Desde que, hacia los años 50, la fórmula habitual de selecciones regionales o nacionales se fue cambiando en el ciclismo por la de equipos privados, nunca había sido tan bajo su número en España como lo va a ser en 2014, cuando solo habrá dos escuadras profesionales -curiosamente, ambas navarras: Movistar (1ª categoría) y Caja Rural (2ª).
Lo que los escandalosos casos de dopaje de finales de los 90 y comienzos de este siglo no consiguieron -aunque fueron la clave de la disolución de dos longevos equipos: Liberty Seguros (exONCE) y Comunidad Valenciana (exKelme)-, lo está logrando la crisis económica.
El pelotón español contaba con nueve equipos en 2006: cuatro de 1ª categoría (Caisse d'Epargne-Illes Balears, Euskaltel, Liberty Seguros y Saunier Duval) y cinco de 2ª (3 Molinos Resort, Andalucía, Comunidad Valenciana, Kaiku y Relax). Pero llegó la crisis y, con ella, la continua desaparición de equipos.
El último en caer ha sido el Euskaltel-Euskadi, al retirarse su patrocinador principal y al no cuajar la negociación realizada con el piloto de Fórmula 1 Fernando Alonso.
Es una curiosa paradoja:
- Los ciclistas españoles suman más puntos que nadie en el ranking mundial (por delante de Italia y Colombia).
- Purito Rodríguez ha ganado en la lista UCI.
- El Movistar ha ganado por equipos en la lista UCI.
Y, sin embargo, el pelotón español se queda solo con dos equipos, y eso se traduce en que muchos ciclistas van al paro. Entre ellos, corredores de la talla del asturiano Samuel Sánchez, líder del Euskaltel y campeón olímpico en Pekín 2008; de Juanjo Cobo, ganador de la Vuelta 2011; y de Luis León Sánchez, cuádruple campeón de España contrarreloj y con cuatro etapas del Tour en su palmarés.
Tiempos de vacas flacas en el ciclismo español, que también ha visto en este siglo cómo desaparecían muchas carreras con una larga historia a sus espaldas, caso de: Bicicleta Vasca; Vueltas a Aragón, Galicia y Valencia; GP de Llodio, Trofeo Luis Puig, Subida al Naranco, Setmana Catalana... Casi todas estas carreras han muerto por el doble problema de que Televisión Española decidió dejar de retransmitir el ciclismo por las bajas audiencias y de que la falta de televisión hizo aún más difícil el ya arduo reto de captar patrocinadores.
Sin casi carreras ni casi equipos, el pelotón nacional afronta un futuro inmediato dramático.