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Greta Alfaro transforma en un templo artístico la Nave 0 de Matadero

Sus poderosos vídeos e imágenes, atravesadas por la ironía y la trascendencia, indagan en la idea de sacrificio, el cuerpo y el consumo

Greta Alfaro transforma en un templo artístico la Nave 0 de Matadero

No es casualidad que las poderosas imágenes audiovisuales que la artista navarra Greta Alfaro ha creado para su nuevo proyecto Ofertorio, que se puede ver en la nave 0 de Matadero Madrid, lo que fue el antiguo frigorífico de este espacio industrial, nos hablen de la muerte y del sacrificio de los animales y de cómo ese sacrificio esta ligado o a lo sagrado, a los rituales. Una reflexión sobre el cuerpo, sobre el ofrecimiento, sobre los ritos y costumbres, sobre el consumo voraz en el que estamos inmersos y sobre lo que mostramos frente a aquello que preferimos mantener oculto.

Es, sin duda, un proyecto importante, el primero de Greta Alfaro (Pamplona, 1977) en solitario en una institución pública en Madrid, concebido para este espacio artístico con total libertad a partir de la fuerza arquitectónica del lugar. En esta propuesta del programa Abierto x Obras, comisariada por María Pallás, que durante casi una década formó parte del equipo de dirección de PHotoESPAÑA, Greta Alfaro convierte el espacio en una especie de templo. 

“Cuando María Payás, la comisaria, me invitó desde Matadero, tenía la posibilidad de crear una obra de arte específica para el sitio, que es mi manera favorita de trabajar. Asi me planteé cómo colaborar con el espacio, con el contexto donde se iba a insertar la obra para hacer ese lugar parte del proyecto. No solamente como contenedor, sino como parte de la obra y en este caso me llamó muchísimo la atención la estructura arquitectónica y el color negro, la oscuridad y los arcos. Y el hecho de que fuera un antiguo matadero”, explica la artista. 

La videoinstalación.

El proceso de 'Ofertorio'

Así comenzó su proceso de investigación y documentación. “Yo siempre digo que mi primera relación con el arte, al venir de un pueblo pequeño, fue en la iglesia. Y siempre al final acabo volviendo a las raíces. Aquí enseguida vi que el espacio era como un templo. Y de ahí me fui a los orígenes, a matar animales para comer, incluso en los rituales de caza, donde siempre parece que había un componente sagrado a la hora de matar. Hoy no hay ritual asociado a la muerte de los animales. Uno ya los consume como plástico, nos llegan envasados. Me interesaba hablar de esa transición, qué queda de lo sagrado y qué no queda, y cómo eso se extrapola a otras cosas que se han ido alejando de la sociedad y de la vista. Está muy relacionado con la industrialización de la guerra, como han vuelto industrial e invisible todo lo que conlleva dolor. Vivimos en un mundo que está muy de espaldas a la muerte”, explica Greta.

Como artista audiovisual también ha querido reflexionar sobre el contexto audiovisual actual, sobre la sobreexposición de imágenes de aquello que rechazamos en la vida cotidiana, como el dolor o la muerte. Sus poderosas imágenes, atravesadas por la ironía y la trascendencia, indagan en la idea de sacrificio y en aquello que se nos oculta a la vista

La pieza principal de Ofertorio en la nave central conduce hacia una cabecera a modo de altar concebida como punto de concentración visual, donde se exhiben sus vídeos, mientras que las piezas de los laterales funcionan como pequeñas piezas estáticas dentro del recorrido. El espectador avanza por el espacio siguiendo una lógica cercana a la del ritual. “No se trata de reconstruir una liturgia, sino de observar cómo determinadas formas de organización simbólica continúan operando bajo otras reglas”, explica.

Una de las imágenes de la cortina hecha con huesos de animales muertos.

