Ainhoa Tirapu: "Cada generación ha adquirido el compromiso de dejar el camino del fútbol femenino mejor a la siguiente"

11.05.2020 | 00:54
Ainhoa Tirapu, en una imagen de archivo.

La navarra Ainhoa Tirapu cuelga los guantes. La pandemia del COVID-19 le ha impedido despedirse desde el campo, como le hubiera gustado. Queda su legado.

pamplona Ainhoa Tirapu es junto a Erika Vázquez la mejor futbolista navarra hasta el momento. Una larga trayectoria en la elite y sus 56 partidos internacionales, incluido un Mundial, así lo avalan. Fuera del campo, su papel para firmar el primer convenio en el fútbol femenino ha sido determinante.

¿Por qué se retira?

–Entiendo que para ser jugadora del Athletic y de Primera División hay que estar al 100% de energía. Me costó mucho arrancar esta temporada, en pretemporada tenía muchas dudas de si la decisión de continuar era la adecuada, tenía sensaciones malas y llegó un partido en el que un par de errores supusieron un resultado negativo para el equipo y el peso de la responsabilidad del resultado hay veces en las que compensa, porque todo el mundo comete errores, pero a mí ya llegó un momento en el que sentirme culpable se me hace súper duro y psicológicamente el puesto y todo el tiempo se me hace duro para seguir adelante. En agosto decidí que esta iba a ser mi último año. Y a partir de ahí ya fui capaz de disfrutar la temporada.

Ese partido fue la final de la Copa de Euskalherria ante la Real.

–Sí.

A partir de ahí, ¿vivió todo con sabor a despedida?

–Bueno, sólo yo sabía que era la última temporada, entonces todo era un poco extraño. La temporada ha sido un poco rara, porque también he estado lesionada. Y no sé por qué el último partido que jugué en San Mamés tuve la sensación de que era el último. Pensar así me ayudaba a afrontarlo y a disfrutarlo.

¿No se lo contó a nadie?

–A mi familia, para que estuvieran tranquilos, porque ellos sufren bastante. No me suelen ver jugar porque son incapaces de estar con la mirada fija en la pantalla si estoy en la portería. El año pasado estaban invitados al palco de San Mamés y prácticamente les obligué a venir, pero llevaban tiempo sin ver un partido en directo.

Ser padre o madre de portero o portera no debe ser fácil.

–No lo es, no. Cada vez que se me acerca alguien y me dice que su hijo o hija es portera, le contesto: ánimo. Tiene que ser duro.

En su familia han seguido orgullosos su evolución desde que empezó en Lagunak.

–Sí. Empecé a jugar en la ikastola, después en Lagunak y me fui de casa por el fútbol. Mi aita me decía: a los 20 años lo dejarás. Pero después vio que con 20 años lo que dejé fue mi casa para irme a jugar. Primero a Badajoz y después a Bilbo. Siempre he priorizado el fútbol y nunca me han puesto ninguna pega. Siempre me han apoyado. En casa todos éramos del Athletic antes de que yo fichara, así que contentos también.

Todos menos su abuela, que era socia de Osasuna.

–Sí, eran socios de Osasuna. Recuerdo ir a su casa a ver partidos de Osasuna, y he estado muchas veces en El Sadar. Un año la presentación de Osasuna fue contra el Athletic y saqué un montón de fotos.

Sus primeros guantes se los regaló Lydia Muruzábal, su entrenadora.

Mis primeros de portera, blancos, muy bonitos. En aquella época nos iban rotando a varias jugadoras en ese puesto. Nadie quería ser portera. Yo, tampoco. Me daba miedo el balón, chutaban fuerte, me enfadaba, lloraba€ Luego ya me fui acostumbrando y terminé por disfrutar.

En el Lagunak llegó a Primera División y el Puebla de Badajoz le llamó para jugar la Copa de la Reina cuando la Liga había terminado.

–Sí, en principio era ese mes y medio y la siguiente temporada. Jugué la final de la Copa de la Reina con ellas, la perdimos (llevo tres finales de copa perdidas), y me llamó el Athletic.

Ya tenía una camiseta de Alkiza.

–Está en casa de mis aitas. Y una de Aranzubia. Mi aita era del Athletic y en la ikastola me tocó un balón firmado por jugadores del Athletic. Iba haciendo acopio de cosas. Tenía lo de ser del Athletic como algo especial, porque en Navarra no es muy habitual. Es un poco hereditario. En la ikastola tenía una compañera también del Athletic y hacíamos piña.

Llega al Athletic, juega en San Mamés...

