2 trimestres en números rojos

El crecimiento de la eurozona se relentiza al 1,8% e Italia entra en recesión

El país transalpino encadena dos trimestres en números rojos

08.02.2020 | 17:15
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, participa en una sesión del Congreso en Roma.

pamplonA - La economía de la zona euro creció a un ritmo anual del 1,8% en 2018, según la estimación preliminar del dato publicada ayer por la oficina estadística europea, Eurostat, que supone una desaceleración de seis décimas respecto del año anterior y el crecimiento más débil de los países del euro desde 2014. Esta evolución es consecuencia de la ralentización de las cuatro grandes economías del euro, lo que en el caso de Italia ha supuesto incluso la entrada en recesión del país transalpino tras dos encadenar dos trimestres en números rojos.

El crecimiento del PIB de la eurozona fue del 0,2% en el último trimestre del año, en línea con la tasa de expansión registrada en los tres meses anteriores, mientras que en comparación con el último trimestre de 2017 el crecimiento interanual fue del 1,2%, cuatro décimas menos que en el trimestre precedente.

Para Bert Colijn, economista senior de ING para la zona euro, aseguró que la persistencia del bajo crecimiento indica que se trata de más que de factores temporales. "La expansión de solo el 0,2% en el último trimestre de 2018 confirma el entorno de bajo crecimiento en el que la eurozona ha entrado y del que no parece haber una salida fácil puesto que los riesgos a la baja persisten a principios de 2019", declaró

La desaceleración de la economía europea refleja el deterioro registrado en sus cuatro principales motores económicos. La dos principales locomotoras del euro, Alemania y Francia, crecieron un 1,5% el año pasado. España, que siguió mostrando un gran dinamismo (2,5%), registró sin embargo su menor expansión desde 2014 y perdió medio punto de impulso. Mención especial merece Italia, que confirmó su entrada en recesión en el último trimestre de 2018. El primer ministro italiano, Guiseppe Conte, reconoció ayer que los datos "no son favorables" y se comprometió a "no girar la cabeza".

También quiso desvincular el bache de la inestabilidad en el país o de la política económica de su Ejecutivo. Según dijo, el frenazo en la zona euro y la guerra comercial están lastrando a Italia más que a otros países. De momento no hay motivos para la alarma, si bien la Comisión Europea y el BCE están muy pendientes de la evolución de la economía y cuestiones como la subida de tipos de interés prevista para otoño están en el aire. - D.N.