La pesadilla se repite

11.07.2020 | 01:20
Detrás (izda-dcha), Roberto González Arenal y Andrés Hervás Gámez. 2ª fila: Fernando Sotoca Torres y Txarli Claver Fernández. 1ª fila: Adrián Fernández González, en el polígono de Aoiz, junto al molino reivindicativo.

La planta de palas de Siemens Gamesa en Aoiz acogió a personas trabajadoras de otras factorías cerradas de la compañía, como Alsasua, Imárcoain, Tudela o Albacete. Años después reviven la misma angustia

el mes pasado cinco operarios y uno de calidad de la factoría de Siemens Gamesa en Aoiz viajaron a la planta de palas que la compañía ha adquirido en Portugal a Senvion. Durante cuatro semanas formaron a personal para fabricar palas semejantes a las elaboradas en la localidad navarra. Fernando Sotoca Torres, de 60 años, enseñó a trabajadores del centro luso, ubicado en Vagos, a escasos quince minutos del puerto. Pero no es la primera vez que ejerce de profesor para Siemens Gamesa, hace seis meses se desplazó hasta Estados Unidos para enseñar cómo se confecciona la pala G-132; y hace dos años se trasladó hasta Tánger por el mismo motivo. Fernando, procede de Albacete (capital), y desde hace siete años trabaja en la planta de palas de Aoiz, después de que la multinacional de aerogeneradores cerrara el centro manchego en el que entró en 2003 y llegó a ocupar el cargo de jefe de equipo.

El calendario marcaba 2013, uno de los años cruentos de la segunda recesión, con la cifra récord de desempleo en Navarra, 56.524 personas en paro. En este escenario, Fernando Sotoca recuerda que decidió aceptar la recolocación que ofrecía la compañía en Aoiz –pueblo a unos 630 kilómetros de su ciudad natal–, porque "Albacete no ofertaba ninguna oportunidad en ese momento", rememora.

Casado y con un hijo de 25 años y una hija de 20 actualmente, en 2013 puso rumbo a Navarra pero sin su familia. "Vivo en Aoiz en un piso con otros tres compañeros. La localidad me ha acogido muy bien", sonríe por primera vez durante el relato de su testimonio.

Apoyado en un vehículo, aparcado enfrente de la factoría en Aoiz, junto a un molino diseñado por la plantilla en señal de protesta contra el cierre, que está adherido a una farola, Fernando confiesa que por segunda vez Siemens Gamesa le "ha partido por la mitad". Su familia depende de él y todavía paga hipoteca. En las aspas de ese molino improvisado aparecen los nombres de Aoiz, tachado, y de Portugal y Tánger, los próximos destinos de la producción de palas del centro de Aoiz, según denuncia la plantilla. "Lo hemos dado todo por esta empresa, y ahora Siemens Gamesa nos lo paga así, con una deslocalización. El molino que hemos diseñado refleja nuestra denuncia", expresa de manera tajante Adrián Fernández González, de 31 años. Al igual que su compañero Fernando, este joven tudelano aceptó ir a la fábrica de Aoiz después de que también en 2013 Gamesa anunciara el cese de actividad en la fábrica de palas de la capital Ribera, con 71 asalariados. "Entré a Gamesa con 18 años como operario, y hace dos años y medio me ascendieron a jefe de equipo", cuenta Adrián que hace siete años se planteó vivir de alquiler en Aoiz, pero prefirió seguir residiendo en Tudela –a unos 110 kilómetros de su centro de trabajo–.

Desde 2013, ha cubierto diariamente 220 kilómetros –entre ida y vuelta– para desarrollar su tarea en la planta de palas, que estaba produciendo hasta ahora ocho unidades a la semana en tres turnos, de mañana, tarde y noche. "Cuatro compañeros y yo, que procedemos de la factoría clausurada en Tudela, compartimos vehículo cada jornada", relata Adrián, quien también viajó hace dos años a Tánger para impartir formación de las funciones de jefe de equipo. "Han adoptado esta decisión drástica solo para abaratar costes. Nos han vendido que nuestra pala era la joya de la corona, y ahora nos pretenden despedir", manifiesta Adrián, que el martes 30 de junio estaba en el turno de tarde cuando Siemens Gamesa comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) esta medida. "Reviví las mismas malas formas y la falta de información que en 2013", lamenta Adrián, que este año va a casarse con su pareja.

Roberto González Arenal, de 46 años, coincidió aquel fatídico día para la plantilla con Adrián en el turno de tarde. "Conocimos la noticia por la radio, y después el gerente nos convocó para informarnos del cierre, la misma persona que había confirmado que teníamos pedidos para un año", afirma este operario, que fue contratado en septiembre de 2010, y que también sufrió el cierre de Solano de Aoiz tres años antes, fabricante de suelas de zapato. "En ese momento me quedé sin empleo en el inicio de aquella crisis; y ahora cuando parece que remontas, resurge la misma historia y te obligan a volver a a empezar en otra crisis provocada por la pandemia del coronavirus", expone Roberto, separado, con un hijo de nueve años, y que vive en Aoiz.

