Exnovios son los custodios del pop clásico y el rock independiente anglosajón en Pamplona. Diez años después de su debut, el EP Demo, el grupo liderado por Juan Pedro Maraví y Samuel Evora, más conocido como Tamu, sigue dándole vueltas a la búsqueda de la canción pop perfecta, tal como lo entienden los Beatles, Byrds, Galaxie 500, Suicide o los mismos Brincos. Puede que el mundo esté a otras cosas, enfrascado en descifrar los enigmas del nuevo álbum de Rosalía o secando las lágrimas de los fans por el -dicen-, decepcionante disco de Taylor Swift, pero fuera de los atosigantes focos del mainstream existen otras realidades. 

El cuarteto ha publicado un nuevo álbum, Fin (de nuevo con el sello Munster Records), plagado de estribillos contundentes y donde cantan más bonito que nunca. Más acústico y melancólico que sus tres discos anteriores (Exnovios, 2016; Amor droga, 2017; y Un nuevo día, 2021), este es un trabajo lúcido, a ratos emocionante, en el que las canciones (y no la mercadotecnia) son lo realmente importante. El cantante y guitarrista Juan Pedro Maraví (42 años, Pamplona) reconoce que en las primeras semanas desde el lanzamiento del álbum ha ocurrido un fenómeno contradictorio: el silencio generalizado de los medios y webs musicales se ha compensado, de alguna manera, con las felicitaciones de seguidores y oyentes a través de las redes sociales. “Nunca nos ha escrito tanta gente como ahora por Instagram diciendo lo mucho que les ha gustado el disco”, asegura Juan.  

Lo de Fin no será porque este es el último capítulo de Exnovios… 

-No lo es. La mayoría de las letras son cosa de Tamu, que tiene mucha facilidad para la escritura. Él es muy cinéfilo y un friki de la ciencia ficción, donde va pillando cosas que le gustan y luego las adapta. Nos dimos cuenta de que las letras de algunas canciones estaban relacionadas con el cine y hemos querido rendirle un homenaje titulando el disco Fin, el equivalente al the end inglés de las películas. Yo creo que Exnovios no lo vamos a dejar nunca. Para mí es un placer poder hacer canciones con mis colegas. Tenemos una relación sana con la música y nos llevamos bien, somos un grupo de amigos. Así que espero poder seguir haciendo música toda la vida, a no ser, claro, que se te acaben las ideas. 

Aunque está formado por cuatro miembros, Exnovios es básicamente un proyecto entre usted y Tamu.  

-En estos diez años no hemos tenido crisis personales entre nosotros, pero ha habido cambios. Mi hermano Txema tocaba la batería desde el principio, pero se tuvo que ir a vivir a Barcelona. Al principio, le sustituía Guille (Guillermo Mutiloa, músico y productor), que toca muy bien la batería, y hemos acabado tocando juntos. También entró Nico por Álex al bajo. Además, tampoco es que seamos un grupo demasiado exigente. No tocamos fuera cada fin de semana.

¿Qué ha sido de la banda estos últimos dos o tres años?

-Sacamos un split (un single compartido) en 2022 con el grupo de Granada Unidad y Armonía, y presentamos la grabación, un poco a modo de excusa, con un bolo en Pamplona y otro en Madrid. Luego sacamos otro single (Desfile nocturno de los 100 demonios) que lo grabamos en el local. Estábamos en un punto en el que no sabíamos si meter baterías o solo cajas de ritmo tipo Suicide o Magic Castles, hacer algo más acústico y dejar a un lado el formato típico de rock para relajar los oídos… Ojo, que aún no lo descartamos. 

Siguen fiel a su sonido de siempre: los Byrds, el pop colorido de los 60, la neopsicodelia… ¿Hay algo actual que les interese? 

