La red eléctrica navarra afronta un escenario de elevada saturación en un momento clave para la electrificación de la industria. Actualmente, el 90% de los nudos de distribución de la Comunidad Foral están ocupados, mientras que alrededor del 45% de la capacidad permanece reservada a proyectos que todavía no se han ejecutado. Además, varias infraestructuras estratégicas acumulan retrasos de hasta cuatro años, una situación que preocupa al sector industrial por las dificultades para conectar nueva demanda energética vinculada a procesos de descarbonización.
Estas cuestiones centraron este jueves una jornada organizada por la Cámara de Comercio de Navarra y la Alianza Q-Cero, en colaboración con Iberdrola, en la que representantes institucionales, empresas y expertos energéticos analizaron los retos de la transición energética industrial y el nuevo marco regulatorio impulsado por el Real Decreto-ley 7/2026.
Cambios en el acceso a la red
El presidente de la Cámara de Comercio de Navarra, Javier Taberna, destacó durante la inauguración que la nueva normativa introduce cambios en la solicitud de potencia eléctrica para evitar el bloqueo de capacidad en la red y priorizar proyectos “reales y de rápida ejecución”.
Taberna valoró especialmente las novedades relacionadas con las comunidades energéticas locales y las entidades municipales, entre ellas la ampliación hasta cinco kilómetros del radio de acción de las instalaciones eléctricas. En este sentido, recordó el impulso dado desde la Cámara a la comunidad energética Toda Energía, que ya agrupa a 40 municipios navarros.
No obstante, el presidente de la Cámara mostró también algunas reservas respecto al nuevo marco regulatorio al considerar que concede un elevado margen de discrecionalidad a la Administración en la asignación del acceso a las redes eléctricas.
Mantener la competitividad industrial
La directora del Servicio de Transición Energética del Gobierno de Navarra, Esperanza Aristu, incidió en que la descarbonización supone “un reto para la industria”, que debe abordar esta transición manteniendo su competitividad.
Aristu recordó que el 35% del consumo final de energía en Navarra corresponde a la industria y que aproximadamente la mitad de ese consumo todavía tiene origen fósil. Asimismo, repasó distintas medidas de apoyo y desgravaciones fiscales disponibles para facilitar inversiones vinculadas a la eficiencia energética y la electrificación.
Por su parte, Javier Mazorra, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid e investigador del itd-UPM, señaló que España atraviesa un momento relevante para reforzar su base industrial aprovechando el impulso europeo hacia la descarbonización y la autonomía energética.
Según indicó, la actual situación geopolítica y energética ofrece oportunidades para acometer la electrificación de procesos industriales de manera competitiva.
Saturación de la red
Uno de los principales análisis técnicos de la jornada fue el realizado por Marta Castro, directora de Regulación de AELEC, la asociación de empresas de energía eléctrica.
Castro señaló que Navarra presenta niveles de saturación superiores al 90% en parte de su red de distribución, una situación que condiciona la conexión de nueva demanda eléctrica vinculada tanto a la industria como a proyectos de electrificación.
La representante de AELEC defendió que la electrificación será uno de los factores clave para mejorar la competitividad industrial y avanzar hacia una mayor autonomía estratégica, aunque insistió en la necesidad de acelerar inversiones en infraestructuras eléctricas.
Según explicó, será necesario avanzar en una regulación “ágil y flexible”, aumentar los límites de inversión y desarrollar mecanismos que permitan anticipar actuaciones en la red antes de que se produzcan situaciones de congestión.
Castro pidió además a las empresas que trasladen cuanto antes sus previsiones de consumo energético para facilitar la planificación de nuevas infraestructuras.
Experiencias industriales
La jornada incluyó también una mesa redonda sobre experiencias de descarbonización industrial con representantes de ROCKWOOL, Grupo AN y Veolia.
El director de la planta de ROCKWOOL en Caparroso, Santiago Osés, explicó varias de las medidas implantadas por la compañía dentro de su estrategia de descarbonización, entre ellas la recuperación de calor residual para generar electricidad, la reducción del consumo de agua industrial o la puesta en marcha de una planta solar de autoconsumo de 2,4 megavatios.
Desde Grupo AN, Javier Navarro destacó la importancia de disponer de acceso “asumible” a la red eléctrica para garantizar la rentabilidad y estabilidad de los procesos productivos.
Por su parte, Markel Yarza, director comercial del área Norte de Veolia, reclamó respaldo político y mayor autonomía energética para reducir la dependencia exterior y afrontar con mayor estabilidad el actual contexto internacional.
Financiación europea
El encuentro abordó también las oportunidades de financiación europea para proyectos de descarbonización industrial.
Maite García Pascal, de Zabala Innovation Consulting, animó a las empresas navarras a aprovechar instrumentos como el Innovation Fund europeo, especialmente orientado a proyectos de electrificación industrial y reducción de emisiones de CO2.
Según explicó, España lidera actualmente el número de proyectos aprobados dentro de este tipo de convocatorias europeas.
Navarra como referente industrial
La clausura corrió a cargo del delegado institucional de Iberdrola en Navarra y La Rioja, Eduardo Ryan, quien destacó el peso de la industria navarra y su trayectoria en sostenibilidad y energías renovables.
Ryan defendió que Navarra cuenta con condiciones para consolidarse como una referencia en descarbonización industrial, aunque subrayó la necesidad de seguir impulsando inversiones en redes eléctricas para dar respuesta al crecimiento de la demanda energética.