile End Kicks)
Dirección y guion: Chandler Levack Intérpretes: Barbie Ferreira, Brent Skagford, Jay Baruchel y Devon Bostik País: Canadá. 2025 Duración: 111minutos
Comedia juvenil ambientada en la escena musical de la zona oriental canadiense, las idas y venidas de su protagonista, una descerebrada y entusiasta periodista ¿cultural? se centra en la clásica trama romántica de una mujer que se debate entre dos amores. El malote pero carismático, borde, egoísta y macho alfa del grupo, y el más tímido, acomplejado, generoso y menos espectacular buen amigo.
Entre esos dos amantes se mueve Grace Pine en un verano de aprendizaje y desconcierto. Estamos ante una película que responde a lo que los anglosajones llaman «coming-of-age», películas protagonizadas por gente joven en un proceso de madurez. Lo de madurar resulta en este caso algo relativo porque lo que importa a su Grace en un constante patear las calles del citado Mile End, ocupa una única ley: sobrevivir en una ciudad tan cercana y tan lejana a su propio mundo. En un contexto musical ubicado en 2011, con una indisimulada idealización autobiográfica, Chandler Levack levanta un diario feminista y ligero sobre su propia juventud. En ella se resuelven, sin honduras ni complejidades, esas maneras de vivir en la edad del sexo, drogas y rock and roll que caracteriza al mundo occidental desde hace ya 60 años. El resultado no alcanza lo singular. Pero Levack levanta un ameno testimonio generacional a golpe de pop y nostalgia con la candidez del tiempo de las cerezas, en ese caso, de fruto escaso y sin huesos.