–Sí, vas cumpliendo objetivos. Primeros fichas por el campeón, después juegas la Champions, a los dos años tienes la oportunidad de jugar en San Mamés y acabamos ganando la Liga en San Mamés. He jugado tres Champions, he ganado dos Ligas, he perdido dos finales de Copa también€ Pero tengo recuerdos muy bonitos, como esa celebración de la última Liga en el Ayuntamiento y en la Diputación.

De sus 358 partidos, ¿se queda con algún momento especial?

–La temporada de la última Liga, porque disfruté en el campo individualmente y ganamos la Liga, tras muchos años siendo segundas y viviendo momentos duros€ Ganamos cuando nadie lo esperaba, y aguantando once partidos con el Barça a un punto, sin poder permitirte fallar. Además, habíamos aprendido a disfrutar las cosas en el momento y no esperar a cosas más grandes, porque cuando esperas demasiado acabas no celebrando nada. Cuando esperas muchos años a ganar la Liga y acabas segunda o esperas muchos años a ganar la Copa y quedas subcampeona, aprendes que ponerte líder es algo muy celebrable, aguantar el liderato, un buen partido€ Aprendes a celebrar cosas más pequeñas, pero importantes para ti.

46 partidos con la selección y participó en el Mundial de Canadá, el primero al que fue España.

–Encadenamos una Eurocopa y un Mundial y fue un punto de inflexión en el fútbol femenino, porque hizo que mucha gente se enganchase y a raíz de Canadá llegó el último boom que ha dado paso a un crecimiento exponencial. Se han abierto estadios, se han batido récords de asistencia, han entrado nuevos patrocinadores, se han vendido derechos de televisión, se ha firmado un convenio€ Se han conseguido cosas en estos cinco años prometedoras para el futuro.

En el Mundial de Canadá dejó los guantes en el hotel enfadada. ¿Vieron que era el momento de cambiar las cosas?

–Fue un punto de inflexión y estoy contenta de haberlo vivido porque fue algo único. Fue la primera vez que la selección iba a un Mundial, pero no tengo un buen recuerdo ni en lo deportivo, porque no creo que estuviera a un buen nivel, ni de cómo fueron las cosas. No preparamos apenas el Mundial y había equipo para haber llegado más lejos. Cuando regresamos, pensamos que había que cambiar muchas cosas para que el fútbol femenino siguiera creciendo y no dejamos pasar la oportunidad.

Siempre ha actuado con responsabilidad y compromiso.

–Cada generación ha adquirido el compromiso de dejarle el camino algo mejor a la siguiente. A mí me lo hicieron las que estuvieron antes y yo he tratado de hacerlo con las que vienen detrás y estoy convencidísima de que mis compañeras más jóvenes lo harán para las que siguientes. Se trata de seguir evolucionando, luchando por lo que es justo y seguir creciendo. Nuestra generación ha puesto su pequeño granito de arena.

Se le recordará como una de las artífices del primer convenio colectivo.

–Mis compañeras me votaron vicepresidenta del Comité femenino de la AFE y cuando he tenido que hablar no he dudado. Partía con una situación de estabilidad en mi club para poder hacerlo y tal vez otras tenían cosas que perder si lo hacían. Yo no perdía prácticamente nada por darles voz a mis compañeras. Es más difícil ir a la huelga, por ejemplo, cuando sabes que supone que tus condiciones se van a ver perjudicadas... Tuvimos que parar y mostrar la fuerza que tenía el colectivo. Es una de las armas en la lucha por los derechos laborales y ojalá no hubiéramos tenido que utilizarla.

En toda negociación se dejan cosas por el camino. ¿Cuál debe ser el siguiente paso?

–Lo esencial el blindar la jornada completa para toda jugadora de Primera. Cedimos y firmamos el 75% de la jornada para llegar a un acuerdo, porque la Asociación de clubes quería la parcialidad libre, al 50%, pero entendíamos que debía ser al 100%. En los dos próximos años sería esencial alcanzar el 100% de la jornada. Cuando tengas una edad, valorarás esto y cuando te des cuenta de que tus 20 años de dedicación al fútbol cuentan como 10, a lo mejor te acuerdas€ O si te quedas sin equipo y tienes que cobrar paro€ Seguiremos luchando para que sea del 100%.

¿Hay que revisar las cláusulas de formación? Están fuera de mercado.

–Es un artículo que está igual que en el convenio del fútbol masculino. No está regulado ni hay ninguna tabla, pero las cantidades están dentro de mercado para el fútbol masculino, aunque para el femenino están fuera de mercado. Habría que añadir un documento para baremar las cantidades. Pero es más el uso que se le está dando para retener jugadora que el artículo en sí. FIFA tampoco tiene una solución. El artículo tiene su lógica para que los clubes formadores se lleven algo por las jugadoras que han tenido desde la base, pero esas cantidades están fuera mercado.

