Contando Mujeres es un proyecto muy personal de Julia Montejo, un podcast creado para recuperar las vidas de grandes autoras que han sido invisibilizadas, tratando de no quedarse en los datos sino abordando a la persona. Montejo reivindica figuras que fueron relevantes en su tiempo, pero que en muchos casos quedaron relegadas por la historia oficial. Una invitación a mirar más allá de las biografías convencionales para descubrir a esas mujeres que desafiaron las normas de su época y contribuyeron decisivamente a la historia de la literatura. Entre ellas figuran Emilia Serrano, Alejandra Pizarnik, Rosario de Acuña, Carolina Coronado, Alfonsina Storni y Gertrudis Gómez de Avellaneda. Como una parte más de este proyecto, Julia Montejo ha charlado con Arantzazu Amezaga en el Posdcast Mujeres en directo en la Feria del Libro de Navarra
¿Qué es lo que le ha atraído de la figura de Arantzazu Amezaga?
Pablo Abarzuza me dijo dehacer algo especial en la Feria del Libro, ¿Qué te parece si hacemos un podcast? Y me ofreció elegir una escritora para tener una conversación. Y bueno, Arantzazu Amezaga me salió al instante porque es una mujer que a mí me tiene fascinada.
¿Qué es lo que más le fascinó?
Tiene una obra impresionante, amplísima. La cultura vasca se ha construido en gran medida a través de su mirada porque ha sido una bibliotecaria muy, muy importante ¿Y yo que no la conocía hasta hace nada? La he conocido, de hecho, porque su hijo, Xabier, es amigo mío. No es solo una escritora, es un pedazo de escritora con una vida interesantísima.
Y también una mujer que hay que dar a conocer.
Me parece que es muy importante que no se nos olvide que tenemos a una mujer maravillosa y que ella misma es un modelo ejemplar. Porque además, cuando ella vino aquí, a Navarra, y se fueron a vivir a Altzuza, es que no lo tenía nada fácil para seguir con su vida, para sacar adelante a sus hijos, porque ella viene de un mundo en el que la mujer tenía que ocuparse de lo doméstico. Ella no dejaba la educación en manos de nadie, ella estaba fuera y dentro. Y con todo ello, sin dejar de escribir, sin dejar de construir. Con todo lo que significa para Navarra y para la cultura vasca, el trabajo que ha hecho y casi no se le conoce.
Una de las ideas que tenía al crear este podcast es dar luz, visibilizar, y que se conozca lo que ha permanecido oculto.
Eso es, oculto no porque no exista, sino porque muchas veces no se ha nombrado. Hay que decirlo.
Alguna vez ha dicho que en las escritoras que ha analizado ha buscado modelos para encontrarse a sí misma como escritora.
Sí, porque de hecho yo cuando escribí mi primera novela, Eva Desnuda, me di cuenta que la escribí desde la rabia como que yo quería demostrar que podía escribir como un hombre. Y escribí una novela durísima. Eso no es bueno. Eso es horrible. Pero fíjate cómo hemos avanzado. Aunque me he dado cuenta haciendo mi tesis doctoral y entrevistando a muchas mujeres, que todavía esto sigue siendo un tema. O sea, que las mujeres seguimos teniendo referencias masculinas y que queremos parecer tíos escribiendo. Es que me parece el colmo. Formándome, aprendiendo, investigando, ya descubrí que, por desgracia, ha sido un tópico durante todo el siglo XIX y todo el siglo XX, que han tratado muchas escritoras. Como que teníamos que tener una pluma masculina, porque es la neutra. Como que la otra pluma femenina es de segunda. Cuando no es así.