La cooperativa de crédito Laboral Kutxa ha exhibido este sábado músculo financiero y ambición transformadora durante su Asamblea General Ordinaria. La cita celebrada en el Palacio Kursaal de Donostia ha servido para que los socios y socias de la entidad refrenden de forma unánime la gestión y las cuentas de 2025, un ejercicio que ya figura en los anales de la compañía como el de mayor éxito de su historia. Con un beneficio consolidado de 305 millones de euros, un volumen de negocio que rebasa por primera vez la barrera de los 50.000 millones y una ratio de solvencia que se consolida entre las más altas del sector, la entidad encara el futuro con la vista puesta en el "cambio radical" que, según sus directivos, traerá consigo la inteligencia artificial.
En sus primeras palabras ante el auditorio, el presidente de la entidad, Adolfo Plaza, se mostró "muy satisfecho" por los logros, que calificó no como un fin, sino como un medio. "Los buenos resultados nos dan margen, energía y confianza para seguir creciendo", afirmó. Plaza subrayó que estos resultados históricos, alcanzados en el primer año del ciclo estratégico que culminará en 2027, refrendan que la cooperativa transita por el "camino correcto". Los cimientos, desde luego, son sólidos: la solvencia CET1 se eleva al 26,22%, más del doble del requerimiento supervisor (12,085%); la liquidez (LCR) quintuplica la exigencia normativa; y la tasa de dudosidad, inferior al 2%, mejora ampliamente la media del sector. Estas cifras se alcanzan, además, sin renunciar a la tradicional prudencia del modelo cooperativo, habiendo reforzado las coberturas para incrementar la resiliencia ante posibles riesgos geopolíticos.
El director general, Xabier Egibar, fue el encargado de desgranar los detalles de un 2025 que describió como "benigno" para el negocio. A pesar de las "tensiones" en los precios de los activos, una "liquidez holgada" y un fuerte "dinamismo en la concesión crediticia" permitieron a la entidad superar varios hitos. El volumen total de negocio superó los 50.000 millones de euros, mientras que los recursos de clientes crecieron un 7,8%, dos puntos por encima del sector. Egibar puso especial acento en el excelente comportamiento de los fondos de inversión, uno de los "ejes prioritarios", que experimentaron un aumento del 25% en su patrimonio gestionado, casi triplicando el crecimiento sectorial. La inversión crediticia no se quedó atrás, con un notable incremento del 39% en el volumen de hipotecas formalizadas y un crecimiento del 7% en los saldos a empresas.
La irrupción de la inteligencia artificial
Pero más allá de los excelentes resultados del pasado, el foco de la Asamblea estuvo puesto en el porvenir. Egibar advirtió de que la irrupción de la inteligencia artificial (IA) supondrá un "cambio radical en la forma de operar, competir y atender a la clientela". Lejos de ser un mero espectador, Laboral Kutxa se posiciona como protagonista de esta revolución. La entidad ya colabora estrechamente con Mondragon Unibertsitatea y el centro tecnológico Ikerlan en la adopción de la IA e incluso en la exploración de tecnologías como la computación cuántica. Como primicia, Plaza desveló dos proyectos en ciernes basados en estas tecnologías: uno para optimizar la inversión en carteras y otro ligado al negocio de seguros. Este esfuerzo se enmarca en un nuevo Plan Director de Tecnología con 111 iniciativas.
La estrategia de futuro se asienta sobre dos verticales que se retroalimentan: una agenda competitiva a corto plazo y una agenda transformadora a medio y largo plazo. En la primera, se incluye el impulso a los servicios de inversión —reforzado por un acuerdo con Morgan Stanley para ganar "dimensión operativa internacional"— y la continuación del plan de expansión en Cataluña. Este plan ya rinde frutos, con cinco oficinas de particulares y una de empresas que han generado un negocio cercano a los 125 millones de euros.
Para el ejercicio 2026, y "con todas las cautelas", la entidad proyecta un incremento de beneficios del 5%. Egibar, no obstante, recordó el complejo contexto global, con una clara "presión inflacionista", tensiones en los tipos de interés y el riesgo de "estancamiento", sin olvidar "el drama humanitario que se está presenciando en Oriente Próximo".
El colofón del acto corrió de nuevo a cargo de Adolfo Plaza, quien reivindicó la "singularidad" del modelo cooperativo como factor clave. "Queremos más: más resultados, más negocio, más éxito de nuestro proyecto... con el objetivo de poder seguir cumpliendo con el auténtico propósito del proyecto cooperativo: colaborar en la construcción de comunidades más prósperas, igualitarias y sostenibles". Con una mirada puesta en el horizonte, concluyó con una frase que resume el espíritu de la jornada: "Un proyecto cooperativo no es su pasado; un proyecto cooperativo es, sobre todo, lo que decidimos hacer en adelante".