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feria de la blanca

El plomo de Ezkurdia, el oro de Bengoetxea

El delantero de Leitza e imaz conquistan la final con holgura frente a unos rivales que no dieron el do de pecho en el Ogueta

09.02.2020 | 23:45
Oinatz Bengoetxea y Ander Imaz se felicitan después de vencer el viernes a la noche en la final de La Blanca a Ezkurdia-Martija.

El delantero de Leitza e Imaz conquistan la final con holgura frente a unos rivales que no dieron el do de pecho.

Bengoetxea VI-Imaz22

Ezkurdia-Martija13

Duración: 55:44 minutos de juego; 23:08 de juego real.

Saques: 2 de Bengoetxea VI (tantos 11 y 18).

Faltas de saque: Ninguna.

Pelotazos: 449 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 12 de Bengoetxea VI y 4 de Ezkurdia.

Errores: 5 de Bengoetxea VI, 4 de Imaz, 5 de Ezkurdia y 3 de Martija.

Marcador: 0-2, 2-2, 2-3, 3-3, 3-5, 7-5, 7-8, 12-8, 12-9, 16-9, 16-10, 20-10, 20-12, 21-12, 21-13 y 22-13.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida de 100 a 90 a favor de Ezkurdia-Martija.

Incidencias: Final de la feria de La Blanca disputada en el frontón Ogueta de Gasteiz. Media entrada. En el primer partido, Elordi-Ruiz ganaron a Arretxe II-Erasun (10-18). En el tercero, Laso-Larunbe vencieron a Zabala-Tolosa (18-8).

Pamplona - A Oinatz Bengoetxea y Ander Imaz no les colocaron la vitola de favoritos en la parrilla de salida ni de San Fermín, finalistas, ni de La Blanca, campeones. ¡Qué error! Las carencias quizás pesan, pero más la voluntad y el hambre, dos cuestiones que se agarran a los huesos, los músculos y el alma como una inyección de adrenalina atada al pantalón blanco. Les sufrieron sus compañeros de empresa Mikel Urrutikoetxea y Jon Ander Albisu, señalados para marcar la pauta en la semifinal del Ogueta, pero acabaron cediendo a la evidencia de que, sin fisuras, es muy complicado meterles mano. Les sufrieron el viernes noche Joseba Ezkurdia y Julen Martija, también favoritos para la cátedra en la final de la feria gasteiztarra. Bengoetxea VI, al que su empresa tuvo sin jugar dos semanas desde la final de San Fermín, a la que accedió con Ander Imaz, en un estado de forma excepcional, y únicamente ha jugado tres envites desde entonces, se coronó además como el trofeo Ogueta a mejor pelotari de la cita alavesa, que se finiquitó en tres funciones con algunos nubarrones en las gradas. El viernes se pasó por poco de la media entrada. Urge hacer algo para dinamizar un escenario esencial para la pelota a mano alavesa y con un poso excepcional. A la vuelta de las obras del Ogueta se verán los pasos. En un principio, la idea del consistorio gasteiztarra y las empresas es que la colaboración se amplíe a varias fechas en temporada de campeonatos oficiales.

En cualquier caso, Oinatz Bengoetxea y Ander Imaz, errados los apóstoles de las matemáticas y los pronosticadores, alcanzaron el título alavés con cierta holgura, sobre todo desde mitad de tajo, en el que el puntillero sacó oro de la pólvora mojada de un Ezkurdia desafinado. Rey Midas. El plomo de Joseba, alejado de la gran versión de la semifinal del martes ante Irribarria-Rezusta, impulsó a una combinación combativa y alegre en el traqueteo, rozando el comunismo en su sentido más sentimental, el del sacrificio personal no por uno mismo, sino por un compañero, un igual, un camarada. Conciencia de clase. La raíz de la fusión del veterano leitzarra con el oiartzuarra se agarra a la verdad absoluta de que dos suman más si saben cuál es el camino que debes transitar. Lo saben. Lo practican. No en vano, en el Campeonato de Parejas, aunque sin llegar a semifinales, estuvieron peleando por dar sustos y sumando puntos. No existen las cenicientas marxistas.

Si bien el reparto de golpes inicial, en el que en el 2-2 Ezkurdia ya contaba con dos tantos hechos y otros dos fallos -terminó con una hoja de ruta poco productiva: cuatro tantos y cinco fallos-, no supuso un testimonio de por dónde iban a ir los tiros de la contienda, siendo esta un caballo desbocado en los primeros compases. Y es que, se registraron otros cuatro abrazos en el marcador: 3-3, 5-5, 7-7 y 8-8. Justo entonces se rompió el partido. Los azules no se encontraron y no quedaron más que escombros. El debate del descorche falleció entonces, cuando Ezkurdia falló dos remates seguidos, a Martija se le cayó un saque por el txoko, Oinatz obró dos paradas a vuelta del resto e Imaz volvió a la sobriedad después de tres zurdazos que se le cayeron de forma consecutiva (del 7-5 al 7-8).

Y el castillo de naipes de la final de La Blanca se estrelló contra el suelo con un estrepitoso toque de corneta de los pelotaris de Baiko. Al delantero de Arbizu se le atascó el punto de mira y la imaginación, Bengoetxea VI le sacó lustre al suyo. A raíz del 12-8 solo hubo un monólogo, apenas rebatido por errores de los colorados, que salpicaron la escalada hacia el triunfo. El único tanto azul en el segundo tramo de partido fue una cortada al txoko de Ezkurdia que supuso el 21-13 en el luminoso. Ya era tarde. El olor a sangre despertó los mejores instintos de Oinatz, que se pegó un banquete rematador, bien custodiado por Imaz. El de Oiartzun sigue en vena. Acumula doce victorias en sus últimos quince compromisos. Otro golpe en la mesa. Aquí estoy yo.

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