 A medida que avanza el espectador se encuentra en el centro de la sala, colgada del techo, una poderosa lámpara hecha con cuchillos brillantes; la lámpara da vueltas mientras los reflejos en forma de cuchillos se reflejan por el espacio. Al lado se pueden ver unas cortinas hechas con huesos de animales, criados en granjas para el consumo humano, mezclados con lazos de raso, que dan una idea de cómo el ritual de este peculiar templo artístico adentra al espectador en territorios incómodos. “A mí siempre me gusta que por lo menos la gente salga de la exposición con más preguntas que respuestas, que se lleve de mi exposición algo de curiosidad. Yo no guío ninguna respuesta, pero espero poder guiar hacia ciertas preguntas. Preguntas sobre nuestro papel en el mundo, nuestra relación con las imágenes, nuestra relación con el consumo en general. No es solamente consumo de comer o consumo de ver, es también el consumo de experiencias, de relaciones, el consumo festivo, o sea, que hemos perdido toda esa parte y nos hemos quedado solamente con la vida como consumo. Todo lo que hacemos es prácticamente consumir”. 

Más allá de estas piezas y de los vídeos creados por Alfaro, que exigen una mirada y escucha activa, la exposición se completa con otros objetos como esculturas, libros, collages fotográficos y un torso anatómico del siglo XVIII (utilizado históricamente para el estudio de la anatomía), perteneciente a las colecciones del Museo de Anatomía Javier Puerta, integrado en el Patrimonio Histórico-Artístico de la Universidad Complutense de Madrid, que le sirve para plantear cómo el cuerpo de la mujer ha sido tratado en la anatomía y en la medicina. 

Qué y quién se ofrece

Tal como explica la artista, Ofertorio toma su título de un gesto antiguo: ofrecer. Colocar algo ante los demás, exponerlo a la luz y convertirlo, aunque sea por un instante, en algo compartido. “En las tradiciones rituales, el ofertorio marcaba el momento en que determinados objetos o alimentos abandonaban el ámbito privado para entrar en una dimensión colectiva y simbólica. Algo era entregado, mostrado, dispuesto ante la comunidad. La exposición se sitúa en ese territorio intermedio donde la materia deja de pertenecerse únicamente a sí misma y comienza a formar parte de un sistema de representación”, explica,

Ese ofrecimiento y la ofrenda como tal tienen un matiz religioso y ritual. “Me gusta referirme al ritual también a los rituales que componen nuestra vida e incluso a los rituales violentos. Todas las cosas humanas están ritualizadas. Las relaciones humanas, las maneras de estar, todo”, indica Alfaro.

Así mismo le interesó el hecho de que el ofertorio es también una parte de la misa, la parte ritual que está relacionada con el sacrificio

Y sobrevolando todo esto está la pregunta, ¿qué se ofrece y quién se ofrece en estas sociedad? “Por un lado están los animales. Por otro lado está el cuerpo de la mujer, al que hay muchas referencias tanto en la pieza audiovisual como directamente en la Venus anatómica que se expone, porque esta tradición de las Venus femeninas también es muy de ofrecerse. Son esos cuerpos que se ofrecen que en nuestra sociedad son aquellos sobre los que se ejerce poder”, explica. 

Ofertorio forma parte de la programación de PHotoESPAÑA 2026, que, bajo el título Volver a imaginar, pone el foco en la experimentación y en los límites de la fotografía.

Activaciones públicas gratuitas

Ofertorio se ampliará a través de dos activaciones públicas concebidas por Greta Alfaro específicamente para la exposición. Estas propuestas trasladarán algunos de los personajes, sonidos y referencias presentes en las obras al espacio de Nave 0, ofreciendo nuevas formas de aproximarse al proyecto. Las activaciones culminarán con visitas comentadas por la propia artista, generando un espacio de encuentro y diálogo en torno a los procesos, símbolos e imaginarios que articulan la muestra.

Reactivación de Abierto x Obras

En esta nueva etapa, Abierto x Obras mantiene su esencia, invitando a artistas a realizar una pieza de nueva creación expresamente concebida para un espacio determinado, explorando la relación entre el arte y los espacios que lo acogen, en una clara apuesta por la promoción de las prácticas artísticas contemporáneas que buscan una interrelación con su lugar de desarrollo. 

Greta Alfaro es la primera artista visual que participa en esta nueva etapa tras un ciclo centrado en la escultura contemporánea protagonizado por Eva Fábregas, Cristina Mejías y Mónica Mays. Precisamente Mejías ha recibido el premio Ojo Crítico 2026 en la categoría de artes visuales por su instalación en Abierto x Obras.