Pauner, último reto hacia el Everest
La cima más alta de la tierra es la única que le queda de los 14 'ochomiles' Espera ascender a finales de mayo sin oxígeno junto a otro alpinista aragonés
pamplona. Pauner, junto al también aragonés Raúl Martínez, en lo que calificó como "la mínima expresión de un equipo", partirá hoy hacia Katmandú para tratar de hollar la cima del Everest por la vertiente sur que parte desde Nepal. Su compañero de expedición dijo que si todo sale como esperan podrían hacer cumbre del 20 al 30 de mayo, que es cuando habitualmente suele abrirse una ventana de buen tiempo en la montaña. En tal caso, estarían de vuelta el día 5 de junio.
El himalayista jacetano reconoció que precisará de "un punto de suerte con la nieve y el tiempo" para poder culminar su proyecto de los catorce ochomiles que arrancó en 2002 con el respaldo del Gobierno de Aragón, aunque previamente ya había conquistado el K-2 (8.611) y el Makalu (8.463). También comentó que la ascensión al Everest con oxígeno es "fácil", mientras que hacerlo sin ayuda artificial se convierte en un reto "extremadamente difícil" en una montaña que está "por encima de las montañas, es casi un nueve mil", en la que únicamente el 1% de los que hollan su cima lo hacen sin él.
Carlos Pauner comenzó con la cima del K-2 en 2001. Un año después, el alpinista llegaba a la del Makalu. En la primavera de 2003, Pauner coronó la tercera montaña del planeta, el Kangchenjunga, y en el año 2004 ascendió dos nuevos ochomiles, el Gasherbrum I y Cho Oyu. Dentro del proyecto Hacia las cimas del mundo, Pauner llegó en 2005 al Nanga Parbat y en el 2007 al Broad Peak. En 2008, ascendió al Dhaulagiri y en el 2010 al Annapurna y Manaslu. Las últimas expediciones han sido al Lhotse, Gasherbrum II y Sisha Pangma.
El Everest se localiza en el Himalaya y marca la frontera entre Nepal y China. Pauner ha indicado que esta subida es "realmente difícil", pero "también por eso es un reto apasionante".
Solo tres vascos Hasta el momento solo el alavés Juanito Oiarzabal y el guipuzcoano Alberto Iñurrategi han completado los catorce ochomiles sin oxígeno, además de la también guipuzcoana Edurne Pasabán, aunque en el Everest empleó ayuda artificial.
Pauner reconoció que la experiencia acumulada en los últimos años le hace viajar al Sagarmatha, como se conoce en Nepal a la cima más alta del mundo, con la estrategia muy clara y que seguirá en todo momento para conseguir "la mejor aclimatación posible", además de intentar evitar problemas en dos de los puntos más conflictivos de la ascensión por la acumulación de expediciones comerciales, en la banda amarilla a unos 7.500 metros y en el denominado Espolón Hillary, a 8.760 metros.
La complicación de ascender sin oxígeno al techo del mundo lo confirma el hecho de que en 2012 de unos doscientos alpinistas que alcanzaron su cima "solo uno, aunque no está completamente confirmado, lo hizo sin oxígeno".
De hecho, algunos conocidos alpinistas que lo intentaban sin oxígeno como Silvio Mondinelli o Simone Moro, según comentó Pauner, tuvieron que darse la vuelta en el Espolón Hillary por la aglomeración de gente y el riesgo de congelaciones.
Junto a los dos montañeros también viajará Carlos Sanz, multitrasplantado de hígado, cuyo objetivo es convertirse en la primera persona en el mundo en sus condiciones que alcanza el campo base del Everest, a unos 5.300 metros, e incluso pretende llegar hasta los 6.000 metros. La Fundación Carlos Sanz, entre otros objetivos, pretende promover la práctica del ejercicio físico, el deporte de competición y los hábitos de vida saludables en las personas con un órgano trasplantado, en lista de espera para ser trasplantados o con enfermedades relacionadas o derivadas de patologías asociadas al trasplante.