Primera promoción de vivienda de alquiler asequible que se levanta en MutilvaIñaki Porto
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Casi la mitad de la oferta de vivienda de alquiler en Pamplona y su comarca, la zona con mayor demanda de Navarra, se anuncia ya como alquiler de temporada. Una proporción elevadísima, inédita en años anteriores, y que muestra el modo en que los propietarios están reaccionado a la regulación para contener precios que se aplica en Navarra desde el año pasado.
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Los datos, correspondientes al pasado fin de semana, muestran que en Pamplona, 72 de las 163 viviendas que se ofertaban en alquiler en Idealista, el portal con más anuncios, se anunciaban como alquiler de temporada (máximo un año). Esto supone el 44% del total, un porcentaje que cae ligeramente (hasta el 41%) si se amplía el radio de búsqueda al conjunto de la Comarca de Pamplona (78 de 186 anuncios).
“Son cifras muy elevadas”, admite Rebeca Pascual, consultora de marketing inmobiliario, quien señala que esta proporción supera con mucho lo que debería deparar de forma natural el mercado, que se reparte entre el alquiler de larga duración, el mayoritario; el vacacional, ceñido sobre todo a temporada veraniega; y el de temporada, pensado para personas desplazadas por trabajo y estudiantes.
El 44% de Pamplona supera en siete puntos la media del conjunto de Navarra (38,3%) y del conjunto del país. “En algunas ciudades -apuntaba esta misma mana Nacho Álvarez, ex secretario de Estado de Derechos Sociales y profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid- el porcentaje llega ya al 80%”. San Sebastián y Barcelona aparecen como las ciudades donde un mayor número de viviendas se ofrecen como alquiler de temporada en estos momentos. Ambas capitales han sido declaradas, al igual que Pamplona, zonas de alquiler tensionado. Y en todas parece que los precios del alquiler comienzan a contenerse. En el caso de Navarra, la moderación parece llegar incluso a la compra venta de vivienda usada, cuyo precio apenas subió un 1% el año pasado.
El crecimiento del alquiler de temporada tiene algunas consecuencias indeseadas para la accesibilidad de la vivienda: retira oferta del alquiler convencional en un momento de máxima demanda, y la incluye en el mercado a precios sensiblemente más elevados. En principio, el alquiler de temporada se encuentra limitado a un año y para colectivos concretos, pero pocos dudan de que tras su uso masivo hay abusos y fraudes.
“Nos está llegando de la calle casos de personas a las que les cambian el alquiler de larga duración por uno de temporada. La realidad es que tenemos un vacío legal”, admiten desde el Gobierno de Navarra, que recuerda la obligatoriedad de registrar los alquileres -“aún no hemos sancionado, pero lo haremos”-, y que al mismo tiempo es consciente de la dificultad de inspeccionar cada caso: “Necesitaríamos un ejército de policías para ello”.
El Ejecutivo trabaja asimismo con el objetivo a medio plazo de contar con legislación propia para regular tanto el alquiler de temporada como el habitacional, un asunto que, sin embargo, llevará tiempo. En toda España, el Gobierno central tiene previsto llevar en febrero al Congreso de los Diputados medidas que acoten su uso a los fines previstos y no permitan eludir la ley de vivienda.
Alquiler asequible, la última apuesta del Gobierno
A medio camino entre el alquiler social y el mercado libre, el Gobierno de Navarra lanzó a finales del año pasado el alquiler asequible, que está construyendo su primera promoción en Mutilva. esta nueva modalidad está dirigida a aquellas personas que tienen rentas anuales entre el 2,5 y el 4,5 del índice SARA, que para el ejercicio de 2025 estaba fijado en 10.919 euros. Es decir, en cifras aproximadas, para una unidad familiar de una persona, su renta bruta anual se sitúa entre los 28.000 y los 50.000 euros; para la unidad familiar conformada por dos personas, entre 37.000 y 67.000 euros; para la de tres, entre los 40.000 y los 72.000 euros; y para la unidad familiar de cuatro miembros entre 42.000 y 76.000 euros, Desde que se puso en marcha en diciembre ha recibido ya cerca de 450 solicitantes. Familias a quienes los precios o las condiciones del alquiler libre disuaden y que en muchos casos no pueden optar a la compra.
La apuesta del Departamento de Vivienda del Gobierno de Navarra es ampliar por todas las vías el número de viviendas públicas de alquiler, mientras mantiene la intervención de un mercado del que parecen haber comenzado a huir ciertos inversionistas que solo buscan rentabilidad con el ladrillo. “Ante la regulación que se anunciaba muchos propietarios vendieron en 2024 y lo que estamos viendo ahora se veía venir, con un traslado de la oferta hacia el alquiler de temporada”, señala Rebeca Pascual, quien considera que el propietario sufre hoy cierta “desprotección”. “No estamos hablando solo de rentabilidad. Hay propietarios que tienen su propia hipoteca y a los que quizá ya no les den los números si se limita la rentabilidad del alquiler habitual”.
Pascual incide en otro aspecto que estaría limitando la oferta de vivienda libre en el mercado de alquiler. “Las medidas de protección a determinados colectivos pueden tener sentido, pero hay muchos propietarios no quieren alquilar a estos colectivos vulnerables: familias con hijos o con personas mayores. Y se pasan al alquiler de temporada porque les da más seguridad en caso de impago. Se trata de un acuerdo entre dos partes por un tiempo limitado”.
A su juicio, todo lo que sucede tiene que ver con una realidad indudable: crece más el número de hogares que el de viviendas. “Hay que hacer más, está claro. Y creo que no se puede legislar pensando solo en los inversores que buscan rentabilidad con un bien como la vivienda. Hay más actores”.