-Música de ahora… Evidentemente hay propuestas interesantes, pero tampoco te creas que escuchamos muchas cosas actuales. Igual grupos más de los dos miles como Beachwood Sparks, los discos en solitario de Andy Bell, el de Ride (y Oasis), Sonny & The Sunsets, pero claro este lleva ya 20 años haciendo música. ¿Primal Scream también cuenta? (Ríe). Toda la música actual que escuchamos tiene referencias antiguas sin ser puro revival. 

Pocos pero bien avenidos 


Juan Pedro Maraví reconoce que en los primeros tiempos de Exnovios eran “cuatro y un tambor” los que se sentían atraídos por el rock alternativo y la psicodelia en Pamplona. Pero más allá de la endogamia musical de las ciudades pequeñas, un puñado de amigos fueron montando grupos (Río Arga, Kokoshca, Los Jambos, Juárez, Melenas) que dejaron huella en la memoria indie de toda la península. Entre el rock de masas tipo Marea y los grupos del sello GOR, se abrió otra vía alternativa en Iruña a mediados de la década pasada, mucho más minoritaria y gourmet, que alumbró una escena musical. “Prefiero tener una carrera de perfil bajo y estar orgulloso de lo que hago que petarla a nivel comercial”, reflexiona Juan. 

La canción Tú tú tú tú tú del disco es una versión de Stephen Merrit, de los Magnetic Fields, de 2003. 

-Es de su proyecto paralelo The 6ths, donde canta una chica, Katharine Walen, un poco a lo Mazzy Star. En la versión original solo suena un ukelele. Otro grupo actual que nos gusta es Los Hermanos Cubero, que hacen música sencilla y auténtica, con mucha esencia. 

"Nunca vamos a dejar de hacer música”

Los coros tipo Los Ángeles o Los Brincos están muy presentes, quizás más que nunca. ¿Cantar bien y bonito era uno de los objetivos del álbum?  

-Siempre intentamos cantar bien, pero a veces el tipo de canción o el volumen de los instrumentos hacen que los coros y las voces no se noten tanto. En este disco hay menos guitarras eléctricas de lo habitual y la base es muy acústica, lo que hace que las voces tengan más presencia. A la hora de mezclar te da más juego para meter coros y que las voces se puedan convertir así en el alma de una canción. 

"Igual acabamos haciendo boleros como Los Panchos con bien de ‘reverb”

Hay parecidos razonables en algunos temas del disco, Ha venido a quedarse es muy Walkin with Jesus de Spacemen 3. ¿Cómo se escapa de la copia y se consigue armar un discurso propio?

-Hay cosas que en Exnovios son sagradas. Si una canción suena a Suicide, Spacemen 3 o Neu, guay; si suena a pop comercial, pues no… Las influencias van saliendo sobre la marcha, porque son bandas que siempre hemos tenido presentes y forman parte de nuestra batidora musical. Pero no hay nada premeditado. Por ejemplo, nos gustan mucho los Flying Burrito Brothers, pero es muy difícil hacer algo así y más en castellano. ¡Ojalá! Sería un sueño. También me flipan Los Panchos. Quién sabe: igual acabamos haciendo un disco de boleros con bien de reverb.

¿De dónde les viene esa devoción por la Navidad?  

-La Navidad ha estado vinculada al underground y a los discos de rock and roll desde siempre. A la hora de escribir las letras es una fuente de inspiración porque puedes hablar de tener fe, de sentimientos bonitos, de que todo va a salir bien, de volver a casa… Tenemos varias canciones sobre la Navidad y Tamu mismo solía grabar un villancico al año, se lo marcaba como un objetivo. El primer single lo sacó con Jaime (Cristobal), de Souvenir, que son dos canciones chulísimas en las que ya colaboró Oihana (Herrera, del grupo Melenas). Y a raíz de esa colaboración, Oihana y Tamu fueron grabando un villancico todos los años. 

¿Los bares de Pamplona siguen siendo un punto de encuentro entre los músicos independientes de la ciudad o cada vez menos?   

-Voy a cumplir 43 años, Tamu tiene ya 50. Nosotros hemos pajareado todo lo que hemos querido y más.