La tarde-noche del 30 de junio, Carlos Claver Fernández, conocido por todos como Txarli, no trabajaba en ese turno. "Escuché la decisión de la empresa en la radio y luego se difundió un mensaje en el grupo del WhatsApp. Sentí una situación muy parecida a la vivida con el cierre de la planta de palas en Alsasua hace una década", puntualiza este operario de 48 años, que reside en Alsasua con su mujer y dos hijos, de 16 años. El 25 de febrero de 2010 Gamesa comunicó a la CNMV una serie de recortes en su estructura, entre los que se encontraba la clausura de ese centro, con 150 empleados y empleadas, entre ellos Txarli–que llevaba ya 12 años de operario– y su pareja. Ambos optaron por recolocarse en Aoiz, pero finalmente solo se quedó él.

Desde 2010, Txarli cubre casi 180 kilómetros diarios –entre ida y vuelta– que separan a Alsasua de Aoiz. "Venimos entre tres y cuatro personas en un solo coche", reseña. Txarli insiste en que esta medida es una deslocalización, y por ello, pide de manera reiterada que "el Gobierno de Navarra exija a Siemens Gamesa que realice la producción que estaba firmada hasta 2021 en Aoiz". Txarli se siente engañado por la empresa: "La planta es rentable y no cierra por causas económicas. Queremos un plan industrial para mantener nuestros puestos de trabajo. Vamos a luchar por evitar el cierre, pero si llega a ocurrir, la compañía debe devolver todo el dinero que ha cobrado vía subvenciones del Gobierno de Navarra".

el futuro

Peticiones a la empresa

Los próximos planes

Andrés Hervás Gámez, de 42 años, escucha las reivindicaciones de Txarli, porque no solo ejerce laborales de operario en Aoiz sino que también forma parte del comité como delegado por LAB y se ocupa de las tareas de prevención. Hervás, que habita en Pamplona con su pareja, recayó en esta planta tras el traslado de la actividad de moldes de palas y reparación desde las instalaciones de Imárcoain hasta Aoiz. Empezó a formar parte de Gamesa en 2009, y cuatro años más tarde comenzó su trayectoria profesional en esta factoría. "Entonces llevaron producción de moldes de palas a China", señala.

Hervás reitera que el objetivo de la plantilla reside en conservar la planta. "Pedimos un plan industrial, porque esta opción es viable. La compañía debe revertir ya su decisión", manifiesta.

Fernando, Adrián, Roberto, Txarli y Andrés ya han padecido un conflicto laboral en el pasado en defensa de sus puestos de trabajo. En aquella ocasión, Siemens Gamesa disponía de centros de producción en España para recolocar a las plantillas de fábricas clausuradas. Sin embargo, esta vez, no parece factible que haya vacantes en As Somozas (A Coruña) o Cuenca, que se han salvado de la quema con la realización de planes industriales. La adquisición de la factoría a Senvion en Portugal dio la puntilla a la de Aoiz, pero tanto estos cinco trabajadores como los 234 restantes pelearán por evitar que Siemens Gamesa finalice la actividad. "Solicitamos a la dirección que continúe con la producción porque muchas familias dependen de ella", dice Roberto.

Fernando confiesa que espera que el comité negocie un plan de prejubilaciones para las personas de su edad, 60 años; y todos coinciden en luchar por esta fábrica las próximas semanas. "La dirección ha presentado el ERE en pleno verano para desactivarnos, aunque no lo conseguirá", remarca Txarli. Pero si no confeccionan ese futuro próximo de acuerdo a sus reivindicaciones, Fernando admite que deberá regresar a Albacete; y Txarli y Adrián intentarán "empezar de cero en Alsasua y Tudela", respectivamente. Sin embargo, todos van a perseverar en su objetivo, porque No somos números, somos personas demandan en un cartel colocado en el polígono–, y porqueno quieren repetir la pesadilla de un cierre, solo trabajar.

En 2013, la compañía de aerogeneradores clausuró los centros de Tudela y Albacete, y trasladó producción de Imárcoain a Aoiz

En febrero de 2010, Gamesa anunció el cierre de la fábrica de palas de Alsasua, con 150 trabajadores y trabajadoras

"Me han partido por la mitad: tengo hijo e hija, y todavía una hipoteca. Veo el futuro negro"

Fernando Sotoca Torres

Operario, 60 años, Albacete

"El Gobierno debe exigir a la empresa que haga en Aoiz el pedido firmado hasta 2021"

Carlos Claver FernÁndez, 'Txarli'

Operario, 48 años, Alsasua

"Pedimos un plan industrial para la factoría, ya que esta opción es viable"

Andrés HervÁs Gámez

Operario, 42 años, Pamplona

"La plantilla lo ha dado todo por la empresa; y ahora nos lo pagan así, con la deslocalización"

AdriÁn FernÁndez González

Jefe de equipo, 31 años, Tudela

"Exigimos que siga abierta la fábrica, ya que muchas familias dependen de ella"

Roberto González Arenal

Operario, 46 años, Aoiz