La charla

El fútbol de la calle

07.02.2020 | 14:05
El fútbol de la calle

todo el mundo recuerda cuando era niño y se pegada todo el santo día jugando en la calle. No sentías frío, no tenías hambre y no podías jugar con tu móvil o tablet. Principalmente porque no sabíamos ni que existían. Con una bicicleta y con un balón te podías pegar 15 horas jugando por la calle mientras tu madre te buscaba con un bocadillo en la mano.

Mis recuerdos de aquellas épocas son varios, pero los partidillos de fútbol que jugábamos en el frontón viejo del pueblo son mis mejores finales de Champions.

Allá en Murieta teníamos el frontón en el mejor sitio del pueblo para todo menos para ser un frontón o un campo de fútbol improvisado. Por si alguien no se fijó nunca era el camino más recto entre dos antiguos bares del pueblo. Y les puedo asegurar que en aquella época en mi pueblo el chiquiteo era sagrado. Los inolvidables Bar Pancho y Bar El Cordobés eran casi nuestras líneas de fondo y en el campo siempre había transeúntes.

Tanto en aquel frontón de Murieta como en miles de sitios curiosos y recónditos de cualquier país del mundo se jugaban partidillos de fútbol que se convertían en los mejores entrenamientos. El fútbol de la calle llevado a su máxima expresión, algo por lo que el fútbol sigue siendo fútbol.

Que querías trabajar el pase, pues de portería a portería churrería. Que querías trabajar el regate pues hacías un mundialito que era individual. Que querías hacer tiro, pues preparabas un posis y negas. Que querías ensayar balón parado pues jugabas contra los pequeños y te llevabas todas de cabeza. Que querías hacer resistencia pues llamabas a los mayores y te pegabas todo el partido corriendo sin ver un balón. Hasta si querías aprender a jugar de espaldas te metías el balón debajo de un banco y a ver quién te lo quitaba.

Un hombre de un pueblo vecino nos tiraba siempre el balón cuando salía del Pancho. Un día se lo llenamos de piedras con el fin de aguar su broma para siempre. Pero llegó antes otro vecino que venía del Cordobés y le metió tal puntapié al esférico que mejor no siga contando. Viva el fútbol de la calle.

El autor es técnico deportivo superior