"No tendrás nada y serás feliz" es una frase que se hizo popular a raíz de un artículo del Foro Económico Mundial de 2016 que se describía un futuro en el que las personas no poseerían bienes, sino que los alquilarían o compartirían a través de la economía colaborativa. Pues bien, esta idea parece materializarse ahora en uno de los fenómenos más sorprendentes de los últimos años: las zapatillas por suscripción.

Lo que comenzó como una idea excéntrica -suscribirse a un par de deportivas igual que a Netflix o Spotify- hoy gana presencia internacional. La empresa responsable del movimiento es la suiza On, que no solo quiere cambiar la forma en la que usamos el calzado, sino también cómo entendemos la propiedad.

Un modelo que rompe esquemas

On lanzó en 2020 Cyclon, un servicio de suscripción que ofrece zapatillas y ropa deportiva completamente reciclables. El funcionamiento es sencillo: por 29,95 euros al mes, el usuario recibe un producto nuevo, lo usa hasta desgastarlo y lo devuelve para obtener otro. Ese par devuelto entra en un proceso de reciclaje total, que permite reutilizar materiales para crear nuevos productos.

La suscripción tiene una permanencia mínima de 6 meses, y el cambio solo puede solicitarse cuando las zapatillas muestran un desgaste evidente: suela plana, agujeros o deterioro visible.

Por ahora, el servicio está disponible en 34 países, incluyendo España, Reino Unido, Estados Unidos, Alemania o Japón, y se limita a productos pensados específicamente para este sistema: las zapatillas Cloudneo, Cloudrise Cyclon, Cloudeasy Cyclon y la camiseta Cyclon-T. Todos estos artículos son blancos, pero no por estética, sino para facilitar su reciclaje y evitar el impacto ambiental del teñido.

Tres deportivas modelo Cloudrise en la web de la firma. On

En posesión, pero no en propiedad

Con Cyclon, On busca convertirse en un referente de la economía circular. Su objetivo es mantener los materiales en circulación el máximo tiempo posible y reducir los residuos textiles, uno de los mayores problemas ambientales actuales.

Las zapatillas están fabricadas con materiales de origen biológico, muchos derivados de semillas de ricino, y alcanzan porcentajes muy altos de reciclabilidad. La Cloudneo, por ejemplo, es un modelo ultraligero con más del 50% de materiales biológicos y un 90% de componentes reciclables.

Para On, el valor no está en poseer el producto, sino en la experiencia de uso: correr siempre con lo último en tecnología, sin acumular objetos y asegurando que cada artículo vuelva al ciclo productivo al final de su vida útil.

¿Compensa económicamente?

Con esta pregunta se desata el debate y es que, con una cuota anual de 359,40 euros, algunas personas se preguntan si el servicio realmente compensa. En las tiendas, unas zapatillas de running pueden costar desde 30 hasta más de 300 euros. La cuestión es: ¿cuántas veces al año cambias de zapatillas?

La entrenadora experta Raquel Rodríguez recuerda en Trendencias que una zapatilla suele durar entre 650 y 800 kilómetros. Para alguien que entrena una maratón, esto se traduce en unos tres meses de uso intensivo. Pero para la mayoría de corredores aficionados -que salen una o dos veces por semana- las zapatillas pueden durar más de un año sin problemas. En esos casos, pagar 360 euros anuales quizá no resulte atractivo.

¿Es realmente sostenible?

La propuesta de On es pionera y valiosa en su apuesta por el reciclaje, pero algunos especialistas señalan que la circularidad no garantiza por sí sola una sostenibilidad real. Además, la permanencia mínima y la imposibilidad de conservar el producto generan dudas acerca de si estamos ante una revolución sostenible o, por el contrario, ante un nuevo modelo de capitalismo que convierte la moda deportiva en un artículo de suscripción premium.

Sea como sea, lo cierto es que este fenómeno de las zapatillas por suscripción revela algo importante y es que estamos entrando en una era en la que usar es más valioso que poseer. Y esto podría acercarnos a ese día en el que no necesitemos poseer nada para ser -o al menos sentirnos- un poco más felices.