La recogida selectiva de ropa usada es una práctica implantada hace ya cuatro décadas, pero no fue hasta el año 2015 cuando los contenedores de ropa se popularizaron y se hicieron un hueco junto a los de la basura en la mayoría de los municipios españoles.
Depositar prendas en dichos contenedores es ya hoy un gesto habitual para muchos ciudadanos, que deciden desprenderse de ropa pequeña o pasada de moda que aún está en buen estado de uso. El destino de esas prendas es ser donadas, recicladas, exportadas o enviadas a tiendas de segunda mano para su reventa.
Solución TexMat
Ahora, la Unión Europea (UE) ha decidido dar un paso más y quiere convertir el reciclaje textil en un gesto cotidiano y sencillo, pero además, y aquí viene la diferencia, pagar a los ciudadanos por reciclar su ropa usada. La iniciativa, bautizada como solución TexMat, forma parte de un ambicioso proyecto europeo que busca transformar de raíz el sector textil, uno de los más contaminantes, mediante el impulso de la economía circular.
Esta propuesta llega con el mercado de segunda mano en pleno auge. Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), un 75% de los españoles ha adquirido algún producto usado en el último año, sobre todo ropa y calzado. Las plataformas digitales también han contribuido a este cambio de hábitos.
TexMat (solución automatizada de recogida y clasificación para textiles de consumo) está financiado por el programa Horizon Europe y propone la instalación de contenedores inteligentes capaces de recoger las prendas, analizarlas, clasificarlas y valorar su potencial de reutilización o reciclaje en el mismo momento en que el ciudadano las deposita.
Cómo funciona el contenedor
El funcionamiento de estos contenedores, sobre el papel, es muy sencillo. El usuario introduce la ropa usada en el contenedor y el sistema, gracias a su tecnología automatizada, evalúa aspectos como el estado de la prenda, su calidad o su composición. A partir de ahí, decide si ese textil puede tener una segunda vida en el mercado o si debe destinarse al reciclaje de fibras.
En función de ese análisis, el contenedor ofrecerá una compensación económica u otra, aunque todavía no se han concretado las cuantías ni el formato exacto. Tampoco todas las prendas tendrán el mismo valor: las que estén en mejor estado, hayan sido fabricadas con materiales duraderos o tengan un mayor valor percibido -por ejemplo, por su diseño o su marca- recibirán más dinero.
El proyecto está impulsado por un consorcio europeo liderado por el Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia, en el que participan 14 socios de siete países. Entre ellos figuran la Universidade da Coruña, dos empresas tecnológicas especializadas en automatización y la entidad Humana Fundación Pueblo para Pueblo, con una amplia experiencia en la gestión de residuos textiles y en economía circular. En total, cuenta con una financiación de 6,25 millones de euros y un horizonte temporal que se extiende hasta marzo de 2029.
Cerrar el círculo
España será uno de los primeros países en probar este sistema. Como parte del proyecto piloto, se instalarán dos contenedores inteligentes: uno en un entorno urbano y otro en una zona menos poblada, con el objetivo de analizar su funcionamiento en contextos diferentes. Sus ubicaciones concretas aún no se han determinado.
Premiar al ciudadano que se preste a contribuir a la reducción de los residuos textiles puede ser clave para que esta iniciativa tenga éxito y se convierta en una pieza clave del nuevo engranaje de la moda circular. En el futuro esta iniciativa podría extenderse a otros países europeos y lograr el objetivo de cerrar el círculo de un sector que, hasta ahora, ha vivido demasiado tiempo de espaldas a su enorme impacto ambiental.