Sin brillo, pero victoria

España prosigue en Viena con el pleno de triunfos tras ganar a la República Checa

17.01.2020 | 06:15
Viran Morros gesticula tras anotar uno de los goles ayer, frente a la República Checa / EFE

España31

República Checa25

ESPAÑA Pérez de Vargas (1); Solé (3, 1p), Maqueda (3), Gedeón Guardiola (1), Cañellas (2), Raúl Entrerríos (1) y Ariño -siete inicial-. Corrales (ps), Ángel Fernández (5), Álex Dujshebaev (5), Sarmiento (3), Aginagalde (2), Figueras (2), Morros (1), Aleix Gómez (1) y Dani Dujshebaev (1).

REPÚBLICA CHECA Mrkva; Cip (2), Kasparek (6), Zdrahala (8, 3p), Becvar (4), Hrstka (1) y Zeman -siete inicial-. Galia (ps), Jurka, Horak (2), Babak, Slachta, Vanco (1), Solak, Mubenzem y Mojzis (1).

Marcador cada cinco minutos 2-2, 6-4, 7-6, 11-8, 12-9 y 14-9 (descanso); 17-12, 20-15, 24-18, 26-19, 30-22 y 31-25 (final)

Árbitros Brunner y Salah (Suiza). Excluyeron a Gedeón Guardiola (2), Dani Dujshebaev y Ariño, por España; y a Zeman, Slachta, Mojzis, Jurka y Solak, por la República Checa.

Pabellón Satdthalle de Viena, ante unos 4.000 espectadores.

viena - La selección española de balonmano demostró ayer que también sabe ganar sin necesidad de mostrar su mejor versión, al imponerse por 31-25 a la Repúbica Checa, en un encuentro en el que el conjunto español impuso su mayor oficio. Argumento suficiente para apuntarse su primera victoria de la segunda fase y prolongar un pleno de triunfos que permite a España dar un nuevo paso hacia las semifinales.

Como si el cambio de sede hubiera afectado al conjunto español, los Hispanos tardaron en adquirir el ritmo de juego que habían mostrado en Trondheim en la primera fase. Una falta de velocidad en las piernas y brazos que pareció hacer más endeble a la defensa española, a la que le costó controlar las rápidas circulaciones de balón del conjunto checo. Aunque consiguió establecer rentas de tres goles, los de Ribera se toparon con la figura del portero checo Tomas Mrkva, que con sus paradas obligó a la selección española a tener que empezar de nuevo (7-7).

Aunque si algo caracteriza al conjunto español, un equipo curtido ya en mil batallas, es su fortaleza mental. Un atributo al que, a falta de un mejor juego, los Hispanos tuvieron que apelar para poder superar al conjunto checo. A base de oficio, se plantaron con 14-9 al descanso.

En la segunda parte no mejoró la fluidez ofensiva del equipo español, al que siguió costándole un mundo culminar cada uno de sus ataques.

El escenario en el que mejor se mueve Álex Dujshebaev, que con sus poderosos lanzamientos sorpresivos siguió alimentando el casillero de España, que alcanzó a los siete minutos de la reanudación un máxima renta de siete tantos (19-12).

Pero ni aún así logro despejar sus dudas el conjunto español, que no sólo no mejoró en ataque, sino que comenzó a flaquear en defensa, incapaz de controlar tanto los lanzamientos lejanos de Stanislav Kasparek como las penetraciones de Ondrej Zdrahala.

Tal y como evidenció el parcial de 1-5 que encajaron los de Jordi Ribera en los siguientes cinco minutos y que permitió a la República Checa recortar su desventaja a tan sólo tres goles (20-17).

Un lío del que España salió airosa gracias a la incapacidad manifiesta de los checos para manejarse con un hombre menos sobre la pista durante las exclusiones que sufrió en los siguientes minutos y que España resolvió con tres goles consecutivos a puerta vacía de Ángel Fernández. Tantos que volvieron a distanciar (24-18) al conjunto español.

Todo un mazazo para el rival checo, que pareció asumir su derrota, lo que permitió a los Hispanos ampliar todavía más su ventaja hasta alcanzar una máxima renta de nueve tantos (30-21), que sólo el empeño de Zdrahala logró maquillar, como reflejó el 31-25 final. - Efe