Entre jóvenes pelotaris que golpean la pelota en el frontón Elorri de Alegia pasa las tardes José Luis Zabala (Altzo, 1961), delegado y entrenador de la escuela de pelota Intxurre desde hace varias décadas. Es uno de esos nombres que llevan media vida ligados a la pelota en el municipio y también una de las personas que mejor conoce a Iñaki Artola. Le vio empezar prácticamente desde niño y ahora contempla con orgullo cómo aquel chaval que entrenaba en el frontón del municipio disputará este Sábado una nueva final del Manomanista.

Iñaki estuvo siempre en este club”, recuerda Zabala. “Luego tuvo cesiones con Tolosa y demás para seguir creciendo, pero siempre ha seguido ligado a nosotros”. Aunque ahora ya no vive en Alegia, mantiene el vínculo con el pueblo y con la escuela de pelota en la que creció: “No vive aquí y ha formado una familia, pero siempre que puede se acerca”.

En Alegia, un municipio pequeño acostumbrado a vivir la pelota muy de cerca, Artola es mucho más que un deportista de élite. Es uno de los suyos. “Para nosotros es uno de la escuela de pelota Intxurre. Nos da una alegría enorme verle en cualquier partido”. Zabala percibe además cómo el pueblo se ha ido ilusionando a medida que avanzaba el campeonato. “Cada día veo alguna nueva pancarta en el pueblo”, comenta entre sonrisas mientras siguen entrando niños con la pelota en la mano al frontón.

Un pueblo unido

La revolución es evidente. Este año, coincidiendo con el color rojo que defenderá Artola en la final, Alegia se ha movilizado para teñir también las gradas del Navarra Arena. “Le hemos hecho camisetas rojas nuevas. Se ha sumado gente de otros municipios cercanos y ya vamos por las 900 camisetas”, explica. El ambiente irá mucho más allá del propio partido. Cuatro autobuses partirán desde el pueblo hacia Pamplona y quienes se queden podrán seguir el encuentro en una pantalla gigante.

Además, hay preparada una gran celebración posterior. “Creo que seremos unos mil en la cena”, cuenta. Todo ello independientemente del resultado. Porque en Alegia sienten que llegar hasta aquí ya merece ser celebrado. “Hasta ahora nos ha tocado perder dos veces, pero estar en la final ya es increíble”, recuerda Zabala sobre las anteriores finales de Artola (la del Manomanista de 2021 no la pudo jugar por lesión, y el año pasado perdió la del parejas).

De menos a más

El técnico reconoce que no siempre vio claro el camino de Artola en este Manomanista. El comienzo del campeonato dejó dudas incluso entre los más cercanos. “Al principio tuvo malas sensaciones, pero bueno, pensábamos que podía estar cuidando más los entrenamientos para coger forma poco a poco y competir”, explica.

Y así fue. “Fue ganando confianza y, cuando menos lo esperábamos -se refiere al partido contra Zabala que comenzó perdiendo 0-8-, le daba la vuelta a cada partido”. La semifinal fue diferente, y entró en la final por la puerta grande. “Compre la entrada a última hora y estuve en el Atano III. Nunca le había visto jugar así”, reconoce.

Zabala cree que uno de los puntos fuertes de Artola está en la cabeza. En su capacidad para mantenerse siempre dentro de los partidos. “A veces he pensado que le cuesta entrar en los partidos, pero en los últimos se ha visto que puede empezar a un gran nivel”. También considera que la experiencia puede jugar ahora a su favor. “Tiene 31 años, una trayectoria extensa y estoy seguro de que se ha preparado muy bien mentalmente”.

Más allá del nivel deportivo, en Alegia destacan sobre todo la personalidad del pelotari. Su cercanía y naturalidad. “Es un pelotari muy agradable por su manera de jugar”, asegura Zabala. “Y luego, como deportista y como persona, Iñaki siempre ha sido muy cercano. Tiene muy interiorizado que esto es deporte, que unas veces se gana y otras se pierde”.

Una actitud que también se percibe fuera de la cancha. “Es muy competitivo, por supuesto, pero lo lleva de otra manera”, comenta. “No ha hecho nunca un gesto feo, incluso cuando pierde, parece que asume el resultado al instante”.

Tolosaldea

A cuenta de la final que le espera a Artola, Zabala también pone en valor el trabajo silencioso de las escuelas de pelota de Tolosaldea, una comarca que sigue produciendo pelotaris generación tras generación. Altuna III (Amezketa), Jaka (Lizartza) o Peña II (Tolosa), son algunos.

“Cuando nosotros empezamos en los años 90, nos decían que había que respetar las etapas, no empezar demasiado pronto con pelota dura y trabajar bien cada edad”, recuerda. “Nosotros hemos seguido esa línea y de ahí ha salido Iñaki. Sin hacer nada especial, simplemente respetando los procesos”, recuerda.

Mientras, varios niños siguen peloteando en el frontón. “Quizá entre ellos esté el próximo referente del pueblo. Sería bonito que saliera otro Iñaki”, dice Zabala.