El Sadar, una olla sin goles

PÚBLICO / EL SADAR VUELVE A RUGIR POR SEGUNDA JORNADA CONSECUTIVA PESE A CONTAR CON SÓLO UN TERCIO DE SU AFORO, PERO LA HINCHADA SE MARCHA OTRA VEZ SIN VER TANTOS

24.08.2021 | 01:20
Caras sonrientes de una pareja de espectadores del partido.

pamplona – El segundo partido consecutivo de Osasuna en El Sadar al abrigo de parte de su público (el 33% del aforo del estadio, es decir, unos 8.000 espectadores, aunque se vieron algunos asientos vacíos, sobre todo en Graderío Sur) fue un poco más de lo mismo que en la jornada inaugural.

Bajaron un poco los decibelios con respecto al duelo anterior frente al Espanyol (al menos al principio de un choque que se fue calentando en el verde y en la grada), tal vez por eso de que algunos socios repitieron y se perdió esa magia de la primera vez, pero la hinchada vibró con el esfuerzo de los jugadores rojillos y apretó de lo lindo. Al árbitro y al rival, sobre todo a un Iago Aspas tan bueno como quejica.

A Osasuna no le faltó el aliento de un público ávido de fútbol en vivo y también de goles. Estuvo a punto de cantar uno recién estrenada la segunda mitad, pero Rubén García, pese a engañar al portero del Celta en el lanzamiento de un penalti cometido por Domínguez sobre Kike García, estampó su disparó en el pie de Matías Dituro, un buen guardameta.

El ambiente se fue caldeando con el paso de los minutos. Aspas, que se encaró con Arrasate, Oier, Torró y todo el que se le puso por delante en la segunda parte, animó el cotarro. También el Chimy, aclamado de nuevo cuando ingresó en el terreno de juego y que pudo marcar en dos ocasiones en el tiempo añadido, a sendos centros de Cote y Roberto Torres. De hacerlo, se hubiera caído el estadio. Pero no ocurrió. Tal vez la próxima vez. O como diría Alberola Rojas, next.

Al término del encuentro, la grada correspondió con una sonora ovación a los pupilos de Arrasate. Unos aplausos de despedida merecidos, para un equipo que derrochó ganas y esfuerzo por brindar una alegría a los suyos.

En definitiva, que El Sadar fue ayer una olla a presión, pero otra vez sin goles. Osasuna no marcó, aunque dispuso de multitud de oportunidades para hacerlo, pero tampoco encajó y es por eso que volvió a sumar.






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