Viscofan, líder mundial en fabricar y distribuir envolturas para la industria cárnica, se está protegiendo de crisis energéticas como la provocada por el ataque de EEUU e Israel a Irán con la diversificación de su mix energético, es decir, con la incorporación de nuevas fuentes, principalmente renovables, y no depender en exclusiva del gas natural.

De esta forma, ha actuado en las instalaciones de Cáseda, un complejo industrial de 105.000 m2 construidos en un área de 220.000 m2. La multinacional desarrolla en este enclave, el cual comenzó a operar en 1975, sus cuatro tecnologías de envolturas: celulosa, colágeno, fibrosa y plástico.

Cifra récord

Hace cuatro años, con la invasión de Rusia a Ucrania en febrero, el precio del gas natural escaló a cifras récord, más de 300 euros por megavatio hora (MWh) en agosto de aquel año. Como comparativa, en febrero de este año el valor del gas natural era de 30 euros MWh antes del estallido de la guerra en Oriente Próximo.

La compañía, con José Domingo de Ampuero y Osma como presidente no ejecutivo, reaccionó ante el incremento del gas natural en 2022, ya que los centros de Cáseda pendían del gas natural. Su planta de cogeneración permite con las calderas convencionales producir energía térmica mediante vapor para desarrollar su actividad, además de vertir electricidad a la red. Sin embargo, en estos cuatro años, Viscofan ha trabajado de manera intensa en multiplicar sus fuentes de energía, con el foco puesto en las renovables. Con ello persigue dos objetivos: la descarbonización de su industria y no estar supeditada en su totalidad al gas natural.

Varios proyectos a la vez

En estos cuatro años, Viscofan en Cáseda ha acelerado el desarrollo de proyectos para confeccionar su nuevo mix energético, aunque algunas de las iniciativas se remontan a antes del estallido de la guerra en Ucrania.

La multinacional, con José Antonio Canales como consejero delegado, ha incorporado dos calderas eléctricas que están operativas desde 2024 en Cáseda. Además, desde el año pasado dispone de una planta de biomasa alimentada con residuos forestales y envoltura celulósica sobrante que procede del proceso productivo de la misma instalación; y el consorcio compuesto por Viscofan, Nordex Electrolyzers, AIN y la startup Uraphex ha permitido colocar un electrolizador de 500 kW para producir hidrógeno verde en Cáseda. Es una prueba piloto, y su porcentaje sobre el mix energético todavía es minoritario. 

A estas iniciativas se une el anuncio de la construcción de uno de los mayores parques fotovoltaicos para autoconsumo industrial de España en una extensión de cien hectáreas –semejante a cien campos de fútbol–. 

Tres décadas

Viscofan y Acciona Energía se han unido para impulsar este parque solar de 48 MW. El acuerdo prevé una fórmula de PPA on-site en esquema de “energía como servicio”, donde la compañía de envolturas cárnicas contrata el servicio de suministro de electricidad limpia durante 30 años, y Acciona construye y gestiona dicho parque. En septiembre de 2024, ambas empresas anunciaron esta colaboración, y todavía están afrontando los distintos trámites administrativos que trascienden al Gobierno de Navarra, ya que debido a la potencia del proyecto, la burocracia pasa al Ministerio de Transición Ecológica.

El nuevo plan estratégico de Viscofan, anunciado el pasado febrero, prevé que esta planta fotovoltaica pueda entrar en funcionamiento en 2028.

Plan Beat 2026-2030

Ingresos. Alcanzar los 1.800 millones de euros para 2030.

EBITDA. Llegar a los 450 millones de euros con un margen EBITDA del 25%.

Inversión. Un plan de inversión total de 600 millones de euros, de los cuales 300 millones se destinarán específicamente a proyectos de crecimiento; y la otra mitad a mantenimiento.

Accionista. Compromiso de conservar una política de dividendos totales crecientes.

Nuevas plantas y tecnología. Prevé construir una planta en la República Checa (2027-2028) e implementar nuevas tecnologías de producción en EEUU (Danville y Nueva Jersey) para generar ahorros operativos significativos.

Sostenibilidad

Tanto la planta de biomasa –encuadrada en la economía circular– como el parque solar posicionan a las instalaciones de Cáseda como ejemplo de descarbonización e impacto en la sostenibilidad del grupo, como así se recoge en el plan Beat 2026-2030, publicado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores. 

La compañía recuerda que la caldera de biomasa ahorra 9.000 toneladas de CO2 al año; y que el proyecto fotovoltaico favorecerá la autosuficiencia energética. ¿La eólica o baterías de almacenamiento de energía están entre los planes de Viscofan en sus factorías de Cáseda? Este tema no se menciona en el plan estratégico.

Cierto alivio

Recientemente el consejero delegado de Viscofan, José Antonio Canales, reconocía que en estos años han trabajado para ampliar el uso de otras fuentes de energía para abastecer su actividad en Navarra. Eso les hace partir de una mejor posición ante el incremento nuevamente del precio del gas natural por la guerra en Oriente Próximo. En el actual escenario, esta compañía sigue usando gas natural, y el precio presupuestado para este año se ha encarecido respecto a su previsión.

Este conflicto internacional coincide con la presentación de los objetivos de la compañía para el siguiente lustro, centrados en acelerar el crecimiento rentable y extender su propuesta de valor. Además de las envolturas que engloban el 93% del negocio, quiere crecer un 25% en salud con péptidos de colágeno para suplementos, nutrición y aplicaciones biomédicas, y aumentar su presencia un 40% en el mercado de snacks para mascotas al aprovechar su experiencia en proteínas y colágeno.