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Sergio Ramos

Sergio Ramos recibe el permiso de Mou para hablar, suponemos que con el objetivo de que pida perdón por hacer el cafre en el clásico, pero sus excusas se limitan a "no estoy orgulloso de mis acciones en ese partido y pido disculpas por mi reacción", y todo lo demás es justificarse con argumentos que no se sostienen a la vista de las imágenes. Por ejemplo, es absurdo que diga que no fue a hacer daño a Messi (al que, por cierto, le salvó que parte de la coz se la llevara Lass). Y es penoso que califique de simples "roces" los manotazos a Pujol y Xavi, para más inri compañeros de selección. Pedir perdón es duro, pero no hacerlo en casos tan evidentes es cerrar heridas en falso: el pus sigue ahí dentro.