Hugo Carlos Lacunza campeón en cuatro tiempos en el gp de la bañeza

“Me compré una Ducati por eBay y es la que sigo usando para competir”

El navarro Lacunza volvió a ganar por segunda vez consecutiva el Gran Premio de La Bañeza, un torneo con mucha tradición de motocicletas clásicas

10.02.2020 | 03:43
Lacunza, compitiendo este verano en La Bañeza. Fotos: cedidas

pamplona - El Gran Premio de la Bañeza siempre ha tenido un aroma histórico. Los más de 60 años de vida del torneo han hecho de esta competición de motocicletas clásicas toda una costumbre en el municipio leonés. En esta década, un navarro ha destacado en la categoría de 4 tiempos. Hugo Carlos Lacunza, campeón en las últimas dos ediciones -la más reciente, este pasado verano- cuenta su trayectoria en una competición tan característica.

¿Cómo empezó su idilio con el GP de La Bañeza?

-Estuve en el 2003 de espectador, y me gustó. Me despertó la vena e hizo que me lanzase a participar en 2006. Hasta ahora.

En el Gran Premio hay diferentes categorías como 2T o 4T, la suya. ¿Por qué se decidió por las de 4 tiempos?

-Al inicio, empecé con las de 350, pero sabía que si quería hacer algo necesitaba una de más cilindros, y elegí las de cuatro tiempos. Luego, también entre Norton Manx, la que se usa en las carreras oficiales, y Ducati. Elegí a Ducati porque la ví por eBay y me la compré. Ya me ha durado varios torneos.

¿Aparte de en La Bañeza, corre en algún otro momento del año con esta moto?

-No, y tampoco en Navarra. En Los Arcos, por ejemplo, es imposible, porque la moto acaba fundida. Es para otro tipo de motos.

¿Y cómo se prepara?

-Intento estar pendiente para mejorar la moto, como haré este invierno. Porque al acabar el campeonato está fundida. De hecho, hubo un año que corrimos una carrera después de La Bañeza y la pobre acabó destrozada. Tardamos tres días en volver a ponerla en marcha.

¿Cómo fue la última edición? Lleva dos torneos consecutivos ganando.

-No tenía mucho rival, pero lo que sí tuve fue mucha suerte. Tenía por delante a Hermida, que pesa unos 20 kilos menos que yo, y parecía muy difícil que le alcanzase. En la última curva se rompió la cadena por inercia, y aun así le conseguí adelantar por pocas milésimas.