D.O. Navarra: la añada 2020 consigue la máxima calificación

08.07.2021 | 09:17
Uva garnacha en un viñedo navarro.

El Consejo Regulador ha otorgado la máxima calificación a la añada 2020 tras el análisis del informe de valoración realizado por la sección de Viticultura y Enología (EVENA) y las puntuaciones obtenidas en la cata llevada a cabo para la Selección Vinos D.O. Navarra de este año.

La calificación del Consejo Regulador es tanto para vinos blancos como para los rosados y los tintos.

La vendimia se iniciaba el 20 de agosto, siendo una de las más precoces de la historia y con una uva en muy buenas condiciones.

De los tintos el informe indica que presentan una graduación alcohólica menor a la de otros años, con una buena acidez e intensidad de color y una calidad general muy buena porque el proceso de maduración fue lento.

Sobre los rosados y blancos aprecia que son equilibrados y aromáticos además de frutales y frescos.

Además, de los vinos de esta añada, más del 50% de los presentados a la cata de la Selección Vinos D.O. Navarra 2020 cuenta con puntuaciones excelentes.

El año pasado se recogieron cerca de 75 kilos de uva en la Denominación de Origen Navarra con los que se elaboraron más de 45 millones y medio de litros de vino. El 60% eran tintos, el 25% fueron rosados y los demás, blancos.

"Estamos muy satisfechos con la añada 2020 que, además de dar grandes resultados en sus vinos más jóvenes, cuenta con grandes posibilidades de guarda lo que augura que contaremos con excelentes vinos de Roble, Crianza o Reserva", afirma el presidente del Consejo Regulador de la D.O. Navarra, David Palacios.

El informe de valoración de EVENA analiza la última campaña desde la óptica de la viticultura y de la enología.

En él se indica que en el ciclo que define la añada la primavera se caracterizó por ser muy cálida, con temperaturas que superaban los valores medios en todos los observatorios, y especialmente húmeda.

Esta característica se mantuvo al entrar el verano, que se calificó como cálido, con la viña que llegó en julio al envero con un adelanto de diez días respecto al año anterior, y con el saber hacer de los viticultores para controlar los problemas derivados de la humedad.

El período final del ciclo de la maduración no tuvo mucho calor y fue seco, condiciones que resultaron muy beneficiosas para la calidad de la cosecha.
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