Imanol Ibero (EHNE): "Cuando me acostumbré a no saludar por la calle en la ciudad, regresé a Aibar"

Félix Bariáin (UAGN) y José Mª Martínez (UCAN) también cuentan por qué viven en sus localidades. Ahora todos están preocupados por la despoblación

06.02.2021 | 20:51
Una de las calles de Eslava, sin gente.

El cielo encapotado y la lluvia firman una tregua en la mañana del viernes y el sol se asoma en Aibar, pueblo de la Merindad de Sangüesa a 40 minutos de Pamplona.

En la explana del Auditorio Álvaro Aldunate una vecina jubilada pasea inmersa en sus pensamientos. Saluda al vernos con un "buenos días", que Javier, el fotógrafo, y yo replicamos. El presidente de EHNE, Imanol Ibero, de 32 años, llega en su camioneta rotulada con el nombre de Bodegas Mendiko, vino ecológico que elabora con su padre. 

Por unos minutos ha dejado la tijera de podar para compartir con DIARIO DE NOTICIAS su opinión sobre por qué se produce el despoblamiento y qué medidas deben adoptarse para mantener vivos los pueblos.

Antes confiesa por qué continúa en su pueblo: "Viví en la ciudad durante unos años cuando estuve estudiando, y cuando me acostumbré a no saludar a la gente que me cruzaba por la calle, decidí volver".


Imanol Ibero, presidente de EHNE, el año pasado en el Geltoki en Pamplona. Unai Beroiz

RECUPERAR EL ENTUSIASMO


Ibero, que preside el sindicato EHNE Nafarroa desde hace cuatro años, reconoce que Aibar es su "sustrato". "Entiendo lo que pasa a mi alrededor, y empatizo con mi vecino", destaca.

Hace 20 años, Aibar sumaba 950 habitantes y ahora 800. "La generación de nuestras madres y padres tenía una implicación y un entusiasmo muy importante por enriquecer la vida de Aibar, y ahora, veo una falta de entusiasmo y un individualismo que impide pedalear. Vivimos expectantes de lo que nos trasladan desde arriba, y percibo falta de determinación para ser protagonistas de nuestro presente y nuestro futuro", remarca.

VISITA DE LA CONSEJERA DE CULTURA


A escasos 13 kilómetros de Aibar, el presidente de UAGN y concejal de Eslava, Félix Bariáin, asiste como representante de la corporación municipal a la visita de la consejera de Cultura y Deporte, Rebeca Esnaola, a la exposición itinerante sobre el yacimiento de Santa Criz. Por primera vez en esta legislatura, la consejera se acerca a este municipio con otros miembros del Gobierno para conocer de cerca "este dinamizador turístico y económico para esta zona de la Baja Montaña", remarca Bariáin.

Este agricultor de Eslava nos cita en el merendero construido junto a la variante del pueblo, inaugurada hace 14 años para descongestionar el núcleo urbano de tráfico, tanto de camiones como de vehículos. Desde allí, se observa una buena panorámica del pueblo, en el que ha vivido desde su nacimiento hace 50 años.


Félix Bariáin, presidente de UAGN, con Eslava al fondo. Javier Bergasa

Recuerda de su niñez la escuela con dos aulas para cursar la EGB; la pescadería y frutería, carnicería, panadería y dos tiendas de ultramarinos; el autobús de línea que conectaba al pueblo con Sangüesa y Tafalla; la consulta de dos veces por semana del médico; o los dos bares. Esa imagen, ha quedado en su recuerdo, ya que ahora vecinos y vecinas observan el cartel deteriorado del colegio público, en la pared del edificio que lo acogía; solo queda un establecimiento de alimentación; hay un servicio de taxi y el número de habitantes ha pasado de unos 200 en 1996 a los 105 actuales. "Me gusta la tranquilidad y la forma de vida de los pueblos", insiste.

AÑORANZA DE AQUEL PUEBLO CON GANADO OVINO Y VACUNO


Está convencido de que hay futuro para el mundo rural, aunque para ello deben ir acompañados de la Administración y recibir apoyo económico. "La agricultura será esencial", señala. Hace menos de dos décadas, Eslava contaba con ganaderos entre sus vecinos, de ovino y también de vacuno. Pero la falta de relevo generacional evitó su continuidad. Una pena.

Félix nos deja porque tiene que cumplir con su agenda como presidente de UAGN, y Javier y yo nos dirigimos al centro del pueblo de Eslava.

El reloj marca las 12.00 y, a pesar de que este municipio acoge la visita de la consejera de Cultura, las calles están desiertas y el silencio reprime para que nadie hable.

Recorremos parte de las rúas de Eslava durante tres cuartos de hora y apenas nos cruzamos con dos personas, el último pescadero de Eslava, Alfonso; y también con el último carnicero, Ignacio, que ahora también es el primer edil de la localidad. "Qué difícil resulta sacar proyectos en municipios pequeños", se lamenta.

"LA ESTRATEGIA DE LA GRANJA A LA MESA YA EXISTÍA HACE 60 AÑOS"


A 74 kilómetros de este municipio de la Baja Montaña, mi compañero Fermín ha quedado con José María Martínez, presidente de UCAN, en La Mejana tudelana.

A sus 59 años rememora a sus abuelas Vitorina y Nemesia que vendían en puestos de la plaza los alimentos de cada estación. "Todo aquello que producíamos, exponíamos en el mercado para que los consumidores compraran. La Estrategia de la Granja a la Mesa de la UE de la que tanto se habla ahora ya se aplicaba hace más de 60 años", resalta este cooperativista.

Martínez vive en Tudela, ciudad en la que se asentó la industria en detrimento de su huerta. "Cuando era pequeño, todas las familias estaban relacionadas con el sector primario, pero con la llegada de la industria en la década de los 60, esa tendencia cambió", manifiesta.


José María Martínez, presidente de UCAN, en La Mejana. Fermín Pérez-Nievas

Desde niño José María disfrutaba del campo. "Me gustaba recoger la alfalfa, los guisantes, la coliflor...", cuenta. Relata como de joven distribuía melocotón con un camión en Vitoria o Bilbao. "Ahora he dejado de producir fruta porque no es rentable", manifiesta.

La constitución de las cooperativas facilitó el trabajo de estos profesionales. "Representan el pulmón económico de muchos pueblos", repite.

Imanol Ibero, Félix Bariáin y José Mari Martínez ofrecen estos tres testimonios, en los que pueden reflejarse habitantes de los pueblos de Navarra que quieren luchar por conservar vivo el mundo rural

noticias de noticiasdenavarra