Cecilia Liñeira: "Todos tenemos miedo, pero el miedo no te puede paralizar"

Baloncesto | La jugadora del Ardoi destaca la profesionalidad de los sanitarios desde su trabajo en Urgencias del Complejo Hospitalario

12.04.2020 | 00:43
Cecilia Liñeira (de pie, quinta por la izquierda), con sus compañeros de trabajo en urgencias del Complejo Hospitalario. Foto: Cedida

pamplona – La jugadora del Ardoi de baloncesto Cecilia Liñeira ha dejado de lado la canasta para estar en primera línea de la pandemia desde su trabajo en Urgencias del Complejo Hospitalario.

¿En qué consiste su trabajo?

–Trabajo en urgencias. En este momento, los pacientes se dividen en respiratorios y no respiratorios. Los pacientes que presentan alguna alteración respiratoria se tratan como sospecha de COVID-19. Aunque no estén confirmados, se les realiza una analítica de sangre, electro, pruebas de PCR si están indicadas. Después pasan a una zona media y en función de los resultados de la analítica y la PCR pasan ya a planta o a su casa.

Son ustedes la primera toma de contacto del paciente con el hospital.

–Sí. No está mucho tiempo con nosotros. Si hay camas, sólo están unas horas y enseguida van a planta o se les hace un seguimiento en su domicilio. Pueden estar más si no hay camas aún disponibles.

¿Cómo se encuentran los pacientes cuando llegan?

–Asustados, porque vienen solos ya que no se permite la compañía de nadie. Muchas veces el paciente no tiene ni tiempo para despedirse de sus familiares, porque llega en ambulancia y ya se queda ingresado. Es todo muy rápido. Esa es la parte más dura.

Las enfermeras siempre son cercanas al paciente, pero en esta tesitura, ¿todavía un poco más?

–Sí, entre todos (enfermeros, auxiliares, médicos y celadores) intentamos contenerlos, aunque hay días que el volumen de trabajo apremia. Las semanas anteriores estábamos desbordados y no podíamos dedicar todo el tiempo que se merece una situación así. Ahora que el trabajo ha bajado, uno sí que puede dedicarles más tiempo.

¿Se queda mejor consigo misma cuando puede darles ese cariño?

–Sí. Yo es la parte que peor llevo. Ver el miedo con el que llegan muchos pacientes con patologías previas y sospecha de COVID-19, y están solos.

¿El aspecto psicológico es el más complicado?

–Para mí sí. Cuando coges el punto a la enfermedad sabes que hay pacientes que tienen más peligro y es duro.

Cuando llega a casa, ¿es capaz de dejar los problemas en el hospital?

–No es fácil. Es la primera vez que trabajo en urgencias y no tenía mucha experiencia en este sector. Los primeros días, cuando eras testigo del brote, lo pasaba muy mal. No podías volver a casa como si hubiera sido un día normal de trabajo. Al menos en mi caso. No hablo por los demás. Me cuesta desconectar, sobre todo cuando la carga de trabajo es tan grande y es un día tras otro día y tras otro. Ahora sí que el volumen de trabajo ha bajado, pero antes era desgastante.

¿Había trabajado en Urgencias?

–No. Estaba de baja por una lesión en el pie y antes trabajaba en atención primaria en el Centro de Salud de Lesaka, que también hacíamos urgencias, pero nada se le parece a esta pandemia. Es aprender todo de cero.

De hecho los protocolos iban cambiando en los primeros días.

–Sí, de día a día se atendía de forma diferente. Teníamos que adaptarnos a lo que requería la situación. Ahora conocemos más y si hay cambios, reaccionamos más rápido. Mi primer día de trabajo fue el día con más ingresos y te tienes que adaptar en un tiempo récord. Una locura. Tenías que aprender todo, pero lo haces.

La suya es una profesión vocacional.

–Sí, y te encuentras con grandes profesionales. La vocación la tienes que tener, pero también mucha profesionalidad. El paciente está en buenas manos, la atención que se le brinda es de calidad. Todos nos esforzamos por hacer nuestro trabajo lo mejor posible y aportar nuestro granito de arena para que los pacientes se rehabiliten.

¿Se extrapolan los valores del deporte?

–Sin duda. El paciente, desde que llega hasta que deja el hospital, ve a muchos profesionales, cada uno en una etapa. Ahora me toca a mí, después a otro compañero€ Es un trabajo de equipo y para que yo haga bien mi trabajo, hay un montón de compañeros que están ayudando. A mí el primer día me tuvieron que enseñar todo mis compañeros en la vorágine del día de más ingresos.Tuvieron la paciencia de enseñarme, de entender que había muchas cosas que yo tenía que aprender y que sigo aprendiendo.

¿Tienen equipamiento suficiente?

–Bueno, nos hemos ido equipando. Lo que hay lo intentamos cuidar y vamos bien. Si tienes más, mejor. Por ejemplo, nos toca estar con una mascarilla todo el turno, al igual que con las batas, ahora nos han abastecido de pantallas€ No nos falta, creo que habrá comunidades peor que nosotros, pero tampoco nos sobra nada.

¿Han modificado los horarios?

–Trabajamos a turnos de mañana, tarde y noche, en función de las necesidades de servicio. Se ha contratado personal y se han cubierto las necesidades para que la gente se organizara. Las dos primeras semanas trabajé a tope y esta estoy más relajada.

¿Qué nos enseñará esta pandemia?

–Solidaridad, respeto y adaptación. Hace 20 días que estamos encerrados y el ser humano tiene una capacidad de adaptación increíble.

¿Qué mensaje lanza a la ciudadanía?

–No voy a contar nada que las autoridades no hayan dicho ya, acerca de la importancia de quedarse en casa. Pero desde dentro te puedo decir que hay muchos profesionales capacitados y se está atendiendo a todo el mundo.

Cuando vuelve a casa, ¿tiene miedo de ser foco de contagio?

–Todos tenemos miedo. Yo tengo miedo de contagiarme, claro que sí. No sabemos si somos asintomáticos. Yo ahora me encuentro perfectamente, pero nunca se sabe. Lo que no puede pasar es que el miedo nos paralice y dejemos de hacer nuestra labor.

¿Echa de menos el baloncesto?

–Sí. En noviembre me lesioné y desde entonces no cojo un balón. Competir, la vida normal y sobre todo entrenar.

¿Volverán a jugar esta temporada?

–A un 99% te digo que no. Pero la Federación no ha dicho nada y supongo que estarán buscando alternativas. A mí me parece inviable cualquier evento que tenga una aglomeración.

la protagonista

Fecha y lugar de nacimiento. 10-5-1983, Buenos Aires. "Sigo la evolución de la pandemia también en Argentina porque allí tengo familia".

Trayectoria. El baloncesto le hizo cruzar el charco desde Argentina en 2006, para llegar al Pío XII de A Coruña. Militó en Obenasa de 2008 a 2011 y regresó a Navarra para jugar en Ardoi en 2017.