Exfutbolista del Tudelano

Fernando Delgado: "Esta semana ha sido dura porque ves el final cerca, pero la vida del deportista es así y no es eterna"

21.12.2021 | 00:29
Delgado agradece al público las muestras de cariño recibidas al final del partido ante el Celta B.

Fernando Delgado se despidió el domingo del fútbol después de 14 temporadas en el Tudelano y lo hizo con la primera victoria del curso bajo el brazo

pamplona – Dicen que los ciclos terminan y el de Fernando Delgado (7 de mayo de 1985) con el Tudelano llegó a su fin el pasado domingo después de 14 temporadas compitiendo en el fútbol de barro, ese en el que juegas por pasión y del que no te da para vivir el resto de tus días. También dicen que es el fútbol el que te retira, pero en el caso del murchantino ha sido por incompatibilidad laboral. En este caso, Delgado ha tenido una despedida inimaginable. Su adiós ha llegado con la primera victoria del equipo ribero bajo el brazo después de 24 partidos oficiales sin hacerlo, lo que ha dado lugar a bromas en un vestuario sano, que no ha tirado la toalla en su lucha por la permanencia en la categoría. El ya exfutbolista, por su parte, que no descarta sacarse el título de entrenador ahora espera dedicarle a la familia el tiempo que le ha quitado el fútbol.

Los más de 300 partidos en 14 temporadas, entre Tercera, Segunda B y Primera RFEF dan para muchos recuerdos

–Y tanto. Madre mía. Podríamos escribir siete libros (se ríe). Alguna vez que nos juntamos excompañeros ya nos quedamos horas hablando. Al final en el fútbol has pasado buenos momentos, has conseguido cosas, pero lo que te llevas son los momentos con los compañeros con los que estás en el día a día.

Habla de momentos, imagino que no habrá sido fácil pasar por todo lo que han pasado para conseguir la primera victoria

–Empezamos jugando bien pero no conseguíamos sumar, no conseguíamos meter gol y esas dinámicas hay que romperlas cuanto antes para que no puedan mermar en el ánimo. Pero el equipo siempre ha confiado porque en muchísimos partidos hemos merecido los tres puntos. Esta categoría es más competitiva que la Segunda B y te puede ganar cualquiera. Esta es una victoria que te sube la moral y ayuda para volver con las pilas cargadas.

Imagino que le habrán vacilado los compañeros con que se ha tenido que retirar el capitán para conseguir esa primera victoria

–Me he encontrado por la calle a algún aficionado que me decía que me hubiera retirado antes para haber ganado y parece que en vez de revulsivo he sido el repulsivo (se ríe).

Fue un domingo de emociones

–Sólo tengo palabras de agradecimiento a los que nos han apoyado y de manera particular a mi persona. Pienso devolver cada mensaje de agradecimiento que he recibido. Esta semana ha sido dura porque lo ves cerca, de dormir mal... pero al final la vida del deportista es así, no es eterna. Pero fue bonito y emotivo.

¿Cómo fue esa última vez en la que llegaba al estadio como futbolista?

–Si te digo la verdad, vi todas las horas del reloj por la noche. Me levanté para desayunar como siempre y empiezo a leer whatsapps de gente cercana, donde rompo a llorar, pero era una mezcla de sentimientos porque dejas algo que te apasiona. Fui a la citación del partido con la música como el primer día, convencido de que la victoria iba a llegar y con ganas de no lesionarme.

Esa mezcla de sentimientos la tendría al acabar el partido

–Quedaban ya dos minutos y me empezaron a cantar 'Moto GP' que es el apodo cariñoso que tengo y estuve mordiéndome el labio porque me venía abajo. Con el pitido final celebramos la victoria, que fue una liberación porque parecía algo imposible y empecé a ver a la gente. Estaba Jose, el utillero, que lo quiero con locura, el socio número 1, Alfredo Montes, que sigue al pie del cañón con casi 90 años y al que pobre le parto en dos con un abrazo. Y familia, amigos, seguidores... Fue indescriptible, ni en el mejor de los sueños hubiera imaginado una despedida así.

¿Cómo han vivido en el vestuario esos 24 partidos oficiales sin conseguir una victoria?

–Tuvimos un inicio complicado con Racing de Santander y Deportivo. Por el juego del equipo deberíamos haber firmado algún punto. Además de no puntuar, no conseguíamos marcar y esa dinámica se arrastraba semana a semana. Todos sabemos que sumar tres puntos ayuda a coger confianza y que la gente se suelte más, porque el fútbol son puntos y goles. Hemos hecho muy buenos partidos y no se ha podido reflejar en la tabla y no sabíamos que más tocar. Era trabajo, trabajo y trabajo y estoy orgulloso de que mis compañeros hayan confiado y seguro que esta es la primera prueba de un periodo que afrontamos con una ilusión enorme.

¿Cómo se produce el momento en el que comunica a la plantilla que tiene que dejarlo por motivos laborales?

–Me ofreció Guillermo Pereyra renovar esta temporada y yo fui con la verdad por delante de que estaba estudiando la oposición. Por suerte he aprobado a la primera y cuando ya lo supe de manera oficial lo comuniqué al club y es algo que no les ha pillado de sopetón.

Ahora cambiará las botas y el brazalete por el carnet de abonado

–Ya les he dicho que no se van a poder librar de mí tan fácil. En cuanto pueda estoy ahí, en los viajes y a todo lo que me permitan. Como si es pintar las líneas del campo con tal de sumar desde dentro o desde fuera porque es mi segunda casa.

Mirando al futuro, tendrá que acomodarse a esta nueva rutina

–Al final el fútbol dura hasta unos años y la verdad que siempre me ha gustado cuidarme y eso ha hecho que haya llegado muy bien a los 36 años que tengo. Me veía con fuerzas para seguir pero ha sido difícil dejarlo porque es una pasión. Sabes que va a llegar pero nunca imaginas que llega. Tiene que llegar el momento y aceptarlo. Ahora no he tenido tregua para pensar en ello pero lo que más voy a echar de menos son los momentos de vestuario, el gusanillo de jugar un partido en un estadio de Primera o en el Ciudad de Tudela. Al final es el día a día. Vas a trabajar, pero es como ir al colegio con amigos, pero tiene una exigencia que te quita otras cosas como el tiempo a la familia que podré dedicar ahora.

"Ya les he dicho a mis compañeros que no se van a poder librar de mí tan fácil. Si me lo permiten, estaré en viajes"

"Quedaban dos minutos para el final del partido, me empezaron a cantar y tuve que morderme el labio porque me venía abajo"

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