La cifra de autónomos en Navarra y la CAV baja ligeramente y se debilita el sector del comercio
Las cargas burocráticas, la política fiscal y la falta de relevo generacional son algunas de las principales barreras a las que se enfrenta este colectivo
El número de autónomos en la Comunidad Autónoma Vasca disminuyó en 917 en enero, hasta situarse en un total de 166.031 trabajadores de este perfil. La variación representa un leve descenso interanual del 0,1%, con 142 autónomos menos respecto a enero de 2024, aunque va en la línea de lo habitual para estas fechas. Comparado con febrero de 2020, el número de autónomos ha bajado en 4.213 personas, lo que en términos porcentuales supone un decrecimiento del 2,5%.
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Del mismo modo, el número de empresas vascas inscritas en la Seguridad Social se redujo en el mismo mes en 458 con respecto al mes de diciembre hasta alcanzar las 57.127. La cifra es similar a la registrada en los meses de enero de años recientes, aunque muestra un descenso del 0,6 % respecto a enero de 2024.
De acuerdo con las palabras del vicelehendakari Mikel Torres en el Parlamento Vasco, la tasa de personas autónomas registradas en la CAV a fecha de agosto del 2025 representaba el 16,9% del total del empleo vasco, frente al al 16,5% de la media estatal. Cabe recordar que Euskadi cuenta con 119 autónomos por cada 1.000 habitantes, por encima de los 107 de media en el Estado español. En este contexto, el vicelehendakari aseguró que “Euskadi avanza hacia un modelo productivo más moderno, digitalizado y competitivo”, una transición que pretenden respaldar mediante “políticas que fortalezcan el emprendimiento y el trabajo autónomo”.
Entre el colectivo autónomo, uno de los perfiles más perjudicados han sido y siguen siendo los trabajadores del pequeño comercio. En la última década, cerca de 7.500 autónomos se han visto forzados a cerrar sus negocios debido a factores como la competencia de las grandes cadenas o la falta de relevo generacional.
Situación en Nafarroa
Por otra parte, los datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) indican que el total de trabajadores autonómos en Nafarroa superó los 46.000 en el ejercicio anterior. No obstante, el 2026 arrancó con la pérdida de 259 autónomos (164 fueron hombres y 94 eran mujeres), lo que porcentualmente se traduce en un descenso del 0,5% de los autónomos varones y del 0,6% de las mujeres.
Desde ATA se reportó que la Comunidad Foral Navarra ha encadenado más de cuatro años consecutivos de caída, “pasando de 47.390 en 2021 a 46.347 en 2025, es decir, una reducción del 2,2 % frente al 2,9% estatal”. Se apunta a factores estructurales como el envejecimiento del colectivo, puesto que aumentan los trabajadores mayores de 55 años y disminuyen los menores de 40. En esta línea, ATA señala que hay 7.918 autónomos que superan los 60 años, de los cuales 2.570 tienen más de 65, un dato que pone en alerta sobre la falta de relevo generacional. Así pues, preocupa el retroceso del emprendimiento femenino. Si bien dentro del conjunto estatal ha subido el número de mujeres que decide poner en marcha su propio negocio, Nafarroa ha restado 365 autónomas debido a “la escasez de apoyos eficaces que favorezcan la conciliación y el impulso de las mujeres en el entorno económico”.
Este territorio ha sido testigo de un proceso de transformación sectorial desigual en el que los ámbitos tradicionales como el transporte, la hostelería y la agricultura se han debilitado. El sector más afectado ha sido el comercio, perdiendo 1.012 cotizantes en cuatro años. En cambio, las actividades vinculadas a la innovación, la salud y la cultura han tenido mayor desarrollo y se evoluciona hacia una “economía del conocimiento”.
Como punto positivo destaca el aumento del emprendimiento extranjero, con 6.114 afiliados contabilizados en Nafarroa tras un crecimiento del 20,4% en cuatro años. Con el objetivo de que el colectivo de trabajadores autónomos avance, ATA propone el fomento del autoempleo a través de las ayudas destinadas a jóvenes, mayores de 60 años y mujeres. También contempla otras iniciativas como facilitar el relevo generacional en zonas rurales y áreas estratégicas, simplificar los trámites administrativos o reforzar los negocios mediante incentivos en contratación, innovación, digitalización y sostenibilidad.
Balance general
En el conjunto del Estado, las cifras confirman un inicio de año complicado para el trabajo autónomo. En enero, el número de trabajadores por cuenta propia se redujo en 19.022 personas con respecto a diciembre de 2025, según informó ATA. La caída equivale a la pérdida de 614 autónomos cada día y 270.782 afiliados menos a la Seguridad Social, el mayor retroceso mensual registrado desde el año 2012.
En este contexto, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) cerró el primer mes del año con un total 3.406.745 millones de afiliados, de manera que el porcentaje de este tipo de perfiles representa menos del 16% del mercado laboral español debido a un crecimiento a ritmo inferior al del empleo asalariado.
La Asociación de Trabajadores Autónomos ha vinculado estos resultados al impacto de los costes laborales y la presión fiscal ejercida sobre los negocios de menor tamaño. Mientras el empleo se acelera en las grandes empresas en términos interanuales, las cargas impositiva y burocrática están erosionando el sector autónomo y las pymes hasta llevarlos al límite.
La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha calificado de “desoladores” los datos de cierre de establecimientos con respecto al 2025. “A nivel estatal, durante el año 2025 se registró la desaparición de cerca de 13.600 pequeños comercios, lo que equivale a una pérdida media de 1.132 negocios al mes.”, explica la Secretaria General de UPTA Euskadi, Silvia Martínez.
Causas estructurales
Al igual que sucede en la CAV y en Nafarroa, el pronóstico estatal no es optimista y ya se está advirtiendo de que más de 12.0000 comercios podrían bajar la persiana en 2026 si no se aplican políticas de apoyo al trabajo autónomo. Asimismo, desde la plataforma exponen que el problema va más allá de la inflación. “Algunas de las causas que están perjudicando al colectivo de los autónomos son la asfixia fiscal, la falta de relevo generacional para compensar los más de 600.000 trabajadores por cuenta propia que se jubilarán en los próximos cinco años y la brecha de protección social, que convierte una baja en ruina económica”, argumenta la responsable.
Otra medida que reivindican desde UPTA es el subsidio para trabajadoresmayores de 52 años a fin de que los autónomos que agoten su prestación por cese de actividad tengan el mismo acceso al subsidio de 480 euros que los trabajadores asalariados. “Es inadmisible que haya miles de profesionales de larga trayectoria que quedan en la indigencia unos meses antes de su jubilación”, recalca Martínez. De hecho, la precariedad continúa siendo una de las principales barreras en el trabajo autónomo. Según indicó la Agencia Tributaria, más de un millón de autónomos afirma percibir unos ingresos mensuales inferiores a 900 euros, y de ellos, casi 800.000 declaran unos rendimientos de 670 euros o menos al mes. "El 2026 tiene que ser el año de dignificar por fin este sector. El sistema necesita cirugía estructural, no más parches temporales", concluye.
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