Los siete mandamientos de la gestión económica en pareja

El dinero suele ser el detonante de incontables discusiones... y rupturas

15.02.2021 | 11:37
Ahorro y planificación de la economía doméstica.

Es febrero y la marea de artículos sobre la celebración del amor, consejos sexuales y convivencia en pareja llega con fuerza un año más. Se abordan las relaciones desde todas las perspectivas posibles, pero en raras ocasiones se hace referencia al ámbito financiero. Es cuanto menos curioso, puesto que el dinero suele ser el detonante de incontables discusiones... y rupturas.

¿Cómo enfrentarnos a las finanzas sin que se conviertan en un conflicto en nuestra relación?


Esto es lo que aconsejan los expertos del comparador financiero en línea HelpMyCash. En primer lugar, y por muy obvio que pueda parecer, es imprescindible mantener conversaciones sobre el dinero con regularidad.

Una pareja con carencias comunicativas es más propensa a sufrir altibajos, malentendidos y estrés. En materia de economía del hogar, dialogar es igual de importante. De hecho, no solo influye el "qué" se dice, también el "cómo".

La actitud con la que se afronte esta situación debe ser comprensiva, empática y respetuosa. Así pues, es necesario que ambos expongan abiertamente su visión con la finalidad de encontrar juntos una solución a los problemas que surjan.

Establecer metas en común
O en otras palabras: que cada uno sincronice sus prioridades financieras con las de su pareja y trabajar en equipo para atenderlas.

Para ello, actualmente las aplicaciones bancarias ofrecen funcionalidades para fomentar el ahorro de forma individual o conjunta, como es el caso de BBVA, ING o CaixaBank y sus huchas virtuales.

"Es tan sencillo como poner un nombre al objetivo, introducir qué cantidad se desea alcanzar, indicar una fecha y programar los traspasos", implican desde el comprador.

Sin secretos
En la misma línea, cuando se hable sobre deudas personales o del salario real que percibimos, la transparencia tiene que ir por delante si se aspira a conseguir metas comunes. Y, por supuesto, la honestidad también lleva implícito que ninguno de los miembros de la relación oculte gastos, ya que esto podría afectar directamente a la economía familiar.

Conservar la libertad y la independencia financiera
¿Cuentas en común o separadas? Lo más conveniente es apostar por un formato híbrido en la gestión económica del hogar: cada uno dispone de su cuenta personal, y, además, se abre una cuenta compartida con fondos destinados a gastos familiares.

Asimismo, es posible abrir una cuenta en conjunto que no cobre comisiones, permita realizar transferencias sin coste alguno y emita una tarjeta de débito o crédito para cada titular.

Tener un fondo de emergencia
Si quieres esquivar la preocupación ante cualquier imprevisto, lo mejor es transferir una cantidad de dinero extra cada mes a la cuenta compartida para generar un colchón de seguridad de cara a los "por si acaso". 

Aparte, no hay que olvidarse de la elaboración de presupuestos en los que se fije un límite para los gastos del hogar por categorías. Esto permite llevar un control real e instantáneo de cuál es el promedio de gastos cada mes. Otro de los puntos que se deben aclarar desde el principio en las muy necesarias (pero incómodas) conversaciones sobre finanzas es qué cantidad se destinará mensualmente a la cuenta conjunta para cubrir dichos gastos.

Para concluir, estos son algunos de los errores más frecuentes de las finanzas en pareja:

-No repetir las conversaciones sobre dinero. Y es que, con hablarlo una única vez no es suficiente. 

-Mentir (o distorsionar) la verdad sobre el salario, los gastos realizados, las deudas, el patrimonio, etc. 

-No prepararse ante los imprevistos. Un colchón de seguridad puede evitar mucha tensión y desesperación en pareja cuando las circunstancias están en contra.

- Que una sola persona asuma el control absoluto de las finanzas en la economía doméstica.  Es aconsejable que haya un equilibrio en esta tarea, y que todo pase por el consenso mutuo y el diálogo.

-No fijar objetivos en común. Las metas conjuntas reorientan en la misma dirección los pasos que da una pareja y transforma la visión de cada miembro sobre el ahorro y el gasto.