Ha escrito un libro autobiográfico.

–Fue una idea de la Fundación. Al principio pensaba que no tenía nada que contar, pero en general a la gente le ha parecido sincero y eso a mí me parece importante, porque he contado las cosas como las he vivido yo, sin endulzar nada. Fue un proceso bonito, reunirme con Miren, contarle mi vida y seleccionar lo que merecía la pena.

El fin de la competición ha generado conflicto. ¿Le hubiera gustado despedirse en el campo?

–La esperanza de que se podía jugar la Copa la tenía, pero desde que empezó el confinamiento tenía la sensación de que el último partido ya lo había jugado. Era algo que me esperaba, porque no era fácil volver a entrenar para jugar sólo dos partidos y era previsible que la Copa se suspendiera o se pasara a la temporada siguiente, como así ha sido. Es una pena, porque tenía muchas esperanzas puestas en la Copa esta temporada, pero la situación es la que es y tendremos que asumirlo.

¿Cómo ha vivido el confinamiento?

–No lo he llevado mal, pero el día que anuncié la retirada un abrazo no me hubiese venido mal. Lo eché de menos. Y no había visto a nadie conocido hasta que el otro día salimos todos a correr a la misma hora, y la ría de Bilbao estaba a tope. Parecía más una carrera de obstáculos que una carrera continua. Pero con esa alegría de ver ya gente conocida, aunque fuera a distancia. He salido muy poquito, sólo a hacer la compra. Me he buscado cursos, he visto vídeos, series€ entrenábamos juntas mañana y tarde y el domingo teníamos libre para distinguir que terminaba una semana y empezaba otra.

¿Qué nos enseñará esta pandemia?

–Me gustaría pensar que muchas cosas. La normalidad no la recuperaremos hasta que tengamos una vacuna. Quiero pensar que hay que vivir la vida más a tope, aprovechar el tiempo, pero también creo que nos pasará como cuando haces un viaje humanitario, que te cambia y piensas que vas a valorar todo de otra manera, pero te dura sólo un tiempo. La rutina y el día a día hace que se te olvide. A mí me va a ayudar a plantearme objetivos a más corto plazo, tratar de sacar algo positivo cada día y ayudar a alguien cada día. Esos objetivos me marqué con mi psicóloga cuando empezó todo esto, he intentado seguirlos y me han ayudado.

Desde su formación científica, ¿cómo se ve la pandemia?

–Estos días he discutido mucho con mis amigos. Los aplausos están muy bien, sobre todo si a ellos les sirve, pero me parece mucho más importante proteger la sanidad pública y la investigación y aportar presupuesto a estos sectores. Salir a aplaudir al balcón y después votar a un partido que va a desmantelar la sanidad pública me parece hipócrita. Yo salgo a aplaudir con todas las ganas del mundo, porque tengo amigos del sector, pero me parece más importante que a la hora de votar pueda buscar un partido que proteja la sanidad pública e invierta en investigación. Ahora todo el mundo quiere que se desarrolle una vacuna súper rápido y hemos desmantelado todo el I+D que teníamos. Me consta que están trabajando a tope, pero eso lleva unos plazos.

En este contexto llegan los test a los futbolistas.

–Entiendo que el fútbol masculino genera mucho dinero y un porcentaje va para otros deportes, incluso para el fútbol modesto, en el que entra también el fútbol femenino y por eso están apretando para poder terminar, porque hay mucho dinero y muchos trabajos en juego. Pero también es difícil pensar en jugar a fútbol con mascarilla y guantes, manteniendo dos metros de distancia. Me parece complicado recuperar una competición en esas condiciones, pero también entiendo que se trate de recuperar la competición por lo que conlleva.

¿Y a partir de ahora?

–Tengo contrato hasta el 30 de junio como jugadora y me he dejado un abanico abierto. En el trabajo en Decathlon estoy de excedencia, tengo ahí mis estudios de química y me he ido formando como entrenadora de porteros. También disfruté con la oportunidad que me dieron de comentar el Mundial en Gol TV. Me gustan todo. La química me apasiona, he invertido muchos años de estudio y me daría mucha pena no retomarla€ Y el fútbol ha sido mi prioridad buena parte de mi vida y me costaría desvincularme€ El trabajo era compatible con el fútbol y tal vez me puede dar una libertad de horarios€ No me voy a agobiar.

"¿El futuro? No lo sé. Soy química, entrenadora de porteros y me gustó la experiencia de comentarista"

"Salir a aplaudir y después votar a un partidos que va a desmantelar la sanidad pública me parece hipócrita"

"No he llevado mal el confinamiento, pero el día que anuncié mi retirada eché de menos un abrazo"